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Antropología e Historia de México

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Susurros de México

El repertorio

"También en nuestro repertorio tenemos La Chilena, que es el baile más característico que nos ha llegado del continente, donde los cuerpos vibran al son de éste ritmo, el cual en sus evoluciones nos recuerda la Cueca, el baile nacional de Chile. Ocurrió que cuando estalló la fiebre del oro en California, venía regularmente una escuadra chilena, que paraba algún tiempo en Acapulco, donde los tripulantes en sus ratos libres bajaban a una playa denominada larga, y ahí tocaban sus canciones, las cuecas chilenas, las cantaban y bailaban zarandeando el cuerpo y agitando en alto su pañuelo o paliacate, sobre una canoa volteada para que se escuchara el zapateado; muchos nativos que se acercaban hicieron amistad y aprendieron las canciones; cuando la escuadra se marchaba, decían: "hay que cantar las chilenas", refiriéndose a las cuecas... así se le quedó el nombre de "chilenas", una música y baile que se arraigó en las costas del Pacífico mexicano, donde se desarrolla de manera distinta de su modelo original hasta convertirse en una de las variantes del son mexicano, con el que comparte ciertos rasgos musicales y coreográficos: siempre es baile de parejas y con frecuencia se ejecuta zapateando sobre una tarima. Este baile recuerda el cortejo del gallo a la gallina como sugiere su nombre original, cueca, que es derivación de la palabra "clueca", de origen chileno. El hombre y la mujer llevan en la mano un pañuelo que representa, posiblemente, la cresta o las plumas de la cola de dichas aves. La tarima es la artesa llamada también canoa, pues al igual que ésta se construye de un tronco grande y de una sola pieza. La artesa o canoa se coloca boca abajo sobre unos palos que la levantan unos centímetros del suelo y sobre ella bailan las parejas, una cada vez. Durante el baile la pareja mantiene inmóviles el torso y la cabeza en tanto los pies bordan los pasos. En cierto momento se acercan tanto que casi se tocan con los labios; de pronto, con un movimiento evasivo giran y se colocan espalda con espalda para después volver, bailando, a quedar frente a frente. Musicalmente, la inmensa mayoría de las coplas son cuartetas octosílabas con asonancia entre la segunda y cuarta líneas. Esta forma permite acomodar cualquier verso a cualquier melodía del repertorio. Es probable que, antiguamente, muchas melodías carecieran de letra propia y el músico tuviera que improvisarlas. A veces y para dar mayor animación a la fiesta dos copleros reconocidos entablan un desafío para ver quien tiene un mayor repertorio, y así, uno de ellos entona un verso que es contestado enseguida por su contrincante. Este "desafío" termina cuando alguno de los copleros agota su memoria e inventiva. Un buen coplero, según se estima, debe saber, por lo menos, alrededor de mil coplas y también acomodarlas a las situaciones que se presenten durante su canto. La letra de la cueca Chilena que hemos adoptado en Baja California Sur se canta generalmente en primera persona, y es un canto masculino aún cuando lo interprete una mujer. Los textos se refieren con frecuencia a los "hombres bravos", a "los que saben cómo se mata". Son textos donde abunda la picardía, una picardía fresca y humorística que sin embargo refleja un ambiente de cantina, de parranda y de violencia, que era parte de la vida cotidiana en la California de la fiebre del oro. La Chilena como todo el Son mexicano es una forma donde se alternan versos con estribillos. El estribillo puede ser un verso o una frase fijos, o bien una repetición de frases del verso anterior o del posterior. Frecuentemente se utilizan en exclamaciones como "ayrayray" o "tyrananay" o "tipitipiti". En ocasiones el estribillo es solo interpretado por los instrumentos. Porque tiene una introducción instrumental que, a veces, alterna con los versos y estribillos y con frecuencia es simplemente la música de un verso interpretada por un violín o una guitarra requinteada. Esta parte también sirve de descanso a los cantantes. Cuando se cantan las coplas, los instrumentos que llevan la melodía en los intermedios permanecen callados o asumen un papel de simple acompañamiento, como ocurre también en la mayoría de los sones. La Chilena se caracteriza porque termina con uno o más versos de despedida de este baile y música interpretada por el violín, una jarana chica de cinco órdenes (casi siempre de cinco cuerdas, aunque puede ser de ocho o diez), y un arpa, que constituyen sus cuerdas tradicionales. Frecuentemente, por ejemplo en las bodas, cuando los padrinos peinan el cabello de la novia, la Chilena se interpreta sólo con un violín acompañado del tamboreo de un cajón. El uso del tamboreo en la música y del pañuelo en la danza son, probablemente, los únicos elementos andinos que sobreviven en la Chilena mexicana y que la distinguen del Son. Por supuesto que hay la cueca Chilena que se baila con orquesta, que consta de clarinetes, saxofones, trombones, contrabajo y batería (tambora, tambor de tipo militar y platillos). Los instrumentos, sobre todo en pequeñas y aisladas localidades sudcalifornianas, son propiedad del municipio; en cambio en pueblos mayores o de mejor condición económica, suelen pertenecer a particulares. Los instrumentos de propiedad colectiva son con frecuencia de adquisición antigua, de mediados del siglo XIX, y de fabricación francesa. Cuando la Chilena se interpreta con orquesta invariablemente la sigue un Son. El tema mas frecuente de la copla de la Chilena es como en el Son: el amor y las mujeres a las que canta con naturalidad, franqueza y humor. En ocasiones las letras tienen la particularidad de describir las bellezas naturales de la costa o del pueblo natal, como en la música folklórica de Chile", termina la maestra Diana Cota.

