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Pedro Páramo

Conclusión

El paisaje en esta novela y, de hecho, en toda la obra de Rulfo adquiere una trascendencia primordial en el relato. La estructura de Pedro Páramo, que no hemos abordado en este trabajo ya que podría ser tema para otro nuevo, es verdaderamente complicada e implica una considerable complejidad narrativa propia para narrar algo tan complicado como es la existencia humana. El tiempo y el espacio de la novela adquieren, sin duda, una relevancia destacable como las coordenadas principales en las que se sustenta esta estructura, pues la narración parece someterse a la propia Naturaleza descrita que, como hemos venido diciendo, construye a los personajes presentes en la narración como si de su alma se tratara y configuran, así, el epicentro del argumento narrativo. Esto viene a confirmar lo que Carlos Fuentes destacaba como parte esencial de la novela al hablar de la "dualidad de tierra y hombres".

Rulfo construye así, a modo de un demiurgo, un universo que se integra y forma parte de cada uno de los personajes, que vienen a representar los miedos y las alegrías de todo ser humano. Hace de la Naturaleza de Comala un espacio universal que viene a significar el alma del hombre y que encarna el amor, la vida, la pasión, la muerte e incluso la condenación eterna. Son dos tiempos y dos espacios concretos que vienen a expandirse hasta la eternidad a través del simbolismo de los cuatro elementos naturales, donde el cielo se vuelve una frontera implacable llena de promesas baldías y la tierra se convierte en el único infierno posible. De esta forma, La Naturaleza puede ser hermosa y, a la vez, cruel e implacable y la transforma así en el único Dios que puede existir. Así pues, es una tierra donde no hay lugar ni para Dios ni para el Diablo, solo para el hombre, pues el hombre se condena a sí mismo con sus actos sin ninguna otra opción. Se trata de una visión materialista del hombre tan eterno como la misma Naturaleza pueda serlo. 

En fin, relata la epopeya del ser humano sobre su infructuosa búsqueda de justicia, de salvación y de felicidad. Explica, en fin, la inexistencia de un Paraíso Perdido, porque solo existió y existe en la evocación de un momento pasado, que es, al fin y al cabo, el único poder que tiene el hombre.
 
Fuente: 37 Ídem, pág. 47 38 Ídem, pág.49 BIBLIOGRAFÍA Rulfo, Juan, Pedro Páramo y el llano en llamas, ed. Planeta, Barcelona, 2002 Ortega Galindo, Luis, Expresión y sentido de Juan Rulfo, ed. José Porrúa Turanzas, S.A, Madrid, 1984. Valle-Inclán, La l

 

 

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