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Arte en México

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Magali Lara

Serpiente


El macho introduce, 1997
Grabado en metal
51.5 x 72.5 cm

 

MAGALI LARA, MAYO, 1998

Galería de Arte Mexicano

SERPIENTE

¿Acaso, a ciencia cierta, nos sabemos dueños de la vista?, ¿acaso la mirada en verdad importa?, parecieran preguntar estos trabajos de Magali Lara, y es como si nos lo pusiera en duda esa parte animal que la inteligencia no logra eludir: algo que es temido porque es más rápido y mucho más astuto que uno, y porque siempre nos involucra en situaciones en las que nuestra fragilidad se hace aún más evidente. A manera de un diario, o un libro de viajes, Magali manipula a flor de piel una subjetividad en ebullición, rodeada de llamas y en proceso de derrame y secreción, un evento de fulgores y estallidos. En la herida que abren esas preguntas -¿qué era lo que quería?- hay una negación de la mirada, pues ésta comienza a identificarse con esa fiera, por ello "puedo guiarme por medio del tacto, del oído, de la lengua. Sólo con los ojos no".

 


Nuestros vicios, 1997
Grabado en metal
51.5 x 72.5 cm
 
Un estado limítrofe entre expiración y renacimiento, un lugar paralelo a la infancia. Pintar con las puntas de los dedos representa repetir ese acto de cuando se transgrede por vez primera la prohibición de mezcla y disolución, de embarrarnos con nuestra propia mancha, of wallowing in our smear, para poder cambiar -al fin- de piel. Debido a su trasfondo mitológico y a su ambigüedad semántica (tótem y tabú; figura del movimiento; taquigrafía de la tentación y del erotismo; agüero de la amenaza y la muerte, así como símil de la escritura y modelo de la abstracción), la serpiente deviene aquí una oscilación infatigable entre emblema y motivo. Encarna la plasticidad en sí, y sus múltiples variables: desde lo formalmente maleable hasta lo gráficamente perverso, desde la espiral enroscada hasta la greca ascendente. Translucent paper, shrunk and crinkled by the wetness of watercolors, these tendrils and probes. "Cada uno de los dos pliegues que rodean una abertura" y el intelecto por medio del tacto y los sentidos, cuando la parte más oscura de la sique surge de modo brutal y hace necesario un ajuste desde el interior de lo que se creía de la identidad y la construcción de la persona.

En el arte de Magali Lara se confunden las fronteras entre el territorio estético de la subjetividad y el de su crítica; se establece en el lugar intermedio entre la naturaleza definida de lo simbólico y la condición provisoria de lo real, allí donde el afuera carece de sentido a menos que sea vivido como un adentro.
Roberto Tejada

Mayo, 1998

 

 

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