El fin de la tierra está aquí al final del corredor turístico de Los Cabos, donde se encuentra esta joya de Baja: la Ciudad de Cabo San Lucas. Aquí es donde termina la península, en una punta de piedra que se va estrechando hacia el sur hasta que la última roca desaparece debajo del agua. Antiguamente un puerto de abastecimiento de galeones españoles, es hoy un destino ideal. Como la capital no oficial de Baja, tiene una gran concentración de tiendas y restaurantes, todos a una distancia corta, con precios altos, que ofrecen cocina mexicana, italiana, internacional, otros con precios accesibles que ofrecen toda clase de mariscos y pescados, pizzas, tortas y tacos exquisitos, como los de camarón y flor de calabaza de la Taquería San Lucas. Otros son El Delfín, Patty's, El Dorado, Balandra y Faro Viejo. Cuando la noche llega la vida nocturna es variada, hay clubs y discotecas a las que asiste todo el mundo. Los hoteles ofrecen Noches de Fiestas Mexicanas con buffets. Los lugares más económicos pueden localizarse fuera de la playa, especialmente en caminos no pavimentados a unas cuantas cuadras del centro. Sus habitantes son gente pacífica y muy cortés. Siempre un guía voluntario ayudará al visitante, que de tanto por ver cualquier tiempo aquí es poco.

La característica postal principal de Cabo San Lucas es El Arco, su famosa escultura natural de pura roca con un orificio que le da su forma arqueada: semeja una puerta abierta al único punto que ve salir y entrar el sol en dos mares distintos, el de Cortés y el Pacífico. Al Arco y el peñón que lo protege se puede acceder por medio de lanchas de fondo de cristal, que salen de diferentes puntos de esta bahía de arena muy fina y espectaculares arrecifes donde el buceo, la pesca y las carreras de yates son todo el año.. Entre un conjunto de rocas, se encuentran las pequeñas y tranquilas playas Médano, Hacienda y la Playa del Amor, cuya hermosura con espectaculares cascadas de arena y arrecifes de coral, seduce de inmediato; son ideales para nadar y el buceo. Sólo basta con un visor y una sumergida, para poder observar múltiples especies de peces de colores. Desde estas suaves arenas blancas se puede contemplar, por un lado, el tranquilo, suave oleaje del mar de Cortés y, por el otro, las aguas bravas del Pacífico, imponente, cuyas riberas visitamos entre Punta San Cristóbal y Todos Santos, donde hay playas vírgenes en todo esplendor, con una particularidad especial: son refugio de miles de tortugas que las buscan para procrear.

