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Fotografía en México

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Gerardo Suter

Incierta cartografía (extracto). Osvaldo Sánchez



Antigua (septiembre, 1994) fue el primer ensayo de Suter utilizando video, a partir de un performance -dos bailarines, música y escenografía... Aquí, las metáforas de muerte, potencia, fugacidad, tránsito, viaje cosmogónico, sentido de existencia y vacío... aunque recorren textos de la tradición prehispánica y aluden a imágenes rituales reapropiadas por Suter, lo hacen con un mínimo de artificios, en un lenguaje austero sin citas culturales reconocibles a primera vista... 

En junio de 1995, Suter presentó Anahuac... una serie de ocho imágenes impresas en acetato de gran formato, dos videos, una obra en internet, una instalación y cuatro imágenes de construcción digital... las metáfora de desarraigo cultural, de erosión ecológica y de devastación espiritual, cedían su protagonismo a la idea de trayecto, de la huella y del viaje... Aquí el tema es el viaje como metamorfosis... como paisaje metafísico, está constituido por esos cuerpos devastados...

 



Toda esta angustia por la fugacidad perpetua de la presencia y de la huella, en su obsesión de tránsito-muerte, logra su clímax en De los títulos primordiales...... obra para sitio específico realizada para el ex Convento de Tepoztlán, México, en marzo de 1996... una imagen de video proyectada sobre la bóveda de la sala de profundis... llenarían el vacío de los frescos dejado por el tiempo al borrar los frescos dominicos.... apenas vemos una superficie craquelada de polvo, que se comienza a mover hasta que aparecen las palmas de unas manos saliendo y entrando del polvo, aplanando una huella sin fin...

 



En abril-junio de 1996, Suter realizó para el Center for the Fine Arts en Miami, la muestra Geografía de la Memoria... el uso simultáneo de performance e imagen en video -en este caso con su transmisión en vivo. Aquí la instalación hace una referencia más directa a la idea de trayecto, a ese rastreo del devenir del cuerpo físico a través de su huella. Y lo hace construyendo un sendero hollado de polvo blancuzco como proyección desde y hacia la imagen central de unos pies agrietados que se alejan... es la textura de la carne-tierra envejecida. 

Cartografía (XXIII Bienal Internacional de São Paulo, Brasil, octubre-diciembre, 1996) es la pieza de cierre a este proyecto. En ella salen a un primer plano aquellas primeras preguntas sobre la naturaleza del cuerpo representado. ¿Qué son? ¿Efigies patriarcales?, ¿fantasmas sexuales?, ¿alegorías filosóficas?, ¿son las fronteras traslaticias de nuestra corporalidad que buscan en el cuerpo mítico, una posibilidad de reubicación (mapas) y de contrato (ritos)?, ¿o son las perversiones morfológicas de un cuerpo adulterado por la erosión de su deseo? Cipactli, figura central de esta instalación, alude a un cuerpo en mutación, a un reajuste entre el paisaje y el cuerpo del viajero. 

Si antes el cuerpo en Suter se camuflaba tras máscaras construidas o tras texturas taxonómicas de un áspero erotismo, ahora se trasviste mediante sutiles deformaciones, alteraciones digitales sobre la masa informe de nuestro objeto de deseo. Tales manipulaciones digitales hacen de estos cuerpos tutelares monstruos invencibles... No hay modo de no reconocernos en esa tensión batracia, en esa expansión orgásmica, en la implosión sanguínea de cada músculo...

 

 

 

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