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Antropología e Historia de México

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Susurros de México

Playa del Carmen

Hemos visitado Playa del Carmen, a setenta kilómetros al sur de Cancún: era un puerto prehispánico y de los primeros años de la época colonial era utilizado para embarcarse a la isla de Cozumel; su nombre original era Xamanha ("agua del norte") y fue elegido por el conquistador Francisco de Montejo en 1528 como una de las primeras poblaciones españolas en la Península: Salamanca de Xamanhá. Para los mayas parece haber sido un puerto subsidiario de Xcaret que era el principal de la zona, de ahí tal vez su nombre ya que se encuentra a unos siete kilómetros al norte de este último sitio. Se compone de tres grupos de edificios situados a unos cien metros de la playa; se conservan unas diez estructuras entre templos y adoratorios. Sin duda en pleno funcionamiento en la época de la conquista, era uno de los centros religiosos en la ruta de peregrinaje a la isla de Cozumel. Hemos visto Xcaret, aquí se encontraba uno de los santuarios más famosos de Mesoamérica, el de la diosa Ix Chel, por su carácter de Oráculo, al que concurrían peregrinos venidos de todas partes; el antiguo nombre de Xcaret era Pole cuyo significado es “lo que vendrá”. Las estructuras se encuentran esparcidas en un área de diez kilómetros cuadrados; los arqueólogos han contado hasta veinticinco grupos de ruinas que contienen de uno a diez edificios. La importancia de Xcaret derivaba de tres factores: 1) su situación como el puerto natural más cercano en la tierra firme para Cozumel, 2), la bahía o caleta natural que ofrecía excelentes facilidades portuarias y 3) la proximidad, directamente atrás de la bahía, de una plataforma natural bien protegida y visible desde mar adentro; en este sitio se encuentran los edificios principales, rodeados en parte por una muralla, cuya función parece haber sido puramente decorativa o religiosa, pues su carácter de Oráculo la hacía intocable para los pueblos antiguos de la zona.

Visité también Akumal, que es una gran bahía que se encuentra 23 kilómetros al norte de las ruinas de Tulum. Las ruinas prehispánicas se localizan un kilómetro al interior en el extremo norte de la bahía; diseminadas en dos kilómetros cuadrados se hallan unas veinte estructuras; una pirámide, plataformas y templos. Algunos de estos templos quedaron sepultados bajo el asfalto de la moderna carretera. Como los demás sitios de la costa oriental, los edificios en su parte visible cuidadosamente sepultados, y en alguna medida preservados así para la arqueología del futuro, están decorados con esculturas y pintados de brillantes colores. Akumal se encontraba densamente poblado en la época de la Conquista, y fue una de las primeras zonas arrasadas por los españoles. Así como Xeihá ("apertura en el agua"), que es la bahía natural más grande de la parte central de la costa de Quintana Roo, y ubicada a catorce kilómetros al norte de Tulum: en sus alrededores abundan yacimientos arqueológicos; el grupo principal de edificios se encuentra a unos quinientos metros al oeste del extremo interior de la caleta y se comunicaba con ésta por una amplia calzada de piedra; otro grupo de ruinas se encuentra allí en una península fortificada. Xeihá figura en las crónicas de principios del siglo XVI como el lugar del primer asentamiento español en la tierra firme yucateca. En 1527 Francisco de Montejo fundó ahí la primera de una larga serie de "Salamancas": Salamanca de Xelhá, de efímera existencia. Montejo que obviamente era natural de Salamanca, España, fundó en diversos sitios de la Península de Yucatán una decena de Salamancas, ninguna de las cuales sobrevivió. Nos dice el arqueólogo Ríos González: “La importancia de Xelhá como el mejor puerto de la zona se comprueba por el hecho de que es el único sitio de la costa que estaba ocupado desde el período clásico (año 300 de nuestra era), hasta la época de la Conquista. Para algunos autores, Xelhá era el puerto de la importante urbe clásica de Coba que, a diferencia de las ciudades de la costa, era contemporánea de Palenque, Copan, Tikal y las otras grandes ciudades clásicas mayas”.