Las tortugas marinas son reptiles de hábitos migratorios, periódicamente recorren grandes distancias desde sus zonas de alimentación hasta las de reproducción en aguas tropicales y templadas del mundo, entre ellas sus favoritas parecen ser el Océano Pacífico entre México y Chile, siendo la zona de Galápagos frente a Ecuador, su hábitat más importante. Aquí en toda California las tortugas han sido consumidas desde la Antigüedad, y en los últimos años han adquirido gran importancia comercial ya que sus pieles vinieron a sustituir a las de los cocodrilos africanos, brasileños y mexicanos que tuvieron gran demanda por el desarrollo que alcanzó la técnica para curtirlas. Como casi se han extinguido, en su lugar se ha utilizado la piel de la tortuga llamada "caguama", la más común aquí en la península, que hasta hace pocos años sólo era sacrificada eventualmente para comerla, que quien escribe, dije, me pareció muy sabrosa y reconfortante, pero se inició su captura a gran escala para utilizar su piel, lo que tiene en peligro de extinción a la especie. La doctora Luisa Verdugo, que es bióloga marina, se ha levantado como una tenaz defensora de una regulación estricta para la pesca de tortugas; ella ha trabajado en programas de preservación de la tortuga marina en puntos álgidos que elige para su hábitat, además de las costas de Baja California Sur, en el Golfo de México y en Rancho Nuevo, Tamaulipas, que es su única zona de nido en el planeta, siendo la región especialmente sensible. Le pregunto costumbres y singularidades de las tortugas, cómo es que conocen sus características de migración, por ejemplo, y nos dice:

—"Para conocer las migraciones, hemos diseñado diferentes métodos; uno de los más comunes es que en cuanto llegan a las playas a anidar se marca el caparazón para que cuando sean capturadas se puedan determinar las distancias recorridas; otro sistema es rastrearlas colocándoles un transmisor que envía señales a un aparato receptor localizado en un avión con una antena especial para hacer contacto con el animal, así como un navegador electrónico para situarse en el océano. El sexo de las tortugas se determina por la temperatura de los huevos: de los colocados en las más bajas se desarrollan machos y los que están en mayor temperatura producen hembras. En los nidos la proporción entre ambos sexos depende de las características de la playa donde se encuentran, así como de la profundidad del nido. El nacimiento depende también de los depredadores".

Nos dice que el número y el tipo de sus depredadores varían según la etapa del desarrollo de la tortuga; así, para los huevos el principal depredador es el hombre, además del perro, los cerdos y las "moscas de ojos anaranjados" (Sarcophagidae), que invaden los nidos causando serios daños. Las crías son capturadas por perros, zopilotes y cangrejos. Ya en agua del mar, los enemigos van desde las aves marinas hasta los diferentes peces carnívoros, incluyendo a los tiburones, quienes las atacan aún en estado adulto. Cuando se realizan programas para su conservación se debe además de considerar las características anteriores, evitar la presencia de demasiada gente en la playa pues, al percibirla, las tortugas no llegan. La explotación en gran escala de las tortugas ha obligado a países como México, una de sus cunas, a decretar medidas para la conservación de este recurso, haciendo que su captura se lleve a cabo de una manera racional para que su aprovechamiento sea óptimo con el fin de crear nuevas fuentes de trabajo y mejorar la dieta alimenticia del hombre; al mismo tiempo, se protegen su reproducción y desarrollo, cuidando sus nidos, sus huevos y sus crías. La reproducción la realizan durante los meses de abril y mayo, apareándose en las zonas que han elegido, después se separan durante el verano y las hembras se dirigen a playas húmedas de lluvia con las condiciones ideales para excavar los nidos. Estas arribazones se efectúan de mayo a noviembre, dependiendo de la especie de tortuga. En la primera etapa de su vida, estos verdaderos fósiles vivos dependen de estas playas solitarias, donde las hembras forman hoyos en la arena, y en menos de media hora, depositan alrededor de 100 huevos acompañados de un líquido llamado "babosa" que enseguida recubren nuevamente con la misma arena. Los nidos los hacen a una distancia del agua que varía según la especie, de modo que, en estas condiciones, los huevos dejados para su incubación cuenten con la humedad suficiente y una temperatura de 33 grados centigrados; después de permanecer así durante cerca de dos meses, al atardecer o amanecer nacen simultáneamente casi todas las crías, las cuales sin pérdida de tiempo se dirigen al mar e inmediatamente desaparecen entre las olas; no se vuelve a saber nada de ellas hasta que después de 7 o 9 años, regresan al mismo lugar donde nacieron a cumplir de esta manera su ciclo reproductor. Los nuevos individuos se dirigen a las zonas de alimentación e inician su crecimiento. Los machos regresan cada año a las zonas de reproducción, mientras que las hembras, dependiendo de la especie, sólo se reproducen una vez cada tres o cuatro años. El mecanismo que guía a las tortugas para que puedan regresar a las playas donde nacieron, todavía es un misterio; algunos creen que se orientan por el olfato; otros, que lo hacen por mecanismos acústicos o por retención, a largo plazo, del paisaje; se habla también de una orientación magnética y existen estudios sobre combinaciones de estos factores".

