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Mónica Castillo

Instrucciones de Uso III


Autorretrato y foto, 1995
 

Y lo que se viene encima, para confirmar esta política icónica, es el destino de las imágenes clasificadas, pues si se ordena es para distribuir: Repartición de los panes. 0 sea, momento de difusión evangélica del verbo. Pero al respecto me viene a la memoria otra historia griega de pacotilla: la fábula de alfarero de Corinto. Ciertamente éste es el punto extremo de su áspero sentido del humor: modelar en masa de harina y agua, desafiando la eucaristía, un retrato, es repetir el gesto originario de un padre que esculpe en relieve el rostro del amante de su hija que ha partido de viaje. Recordaré que la hija, para retenerlo, había dibujado el contorno de la sombra proyectada del amante. El padre, entonces, para calmar a la hija, redoba el carácter restaurador de las artes plásticas modelando con sus dedos el rostro del amante sobre la superficie ya marcada por la hija. Mónica Castillo asume la posición del padre sobre una masa que sustituye la arcilla, para significar el origen de la figuración de la extensión seminal de sus dedos. Sólo habría imagen porque ésta vendría a ser una extensión de un gesto indicativo masculino que se haría carne. Es decir, en términos católicos, hacerse carne, a la medida de la encarnación del Verbo. La Palabra funda la Figura del Deseo. Ésa es la historia que Mónica Castillo empaqueta. 

Este empaquetamiento de los panes como operación reductiva de la expansión figural del verbo seminal, introduce la zona de los OBJETOS en esta exposición. En el terreno de las herramientas, la maleta sustituye a la caja de utensilios de bordado, ya presente en MAPAS. Aquí lo que se guarda son iconos de viaje pintados al óleo sobre la propia ropa, lo cual introduce un aspecto no suficientemente considerado, a saber, convierte la ropa (cada prenda) en soporte de escapulario. De alguna manera escapulariza la ropa, dotándola de poderes de sanación y protección que dependerían de la repetición de su propia imagen al ser distribuida, en otro rango de repartición, a título de reliquia de santo. La maleta, deviene, mediante una operación pictórica, relicario.

En Caja con piedras I y III se repite la condición del relicario al recortar una maleta de acuerdo con la forma y el contorno de su rostro. Mónica Castillo repite la pulsión de la hija del alfarero, pero lo que guarda, más curiosamente aún, es un rostro fragmentado: el releve modelado por el padre simbólico se ha resquebrajado. La unidad de los panes se muta, aquí, en dispersión de un mosaico de identidad. 

En Caja con uñas, el modelo de la maleta recortada es convertido en caja de joyas y de esta manera redobla su función de relicario para exhibir una artesanía doméstica en la que las uñas son el material propio de la representación, o sea, los extremos abyectos del cuerpo son destinados a ilustrar un exceso distintivo.

 


Modelo para autorretrato II y representación,1997
 
Ciertamente, habría que distinguir en OBJETOS dos dimensiones: las cajas y paquetes, por un lado; los muñecos, por el otro. Llamo muñeco al objeto similar a un maniquí cuya cabeza y hombros han sido tejidos a crochet y que se titula Modelo para autorretrato II y representación. Se trata de una extensión de los patrones de zona que aparecen, originalmente, en Autorretrato de piel. El tejido a crochet es un sustituto de la carnación, que termina como pintura de código permitiendo una cierta interpretación del título de la exposición. La presencia del patrón molde de figuración facial se debe a la primacía del je sobre el moi. La frase de Rimbaud Je est un autre es traducida en términos lacanianos y no según las acepciones yoístas de una ego-psychology norteamericana . En Modelo para autorretrato II y representación lo que está en juego es decisivo para comprender el sistema de Mónica Castillo, porque lo que aparece como problema es el fantasma del cuerpo fragmentado, presente en tantos otros trabajos, como, por ejemplo, en Caja con piedras I y III. De esta manera se puede traducir el je como anterior al estadio del espejo, es decir, antes de que el objeto se interne en la dialéctica de la identificación con el otro por medio del lenguaje. En el terreno de la pintura, el je es una metáfora de las determinaciones arcaicas del moi. Como si las artesanías frágiles de la imagen fuesen las determinaciones arcaicas de la pintura, mostrando las divergencias entre una tradición y otra. Esto es lo que Modelo para autorretrato I donde los hilos de la máscara cuelgan, no tejen-hace resaltar. Y cuando los hilos penden convierten la cabeza en soporte de trapeador. Limpiarán el suelo con ese utensilio de aseo como si el extremo de los hilos simulara la huella de la eliminación de una identidad. Lo que permanece como problema es la determinación de la matriz simbólica de la pintura, ya que los hilos reproducen su dependencia de la máscara de origen.
 
 
Fuente: Catálogo de Mónica Castillo. YO ES UN OTRO por Smart Art Press en colaboración con OMR Gallery sponsored by Cemex and FONCA

 

 

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