Coba se localiza a unos cuarenta kilómetros hacia el interior y de ahí parten numerosos caminos de piedra, hoy en restauración, uno de ellos de cien kilómetros de largo y seis a nuevo metros de ancho, que comunicaba a Coba con Yaxuná, se cree que uno de estos caminos también la comunicaba con Xelhá. Tancah parece haber sido una especie de suburbio de la bella Tulum. Los edificios se agrupan a unos mil metros de la costa y consisten en dos plazas rodeadas de estructuras. Como en los otros restos mayas, algunos edificios están decorados con murales tanto en el exterior como en el interior, la iconografía es de índole religiosa y está asociada al mar, al sol, a Venus y a la luna, las deidades mayas. Nos dice el arqueólogo Ríos González: “El estilo de los murales muestra influencias mexicanas y se relaciona con el de códices mixtecos y murales de Mitla; ese estilo era común en Mesoamérica en el período posclásico (del siglo X D.C. en adelante)”.

Chunyaxché, unos veinticinco kilómetros al sur de Tulum, se encuentra al fondo de un complejo sistema de lagunas y canales, artificiales en algunos casos, por los que se desplazaban a sus anchas las canoas aborígenes. Como en los otros lugares de la costa que hemos visto, los mayas aprovecharon (y mejoraron) las facilidades que para la navegación y como protección ofrecía el sitio y levantaron ahí una de las ciudades más ricas de la zona. Chunyaxché es uno de los sitios más grandes de estas playas mayas, consta de ciento ocho estructuras, entre ellas doce pirámides con templos (uno de veinticinco metros de altura fue fotografiada por Charles Lindbergh desde un avión en 1930), cinco palacios, nueve, templos, una docena de plataformas, más de veinte pequeños adoratorios, además de numerosos montículos y construcciones derruidas. De manera que lo que observaron y consignaron en sus crónicas los descubridores y conquistadores a principios del siglo XVI, está confirmado con la información de los que han explorado y descrito la región, toda, en verdad, una zona arqueológica que necesita mayor atención mundial. Los pueblos de la costa oriental de la Península de Yucatán cumplían con una función vital para el mundo Maya y para el resto de Mesoamérica en la época de la Conquista. Como vemos hoy, a pesar de que sólo disfrutemos la punta del iceberg, eran sitios de concentración de culto, por sus Oráculos legendarios, y de activo intercambio de productos tanto locales como foráneos, por sus mercados. Nos dice el arqueólogo Ríos González: “En los mercados mayas del Caribe mexicano había comercio de oro y piedras como el jade y la obsidiana. Sus productos incluían desde sal, miel, algodón, tintes, cacao, conchas y caracoles, pescado seco o salado, tejidos y enseres, hasta elaborados objetos de metal u otros materiales provenientes de fuera del ámbito Maya o aun del mesoamericano. Los santuarios Oráculos de la costa del Caribe, como los de las clásicas civilizaciones del Viejo Mundo, eran visitados todo el año por peregrinos que además de iniciarse en los misterios religiosos intercambiaban productos y objetos cuyo lugar de origen podría estar bastante alejado de nuestra zona, ya que ésta formaba parte de una elaborada red comercial marítima que rodeaba la Península de Yucatán y cuyos extremos, la Laguna de Términos en el Golfo de México y el Golfo de Honduras en el Caribe, a su vez controlaban el comercio con el resto de Mesoamérica por un lado y con regiones de Centroamérica por el otro” -termina el arqueólogo Ríos González.