No hemos venido en plena época de tortugas, sin embargo, hay cientos de ellas, entre las rocas, nadando, en la arena, algunas enormes. Esta tortuga llamada popularmente "cahuama", "prieta" o "mestiza" (Chelonia mydas agassizi), puede medir su caparazón 1.40 metros y llega a pesar de 130 a 180 kilos. Nos dice la doctora Verdugo que "son de hábitos predominantemente carnívoros. Su dieta se compone de caracoles, mariscos, esponjas, medusas, crustáceos, peces y langosta roja. Su fuerte mandíbula le permite triturar las conchas duras de los mariscos. También vive aquí la tortuga "carey", cuya caparazón no llega a medir más de 90 centímetros, pero por su belleza es muy codiciada por el hombre. Y llega también la tortuga "laúd", "galápago", "siete filos" o "tortuga de cuero" (Dermochelys coriacea schlegelii), que es uno de los reptiles más voluminosos que existen en la actualidad ya que llega a medir 2.20 metros de longitud con un peso de media tonelada; en la cabeza lleva un pico con tres puntas, con el que atrapa peces y moluscos; su caparazón tiene forma de lira y en sus nidos llega a depositar hasta 300 huevos".

Hemos conversado con un pescador de tortugas, don Felizardo Soto Castro, que es vecino de Todos Santos y ha vivido de los productos del mar, trabajando su pequeña embarcación, como sus mayores. Dice: "Nosotros tenemos la técnica de la pesca de tortugas especialmente diseñada para preservar la especie. Somos los menos interesados en que se desaparezcan, muy al contrario, es una de nuestras principales fuentes de alimentación, sin embargo respetamos estrictamente las épocas de veda y cantidades de extracción. Su captura se efectúa principalmente con redes, que se diseñan con ligeras modificaciones según el área de captura. Se usan principalmente en el Mar Caribe, el Golfo de California, aquí y, últimamente, en Jalisco y Michoacán, según vi cuando trabajé en esa zona. Aquí son de tamaño variable, generalmente de longitud mayor a 50 metros, malla muy abierta de 70 a 90 centímetros entre los nudos y línea de flotación con boyas separadas aproximadamente cada 2 metros; el calado de la red depende de la profundidad del lugar donde se trabaje y varía de 4 a 12 metros. La línea inferior lleva piedras o plomos pequeños, de manera que la tortuga levante la red cuando quede atrapada y alcance fácilmente la superficie para respirar; así no muere por asfixia. Estas redes pueden ser de algodón o nylon y su colocación depende generalmente de las características de la región: pueden situarse paralelas a la costa cuando ésta es llana y amplia, o perpendiculares a ella cuando se escoge un sitio protegido, como pequeñas ensenadas o puntas sin corrientes, comúnmente se calan al atardecer y se revisan cada mañana para evitar que los depredadores, principalmente los tiburones, las ataquen ya que no sólo matan a la tortuga sino que destrozan grandes tramos de la red. La ventaja de capturar las tortugas por medio de redes es que se puede liberar a las hembras, sobre todo en época de desove y así colaborar a la protección de las especies. El arpón que utilizamos como auxiliar para izar a bordo los ejemplares capturados con la red, es el llamado "arpón compuesto" que