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Arte en México

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Juan Soriano

Sala II


San Jerónimo, 1942.
Oleo/tela. 79 x 59 cm.
Foto: Colección Enrique Guerrero
 

Soriano juega también con grupos de personas desnudas o arropadas con telas ligeras y transparentes que adoptan posiciones sensualizadas. En estas evocaciones eróticas, el pintor confunde con sutileza escenas de la mitología clásica con personajes bíblicos y animales simbólicos como el toro y la serpiente. De esta forma, pinta en 1942 a San Jerónimo desnudo con cuerpo de Apolo, o bien, una bacanal en La playa con ángeles y otros seres alados en un cielo resplandeciente.

Durante su primer viaje a Roma en 1951, conoce el arte clásico y el renacentista, además del micénico y el cretense; contacto que actuó en él como una revelación de libertad tanto en la forma como en los colores, lo que le llevó a la consolidación de su periodo abstracto.

 


Apolo y las musas, 1954
Temple y óleo/tela. 118 x 205 cm.
Foto: Colección Museo de Arte Moderno, INBA
 

El par de óleos titulados Apolo y las musas de 1954 son dos obras en donde exalta la brillantez del color en la repetición de los cuerpos delineados de las musas, cuyas siluetas imitan la continuidad armónica de una arcada. A partir de ésto, Soriano comienza con una importante etapa no figurativa, en donde se aleja de sus anteriores personajes inmóviles para dar dinamismo a nuevas figuras, como las bicicletas en movimiento de La vuelta a Francia de 1954.

 


La vuelta a Francia, 1954
Oleo/tela. 92 x 135 cm.
Foto: Colección Museo de Arte Moderno, INBA
 
Línea y color devienen protagonistas en las obras de esta época, en donde ambos elementos se unen en movimientos definidos, bien sean circulares, horizontales o verticales, plasmándose así la fortaleza del pulso del artista.

 

 

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