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Antropología e Historia de México

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Susurros de México

Guanajuato, un pueblo eminentemente cristiano

Hoy, restaurada, está perfectamente conservada: en el recinto espiritual converso con el sacerdote Juan de Dios:

—"La historia de la Iglesia en Guanajuato es la historia de la Iglesia en América, dice el religioso, porque un pueblo eminentemente cristiano como el nuestro, desde siempre rindió culto a Dios.

—¿Usted es de la región?

—Yo nací en Guanajuato, y a excepción de seis años que estuve estudiando entre la ciudad de México y Roma siempre he vivido aquí.

—¿Qué resaltaría usted de su ciudad?

—Las posibilidades minerales de nuestro suelo, cuya explotación para beneficio del pueblo, están prácticamente detenidas. También, como se espera, debo mencionar la riqueza de manifestaciones de arquitectura eclesiástica. ¿Ya visitó la Plaza de la Paz?. Debe ver la iglesia parroquial construida entre 1671 y 1695: además de su valor arquitectónico, es notable por la imagen que tiene en custodia su Altar Mayor, la de la Virgen de Santa Fe de Guanajuato, que es muy antigua, de culto, tallada en madera sin clasificar de 1,26 metros; por su estilo debe haber sido hecha con anterioridad a la invasión Árabe de España, posiblemente en el siglo VII y VIII. Esta imagen la trajeron al Real de minas de Santa Fe en 1557, y fue enviada desde una ciudad “hermana”: Santa Fe de Granada, en Andalucía, como un presente que nos hiciera Felipe II. ¿Visitó la Plaza de San Roque?. Allá está la iglesia de San Roque, construida en 1726... es una de las más encantadoras del país, de puro corte medieval que da el título a Guanajuato de Ciudad Cervantina de México. Otro templo que debe visitar es el Santuario de la Virgen de Guadalupe, que data de 1733: está rodeada de un barrio típico y construido en un alto sano que domina una parte de la ciudad.

—¿Qué época guanajuatense es indispensable mencionar?

—La segunda mitad del siglo XVIII, considerada la “edad de oro” local: es cuando la minería de la ciudad es considerada como la más rica de su tiempo, lo que se reflejó en Guanajuato y sus alrededores; en las “bocas” de las generosas minas se levantaron iglesias que, como hoy se ve, son de gran magnificencia y prueba de agradecimiento del pueblo a la manifiesta bondad de la Divina Providencia."

El religioso Juan de Dios es reacio a confesarlo, pero me dice que la iglesia de La Compañía es su favorita, y que “no se debe dejar de visitar”. En “Noticias de Guanajuato” de Gráfica Cervantina, se lee: 

... en 1746 habría de colocarse la primera piedra de lo que sería, una vez terminada en 1765, la obra que llenaría de gran orgullo a los vecinos de Guanajuato, y en especial a don José Manuel Sardaneta, primer marqués de Rayas, quien costeó casi toda la construcción de la monumental iglesia de La Compañía, de aire notabilísimo, con profusión de ornamentos hábilmente distribuidos en las fachadas. En la principal, de amplio paramento, se ven tres portadas, elaboradas con finísimo detalle en que resaltan los estípites y una curiosa cornisa, tres balcones volados, un medallón en relieve con la Santísima Trinidad y hornacinas que resguardan los santos de La Compañía de Jesús. También engalana el exterior de la iglesia una portada con gran fuerza en toda su inspiración barroca. El excepcional campanario, filigrana de columnas que remata en formas onduladas de gran originalidad, contrasta con la lisa y severa espadaña de la fachada opuesta, frente a la torre”.

El interior de esta iglesia de la Compañía en Guanajuato es de tres amplias naves, muy bello y sacro. Preserva innumerables obras de arte; en la sacristía se aprecian unos lienzos del magnífico Cabrera, con escenas de la vida de San Ignacio de Loyola. Se aprecia en el interior el alto cimborrio, que sustituye al que originalmente existía, desplomado en 1803; las líneas clásicas de este cimborrio -que data de 1883- visto desde la distancia en el exterior, desentona con el paisaje inconfundible que dan a los techos de la ciudad las cúpulas y los campanarios barrocos. En una roca tallada del templo está escrito que su traza la realizó Fray José de la Cruz, y dirigió los trabajos el arquitecto constructor de retablos Felipe de Ureña. Hoy, la piedra pulida se mantiene en todo su esplendor, y aún cuando han desaparecido de la iglesia los altares churrigurescos, entre los vecinos despierta el mismo entusiasmo que en su inauguración; en un folleto, publicado al dedicarse el templo en 1767, con el título de “Rasgo Breve de la Grandeza Guanajuateña” se lee que “La Compañía es templo airoso, que sobre plata se cimienta” y “celebérrina Basílica, que cede ni a los soberbios Mausoleos de Semíramis, ni Artemisa, ni al famoso templo de Diana, ni a los que la Fama registra en sus anales”, y se agrega un verso final que dice: 

Y sea esta ciudad, por su templo sin segundo,
celebrada en todo el mundo.
Por su liberalidad, ciudad dichosa,
en cuyo centro brilla como diamante,
a quien la plata engasta,
este templo que es prodigio,
maravilla, a cuyo elogio el mundo no le basta”.
 
Autor: Waldemar Verdugo Fuentes

 

 

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