presenta su punta provista de un tope protector, que tiene por objeto evitar que la punta se introduzca en la caparazón y lesione la piel. Ambos arpones llevan cordeles que facilitan su recuperación. La captura artesanal se realiza antes del medio día, cuando las tortugas se encuentran nadando en la superficie, lo cual las hace muy visibles, sobre todo si el mar está tranquilo. Aquí la pesca a nado está muy desarrollada ya que el agua es tan clara y transparente que permite mayor visibilidad. Las localizamos y perseguimos con lancha hasta alcanzarla, entonces el pescador se lanza al agua, la atrapa y la dirige a la embarcación, proceso al que se llama "correteada"; ya a bordo, las tortugas son atadas, sobre todo las "caguamas", debido a su agresividad y al movimiento de sus aletas que suelen golpear fuertemente. En tierra se capturan manualmente, aprovechando su lentitud cuando llegan a las playas, se voltean y amarran. También de manera indirecta, las tortugas son atrapadas durante los arrastres camaroneros, siendo importante en algunas regiones la captura por este medio, sobre todo durante la temporada de arribazones. Nosotros creemos que los verdaderos depredadores de las tortugas son las autoridades que obligan a los científicos a trabajar con medio mínimos, especialmente en las zonas protegidas, siendo necesario dejar amplias zonas expuestas a los depredadores. Nunca se ha hablado en los programas de impedir la pesca del recurso, porque es muy importante para la población en algunas zonas de nuestro país, donde se utiliza como alimentación y fuente de entradas de poblados completos. Creemos que una protección racional de la tortuga es necesaria, pero con leyes que nos protejan, porque trabajamos casi en la clandestinidad, los pescadores artesanales mexicanos no podemos competir con los barcos faenadores que llegan desde Japón y en horas capturan toneladas de tortugas sin ninguna discriminación, donde mueren miles de hembras preñadas". 

Nos dice doña Juana Angélica Soto, pescadora artesanal, que el aprovechamiento de las tortugas requiere condiciones desde la captura en la playa: "donde al llegar se voltean con el pecho hacia arriba; después son llevadas hasta la planta donde se colocan en el tanque de recepción, exceptuando a los animales maltratados, que son sacrificados de inmediato. En este tanque permanecen el tiempo preciso para ser sacrificadas; el agua se les cambia cada 24 horas para que se conserven en buen estado. Ya muerta la tortuga, se la destaza para retirar la piel del pecho, utilizando para ello un cuchillo diseñado especialmente para seguir su contorno; se desprende también la cabeza y parte de la caparazón, al igual que la cola y la parte trasera. El paso siguiente es el despielado: las pieles frescas, lavadas y desangradas, se ponen en sal, listas para ser empacadas y empleadas posteriormente en la fabricación de zapatos, carteras, cinturones... Retirada la piel, se trata de aprovechar al máximo la carne; esta maniobra demanda pericia, se le quita grasa y cutícula de los músculos; la carne se limpia y filetea para su venta congelada. Aparte de la piel y la carne, quedan las aletas, que son utilizadas en la elaboración de sopas". 

