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Antropología e Historia de México

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Maestros del arte popular

Cestería, un oficio muy antiguo


La elaboración de cestos de todos tipos es un arte muy antiguo, pues cuando los pueblos eran cazadores, los recipientes hechos con fibras obtenidas por recolección, resultaron lo más apropiado para transportar sus escasas pertenencias. Fueron ligeros y no se rompían fácilmente. En México, igual que en todo el mundo, han existido desde tiempos inmemorables y su uso sigue muy difundido.

Cada pueblo aprovecha el material que la naturaleza de su región le ofrece, enlaza y entreteje la fibra, para producir formas muy variadas, adecuadas al uso que le va a dar. Las canastas producidas y usadas en el estado de Tlaxcala, son bellos ejemplos de este arte.

Los indígenas seri viven en la costa y en el desierto de Sonora. Hacen sus cestos, llamados coritas de tiras muy delgadas del arbusto torote. La fibra remojada se cose en espiral, hasta alcanzar el tamaño y la forma deseada. Se entretejen tiras teñidas con tintes naturales, para lograr diferentes ornamentaciones. Estos cestos se amarran en forma tan apretada que, al mojarse y expandirse como la madera, se vuelven impermeables al agua y se usan como cántaros o palanganas.

Las coritas seris tienen un cierto parentesco con la cestería de los indígenas del suroeste de Estados Unidos y, al igual que estos, alcanzan precios mucho más altos que la producción del centro y sur de México. Por su belleza y singularidad, son objetos muy apreciados por muchos coleccionistas.

 


Martina L. Monroy

Del agreste desierto sonorense destaca el trabajo de cestería de las mujeres de la tribu Seri (Conc'aac como se autodenominan). Durante meses recolectan la corteza de un arbusto denominado torote, que posteriormente es separado en finísimas tiras. 

Aprovechando el color crudo natural y usando tintes naturales color terracota y negro inician el laborioso proceso de tejido enrollado, que consiste en cubrir un alma de la parte gruesa del torote con las fibras más finas para dar progresivamente vueltas hasta formar la cesta o platón. Aunado a esto y aprovechando los colores introducen bellos y complejos diseños geométricos y figurativos, de gran grado de complejidad.

Las cestas se conocen como coritas y el tejido es tan cerrado y fino que tiene fama de servir para almacenar agua. Se calcula que una corita o platón de un metro de diámetro le puede llevar a una mujer, tralajando a ratos, un año de trabajo desde que empieza a recopilar la materia prima. Por ello son consideradas las cestas más finas de México.

En esta muestra se presentan dos trabajos de destacadas mujeres tejedoras. La tribu Concaac recibió en 1987 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la Rama VI Artes y Tradiciones Populares.



Felipe Tecpa Romero

 




Tejedor de cestería de fibras naturales de árbol de huejote, romerillo y pirul entre otros, Felipe Tecpa Romero nació en 1954 en San Vicente Xiloxochitla, municipio de Nativitas, Tlaxcala. 

Aprendió a tejer cestas por las enseñanzas de su abuelo.

Actualmente combina su actividad artesanal con las faenas del campo.Ha recibido 3 Primeros Lugares en los Concursos Estatales de Tlaxcala y un Segundo Lugar. Su obra es exhibida permanentemente en el museo de artes y tradiciones Populares de Tlaxcala.

 

 

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