La información etnográfica rescatada por el maestro Juan Rulfo en los informes rescatados durante su gestión en el Instituto Indigenista, nos indica que los pobladores de las ciudades de la costa oriental de la Península y encargados del tráfico marítimo eran los hábiles navegantes maya-toltecas, también llamados maya-chontales o putunes, originarios de las costas de Tabasco y Campeche. Herederos de los constructores de los grandes centros clásicos mayas, y fuertemente influenciados por grupos mexicanos de ascendencia tolteca, los pobladores y piratas de la costa Caribe eran, a la llegada de los españoles, unos de los más emprendedores, agresivos y expansionistas grupos del Nuevo Mundo. Por ello uno de los grandes mayistas, el investigador John Eric S. Thompson, los llamó "fenicios del Nuevo Mundo" y "argonautas del Mar Caribe". El efecto de la Conquista fue particularmente severo en los pueblos mayas de esta región. Las enfermedades introducidas por los españoles también contribuyeron a diezmar a la población nativa en unos cuantos años. Las campañas de los Pacheco y otros capitanes de Montejo en 1544-45 obligaron a los indígenas a abandonar los pueblos descendientes mayas de la costa para refugiarse en regiones más inaccesibles. Dice fray Diego de Landa en su Relación que "...los españoles los apaciguaron de tal manera que, siendo esas dos provincias las más pobladas y llenas de gente, quedaron las más desventuradas de toda aquella tierra". Todo esto más los traslados forzados de poblaciones enteras contribuyeron para que, según posteriores investigaciones, la población descendiera en más del 90% en los cincuenta años posteriores a la Conquista española.

En al Caribe mexicano predomina el clima tropical, cálido y húmedo, sufriendo escasas variaciones durante todo el año: más de 240 días son despejados. La curva de calor asciende ligeramente en abril y mayo y desciende un poco en enero. Entre junio y septiembre se ubican los meses más lluviosos, registrándose una precipitación máxima de 1.600 mm. Es frecuente que en esa época las lluvias se desaten repentinamente para luego dejar salir el sol. Durante los meses de septiembre y octubre es cuando se registran las temperaturas más bajas que con dificultad descienden a los 15ºC, para luego normalizarse hasta llegar a la media anual de 27.5ºC.