Nos dice la doctora Laura Verdugo que "el aceite de tortuga tiene gran demanda, se extrae de todas las especies y la única diferencia en calidad y en cantidad depende del peso de la tortuga, la época del año y el sexo. Por lo general, se acumula mayor cantidad de grasa antes de la temporada de reproducción y más en las hembras que en los machos; una tortuga de 40 kilos de peso puede producir hasta cuatro litros de aceite. El valor comercial de este aceite es muy alto, se le utiliza en la industria químico_farmaceútica y en la elaboración de cosméticos. La concha de la tortuga "carey" es material muy apreciado para la fabricación de artículos de ornamento de valor comercial, lo que origina una extraordinaria demanda. Esta artesanía ha experimentado variaciones debido a plásticos que la imitan sin alcanzar la belleza natural; no obstante, ello ha permitido que disminuya la persecución de estas tortugas. En México las tortugas marinas son un recurso renovable de gran importancia económica, ya que es uno de los países con mayor producción de pieles y de productos derivados. Este recurso está reservado, exclusivamente, a las sociedades cooperativas de producción pesquera, no hay legislación para los pescadores artesanales, lo que registra un gran vacío porque impide utilizar mejor esta pesquería aprovechando de manera integral al individuo, es decir, su carne, sus huesos, su concha, etcétera y no sólo la piel, que en muchos casos, los pescadores artesanales es lo único que buscan. Está totalmente prohibida la explotación del huevo. Desde el año 1964 y gracias a la actividad y entusiasmo de los biólogos mexicanos Humberto Chávez, Rodolfo Montoya y René Márquez, nuestro país estableció en varios puntos de sus litorales, campamentos para el estudio y conservación de las tortugas marinas; en ellas sus técnicas han alcanzado uno de los más altos niveles académicos del mundo y se ha logrado reunir los máximos conocimientos y experiencias para la incubación de los huevos de estos reptiles, hasta el grado de tener éxito con los huevos de vientre. Con recursos muy limitados, en estos campamentos se protegen de uno a dos millones anuales de crías y con toda la campaña se estima que se protegen otros 4 millones. También en estos campamentos se capacita a los pescadores y a sus familias para colaborar en la protección del recurso. Con la experiencia pionera de estos biólogos se han establecido estaciones en donde trabajamos profesionales y técnicos de diferentes instituciones, como el Instituto Nacional de Pesca, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Sinaloa, la Universidad de Guadalajara, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y la Universidad Autónoma de Baja California, entre otras, que realizan actividades de protección, incubación, cría e investigación. Los resultados de estos programas de conservación no sólo se pueden medir con el número de crías liberadas cada año, que llega a ser de varios millones, sino que se ha observado la recuperación de las poblaciones de tortugas y la preparación de un nutrido número de técnicos mexicanos que son reconocidos en el país y en el extranjero. Debemos decir que pese a la alta depredación que sufren en condiciones naturales y a su vulnerabilidad en las fases de huevos y crías, las tortugas marinas no llegan a correr riesgo de una completa extinción debido a su gran fecundidad. La depredación natural mantiene un equilibrio de las poblaciones, pero la explotación irracional hecha por el hombre sí puede poner en peligro la sobrevivencia de las especies. No obstante, gracias a los trabajos de protección derivados del establecimiento de una pesquería racional, han aumentado en pocos años las poblaciones de tortugas para seguridad de la especie, beneficio de los hombres y tranquilidad de los conservacionistas".

En Baja, la pesca es el deporte más recurrido. Con uno de los terrenos pesqueros más fértiles y gran énfasis en el Programa Atrapa y Libera (Catch and Release), Los Cabos atrae la mayor cantidad de pescadores. Es el hogar de la flota velera más grande posible de ver: donde inician los torneos internacionales de la pesca del marlín y pez espada y otros eventos de este deporte; un lugar obligado de parada para todos los cruceros, y el sitio de marinas excelentes. Se ofrecen facilidades para los deportes acuáticos y excursiones y está por convertirse en un destino importante también para el golf con campos que cuentan con vista al Mar de Cortés, diseñados por Jack Nicklaus, Robert Trent Jones, y otros en construcción. La zona es magnífica. Desde el Faro de San Lucas, al atardecer hay una visión transparente de las cosas, los arrecifes que se ven bajo las aguas y los poblados a orillas de los acantilados están envueltos en colores que van del amarillo al dorado y al rojo intenso; el cielo no tiene arreboles, son una pincelada de color que va cubriendo todo hasta estacionarse en el dorado al caer la tarde. De noche el cielo se hace muy negro, como una pizarra sobre la que se lee la escritura de las estrellas, con el canto de amor de las ballenas azules de música de fondo.

 

 

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