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Antropología e Historia de México

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Susurros de México

Entrevista

Anthony Quinn hizo su primera exposición de esculturas y pintura en diciembre de 1982, en el Center Art Galleries de Honolulu, donde presentó 46 piezas (un oficio creador que ha transmitido como legado a au hijo Lorenzo, también escultor y afincado en españa). Quinn ahora expone regularmente en otros lugares de Estados Unidos, México y algunos países de Europa. En general su obra plástica ha sido bien recibida por los críticos, aún cuando él considera la plástica como su "hobby preferido". Le pregunto qué le indujo a exponer su hobby:

—Fueron los comentarios de Yolanda, mi esposa -nos dice-. Ella siempre ha incentivado mi trabajo de escultor, le gustan mis pinturas porque sabe que son una parte importante de mi vida. Dijo que mi trabajo era tan bueno como el de los artistas modernos, y me decidí a exponerlo.

—¿Cómo lo ha recibido la crítica?

—Creo que he salido elogiado de la prueba.

Le pregunto cómo le fue en su gira con "Zorba el griego", y responde que es una experiencia fascinante trabajar en teatro, "que siempre ha formado parte de mi vida. Mi trabajo de escultor no es nuevo, pero hace poco que lo encaré profesionalmente; en cambio, el teatro ha sido una de mis formas de subsistir, y de crecer como actor. Como actor de teatro en Estados Unidos realizo al menos una gira teatral anual, sin embargo nunca en otros países de América. Me han dicho que hay muy buen teatro en Chile y Argentina". 

En cine a los 20 años logró aparecer en su primer papel de figurante en Hollywood en la película "Parole" (1936); ese mismo año también intervendría en un film del bufo Harold Lloyd titulado "La vía láctea" (1936). En el teatro Quinn se inició como anunciador en una sala de Los Angeles, en un espectáculo que se llamaba "Clean Beds", en el cual la estrella era la legendaria Mae West. En Broadway debutó en 1947, con "The Gentleman From Athens"; pronto hace equipo con Stanley Kowalsky y solidifica su lugar con "Streetcar Named Desire" y "Tchin-Tchin". Su primer "national tour" es en la década de los cincuenta con "Born Yesterday". En 1960 es aclamado en la producción de Jean Anouilh "Becket", de Shakespeare, donde comparte con Laurence Olivier. Luego viene "Zorba" y su internacionalización. Le pregunto si hay un personaje que le gustaría interpretar, y responde de inmediato que siempre ha querido hacer el Quijote de la Mancha, pero nunca se lo han ofrecido (aclara que le gustaría hacerlo en teatro o cine):

—Creo que aún puedo hacer muchos papeles -nos dice-. Siempre mi actual edad me permite interpretar roles que cuando más joven no podía hacer.

—Usted se ha desempeñado con éxito en cine y teatro, ¿en cuál escenario se siente mejor?

—En el teatro hay una relación más directa con el público, pero el excesivo trabajo que tengo en cine y el poco dinero que se gana en el teatro, en relación a las energías que inviertes, me frenan casi siempre para pisar Broadway y estar varios meses anclado; en mis giras todo es más rápido y más de acuerdo a mi temperamento latino: me gusta ir por los lugares.

—Cuando trabaja en un estudio cinematográfico, ¿nota alguna diferencia a su trabajo en una sala teatral?

—No, el hecho estético es similar. Es la misma sensación la que se siente, porque uno pasa a ser el personaje; porque el actor deja de ser uno mismo para que la interpretación sea convincente. Yo sé que se me conoce especialmente como actor de cine porque yo he trabajado mucho más en cine; fuera de Estados Unidos casi no conocen mi trabajo teatral porque no tengo tiempo suficiente para hacer giras. Es decir soy actor de cine y de teatro, entonces puedo afirmar con conocimientos que el hecho estético es igual, porque el arte siempre es efímero.

—Usted ha actuado en más de doscientas películas, ¿podríamos citar algunos directores con los cuales se haya sentido mejor intérprete?

—Fue muy alentador trabajar con Elia Kazán; me dirigió en "Viva Zapata" y me dio mi primer "Oscar". Obtuve otro reconocimiento de la Academia de Hollywood dirigido por Vicente Minelli en "Sed de vivir". También fue buen aprendizaje ser dirigido por Federico Fellini, con el que hicimos "La Strada": es una tristeza no haber trabajado nuevamente con él.

—De las actrices con las que ha trabajado, ¿cuál de ellas le ha impresionado en especial?

—Con la que siempre volvería a trabajar sería con Irene Papas; hemos hecho juntos ocho películas. Yo creo que Irene se ubica como una de las mejores actrices del mundo, y, por mí, hubiera trabajado más con ella, pero no ha querido filmar mucho en el extranjero. Lo que es una lástima. Yo nunca pierdo la esperanza de volver a trabajar con ella. También me siento muy a gusto con Lyla Kedrova, que me ha acompañado en las giras teatrales que realizo en Estados Unidos con "Zorba", como nos viste en San Diego. Son muchas las grandes actrices que han inspirado mi trabajo.

—Usted nunca se ha declarado satisfecho de su trabajo en televisión, luego de comentar sus incursiones para la pantalla chica ¿a qué se debe?

—A que mis participaciones como actor de televisión han sido atroces, los guiones han sido muy débiles, ninguno me ha dejado satisfecho. No conozco a ningún actor que esté satisfecho con su participación en televisión. Yo quiero que lo que he hecho para televisión sea olvidado, borrado de una vez.

—¿Usted diría, entonces, que no hay demasiadas posibilidades para un buen actor en la televisión?

—Actualmente hay una carencia de buenos escritores que se dediquen a la televisión. Yo desde hace algunos años he decidido no hacer televisión si no tengo un buen guión, alguna historia que me parezca buena, y como casi nada de lo que me envían me parece así, entonces no trabajo para la televisión. Aunque mis películas las emiten de vez en cuando, entonces de todas maneras estoy en televisión. En verdad, siempre prefiero el cine.
 
Autor: Waldemar Verdugo Fuentes

 

 

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