¿Cómo llegar por carretera? Cancún se encuentra a 1.985 kilómetros de la Ciudad de México; entrando a la carretera por la Calzada Ignacio Zaragoza, se toma la vía federal 190 hasta Acatzingo de Hidalgo, Puebla de los Angeles, donde se sigue la ruta 150 de la federal hasta llegar a Córdoba, en la antigua Veracruz. Por la Federal 180 llegará hasta Villahermosa, Tabasco. Se sigue por la carretera 186 hasta Francisco Escárcega donde se toma la bifurcación por la vía federal 261 hasta entroncar de nuevo con la 180 en Champotón, la que dejará al visitante en Cancún pasando por ciudades como Campeche, y Mérida en la espléndida península de Yucatán misma, a que pertenece Cancún. El tiempo del viaje por tierra, en verdad, depende de cada uno pero no menos de tres días: lo hice una vez y de ida nada más tomamos diez días, porque es imposible no detenerse en ciertos lugares. Por avión desde el D.F. el viaje dura poco más de dos horas, y hay salidas tres veces al día; en Cancún existen vuelos económicos a otros lugares del Caribe y operan líneas con conexiones a todo el mundo; hoy el aeropuerto incluso cuenta con espacio para aviones privados y ofrece todos los servicios necesarios que incluyen equipos contra incendio de última generación así como planta eléctrica propia, siendo en el aeropuerto su Estación de Servicios Meteorológicos una de las más importantes del Caribe. En la isla misma hay un servicio de autobuses que conecta con todos los sitios y funciona desde las 6:00 hrs. a la medianoche, pudiéndoseles abordar en cualquier parte del camino. Hay servicio de transporte de alquiler ubicados frente al Centro Comercial Mauna Loa que ofrece desde una bicicleta a un jeep las 24 horas del día. En la isla también existe una excelente ciclopista que permite el tránsito protegido de bicicletas y motos, siempre conservando un prototipo arquitectónico por estar reglamentadas las construcciones que deben seguir la línea Maya de espacios abiertos para rescatar el aspecto agradable de la isla. En el Paseo Kukulcán se podrá encontrar veleros, lanchas e instructores que ofrecen servicios profesionales de buceo y pesca, así como arriendo de esquíes, equipos de buceo, jets-skies, cañas de pesca. Cancún es ideal para practicar una amplia gama de deportes, para lo que ofrece todas las facilidades necesarias. El campo de golf Pok-Tap-Pok (palabra Maya que significa juego de pelota) está en el circuito internacional de este deporte, así como en el tenis por sus excelentes canchas. Ya son famosas sus regatas de veleros; estas fiestas deportivas oficiales son tres veces al año: en mayo la regata Municipal; en septiembre la regata Independencia, y en noviembre la regata Revolución. En la playa el deporte oficial es el vuelo en paracaídas; uno puede remontarse por los aires y apreciar en toda su extensión la isla desde las nueve de la mañana a las cinco de la tarde; es para viajeros intrépidos pero muy seguro. La pesca y el buceo están protegidos y no es posibles sacar seres vivos que puedan dañar el ecosistema, así, la pesca es “saca del mar, fotografía y devuelve al mar”; incluso no es posible cortar una rama de coral de la maravillosa colonia que reside en las aguas que rodean la isla, y sus especies, las enormes langostas, tortugas, caracoles con soberbias caparazones, camarón, cazón, pargo, sierra, atún, caballo, huachinango, cherma, barracuda, jurel, cubera, merlín dorado y una variedad de moluscos. Para el buceo uno de los sitios favoritos es la Playa Tortugas, donde la visión marina es fantástica, como todo el sitio, diría. Se puede apreciar de inmediato en un viaje en el Aliscafo, un barco con fondos de vidrio que cuando ha alcanzado una velocidad moderada, en altamar se desplaza sobre esquíes, permitiendo vivir raros momentos de calma como viajando en el fondo del mar con toda esa hermosura alrededor, los colores vivos de las aguas y seres fenomenales que acompañan el trayecto que recorre además Isla Mujeres, donde está el Templo de la diosa Ix-Chel, y la isla de Cozumel, que es un regalo extra del complejo Cancún. Según el célebre investigador marino Jacques Ives Cousteau, Cozumel reune “los acuarios naturales más hermosos de la tierra”. Con excelentes condiciones para contemplarlos, los paisajes de corales con infinidad de seres del mar entregan un espectáculo que se contempla con asombro. La capital de Cozumel es San Miguel, un pequeño villorrio blanco, muy moderno y con intensa vida comercial. El paseo que ofrece el Malecón al atardecer permite ver el sol escondiéndose a través de palmeras y flores tropicales que conjugan todo un espectáculo. Entre sus arrecifes es especialmente famoso el de Palancar con playas de arena blanca y muy fina: San Juan, Panchoclo, San Francisco, Playa Azul... es necesario ver la isla de la Pasión, la laguna de Chancanab y visitar Puerto Abrigo, donde hoy existe una acomodada marina, ahí mismo donde buscaban refugio los grandes galeones de los piratas legendarios de los siglos XVI y XVII. Es difícil describir un sitio más bello que Cancún y sus posibilidades, es un arcoiris que brota del mar y se hunde en la arena, es el cielo más celeste que puede verse, es la vegetación de la selva inmediata con orillas de palmeras, orquídeas, bugambilias y jacarandás. En las construcciones prehispánicas y contemporáneas el color blanco es dominante, entre los verdes de la selva que suben hasta el celeste alto. Donde uno, entre sus playas perfectas de sol y arena muy fina, se encuentra esparcidos estos monolitos y esculturas como testigos de una civilización que se tragó el tiempo.
 
Autor: Waldemar Verdugo Fuentes

 

 

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