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Antropología e Historia de México

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El textil mexicano tradicional

El enredo y la falda


Tejedoras en una reunión de la
cooperativa de Sna Jolobil, San
Andrés Larrainzar, Chiapas. La mujer
de la derecha porta enredo y faja.
Foto: Raúl Dolero para Artes de México


El enredo, prenda más antigua de la vestimenta indígena femenina, es una especie de falda que consiste en un largo rectángulo de tela que se enrolla alrededor de la cadera y se sujeta con una faja a la cintura. La forma de acomodarlo varía según el grupo indígena que lo usa, puede ir enrollado sin o con dobleces, con pliegues en todo el contorno o sólo por delante, con tablones en la parte de atrás o bien, encontrados al frente o a los lados, entallada, voluminosa, etc.

Generalmente se compone de uno, dos o más bandas horizontales de tela que se tejen usualmente en telar de cintura y son más tarde cosidas entre sí. Las más comunes son las de dos lienzos y las que se componen de uno sólo; estas últimas, son por lo general alargadas por medio de unas tiras de tela de manta que se colocan en la parte superior, mismas que son tapadas por la faja o por las prendas que cubren el torso.

El largo de los enredos depende de la costumbre de cada lugar. Por ejemplo, en San Andrés Chicahuaxtla, los enredos hechos de algodón rayado son utilizados por los triques,en un formato muy corto, llegando apenas a la altura de la rodilla, mientras que los otomíes de Santa Ana Hueytlalpan tejen enredos de lana más largos para formar una especie de tubo que llega a los tobillos.

 


Enredo nahua de Acatlan,
Guerrero. Colección Serfin.
Foto: José Ignacio González
Manterola para Textiles
Indígeas, Fundación Cultural
Serfin


Estas faldas pesadas son dobladas de manera que forman 3 capas en la parte posterior y una serie de plisados profundos que se acomodan sobre la cadera izquierda de la portadora.

Los enredos se confeccionan con lana o algodón tejidos en telar de cintura o con mantas y popelinas industriales. La comodidad y el acceso a estas telas comerciales ha hecho que muchas mujeres de diferentes etnias sustituyan el enredo por la falda con pretina, sobre la cual previamente vienen cosidos los pliegues. Como ejemplo, están las faldas de manta con amplios fruncidos que ocupan las mujeres huicholas de Jalisco-Nayarit y las faldas mayas de Yucatán, hechas de algodón, encaje comercial y seda artificial.

Los enredos y faldas son adornados con bordados y tejidos que generalmente se concentran en la cenefa. Comparativamente, existen otros modelos como los de lana oscura tejidos en sarga por algunos pueblos driques y zapotecos de Oaxaca, en los cuales los adornos residen básicamente en la técnica de elaboración. En otros casos, la decoración del enredo consiste únicamente en la labor de unión de los lienzos, hechos con hilos y estambres de colores contrastantes. En general, son muy raros los enredos y faldas que están completamente ataviados con tejidos o bordados.

Para sujetar el enredo a la cintura, la mujer indígena utiliza la faja. Esta prenda larga, tejida en telar de cintura, muchas veces es llevada por estética y tradición más que por un propósito funcional ya que también las mujeres que utilizan la falda con pretina, la portan.

 


Faja y enredo amuzgo
Foto: Fulvio Eccardi para
México: Diversidad de
culturas
, CEMEX

La faja es comparada con la serpiente, un símbolo que para muchos grupos indígenas resulta sagrado, por consiguiente, es investida de poderes mágicos y está considerada como una prenda que protege a la mujer, sobretodo cuando está embarazada. Aunque la mayoría de las fajas son tejidas por mujeres, existen lugares en donde también los hombres participan en su fabricación. Estos lugares, como Chiapas y la Mixteca oaxaqueña, son centros fajilleros importantes que además de surtir a su propia región, proveen a la Mixteca Baja, al Estado de Puebla e incluso Guatemala, de las hermosas fajas que se producen ahí.

Los materiales utilizados para tejer las fajas pueden variar, éstas se producen en lana, seda, articela, algodón y algunas veces también en palma. Los dibujos plasmados en ellas, son generalmente realizados por medio de labrados de urdimbre y brocados que se distribuyen a lo largo de toda la prenda, la cual es tejida generalmente en vivos colores. El largo y ancho de las fajas varía mucho según la región, éstas pueden ser muy angostas, como las de Cuanajo, Michoacán o las de Altepeji, Puebla; muy anchas como las de Santa Ana Hueytlalpan, Hidalgo; o muy largas como las tejidas por los zapotecas de Santo Tomás Mezaltepec, Oaxaca, en donde llegan a medir 32 cm de ancho por 330 cm de largo aproximadamente.

 

 

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