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Arte en México

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Helen Escobedo

"Estar y no estar" (III)



Fotografías:Lourdes Grobet y Manuel Zavala y Alonso

 



Ese tipo de cosas le pasan a los más cándidos personajes de las animaciones de Walt Disney o Warner Brothers, pero el libro de visitantes de la exposición atestigua que muchos se apropiaron, hicieron suya, una metáfora de arrinconamiento, experiencia en la actualidad trágicamente cotidiana. Sintonizados a esa frecuencia, la metáfora se refuerza y adquiere un tinte pavoroso en la obra Pánico en el aeropuerto, inspirada en la angustia pública, atestiguada por la artista, que provocó un aviso de incendio en el aeropuerto de Düsseldorf. Un estrecho camino de ceniza, marcado por apresuradas pisadas, remata en una puerta de emergencia que ostenta la leyenda "NO HAY SALIDA". Los corredores rectos, estrechos y aparentemente unívocos son una constante en los espacios contemporáneos para las masas: aeropuertos, estadios, salas de cine; siendo esos espacios un reflejo orgulloso de las voluntades que configuran nuestra sociedad, son por eso mismo modelos propicios para evidenciar sus "cuellos de botella". 

 



Una vez más, lo que en Dusseldörf sucede como caso extraordinario, y por tanto más pavoroso, en esta ciudad puede ser interpretado como alegoría de lo cotidiano. ¿Cuántos "cuellos de botella" no son el "pan y la sal" del mexicano de hoy? ¿Cuántos no han sido los pánicos casuales o conducidos que las mareas de la transición política -curiosamente aunados a los terrores milenaristas- provocan en nuestras dinámicas colectivas?

 



Ciertamente las referencias a un espacio y a un tiempo concretos que sugiero en estas dos obras son, en buena medida, gratuitas, pero inevitables. Lo mismo sucede con Horror Vacui, o miedo al vacío, instalación opuesta en el espacio del museo a "Piso verde". "Horror Vacui..." presenta, como "Pánico", una barrera al público en la forma de una banda plástica, de las usadas para impedir el paso en las construcciones; pero si bien en la segunda esta banda se presenta con la pulcritud policiaca de un escenario de crimen, en la primera se combina con mecate, convocando la idea de premura e improvisación. En el interior una parte del piso se encuentra colapsada -¿por la edad o por algún siniestro?- y entre la herrumbre una escalera sirve de puente.

 



Un traje relativamente pulcro destaca en un escenario que, de manera esquemática, sugiere descuido y abandono; un archivero, mobiliario oficinístico por excelencia, se dispone magullado y en una esquina. Algunos han sugerido que esta instalación refiere al sismo de 1985 o, en general, a los sismos. Para un servidor "Horror Vacui¿" conjura más bien un estado de ánimo al que la mayoría de los mexicanos que han vivido a expensas o a la expectativa de un proyecto -público o privado, institucional o nacional- se han enfrentado. El emplazamiento de esta instalación en un espacio universitario propone una lectura escalofriante.

 



El conjunto de ready-mades reunidos bajo el título Indumentaria para la guerra y la paz refiere de una manera más concreta al México contemporáneo, en específico al levantamiento guerrillero chiapaneco, que sacudió nuestras mentes adormiladas desde enero de 1994. El conflicto en Chiapas se ha caracterizado, desde hace unos cuatro años, por el aplazamiento y estrategias mutuas de silencios prolongados, interrumpidos por periódicas tragedias. El cuerpo estratégico del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y su cabeza más visible, el Subcomandante Marcos, han podido, a pesar del gradual e intensivo acotamiento a que se ven sometidos, sensibilizar ciertos nervios morales y emocionales de la conciencia nacional e internacional, sensibilización a la que muchos artistas plásticos no han sido ajenos.

 

 

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