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Arte en México

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Diálogos Insólitos. Arte Objeto.

Del Sujeto al Objeto

Canicas, botones, dedales,dados, 
alfileres, timbres, cuentas de vidrio:
cuentos del tiempo.
1
Octavio Paz

En 1913 Marcel Duchamp creó su primer ready made: Rueda de bicicleta sobre un taburete. Con esta y otras obras de similar significación apareció una nueva manera de percibir y producir arte. Octavio Paz anota que " ... Los ready mades no hacen la crítica del arte del pasado sino de las obras de arte antiguas o modernas consideradas como objetos".1 Conviene recordar que para Duchamp no hay arte en sí, "el arte no es una cosa sino un medio, un cable de transmisión de ideas y emociones." En este sentido Duchamp, con la lenta pero efectiva legitimación de los objetos propuestos como obra de arte, le dio sentido a sus ideas al obligar al espectador a considerar el concepto de la pieza en lugar de su forma; por otro lado también se encargó de provocar escándalo alrededor de sus obras, para hacer más evidente aún su trama de ambigüedad discursiva y sus propiedades como objetos cotidianos y como "cosas". En algunas ocasiones, Duchamp afirmó que eligió sus objetos -un portabotellas, un peine, un perchero- con cierta indiferencia "al mismo tiempo que en la ausencia total de buen o de mal gusto."2 Quizá esto no es del todo cierto, si consideramos en ellos una constante: elegir algunos objetos de cierta calidad y forma, bien realizados y terminados; nunca presentó como obra algo que no estuviera correctamente hecho. En este sentido siempre habló con respecto a sus afinidades selectivas con ideas que cambiaron según las circunstancias en distintos tiempos de su vida; es decir, de un mismo objeto artístico realizó diversas lecturas conceptuales que lo afianzaron y diversificaron todavía más, como obra de arte. La fuente, un urinario firmado R. Mutt en 1917, es hoy en da una obra emblemática del arte del siglo XX. En este caso, Duchamp resaltó su crítica a la personalidad artística firmando con un seudónimo y aceleró el escándalo al proponerlo para ser mostrado en la primera exposición publica de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York; sin embargo, el comité de selección rechazó tal propuesta, por lo que el artista vendió la obra a Walter Arensberg,quien la sacó de la muestra con lujo de ostentación; posteriormente, se informó a la prensa del acontecimiento.

Como vemos en este caso, el objeto fue sólo el pretexto para que Duchamp desarrollara muchas de sus ideas en torno al arte, entre las que destaca anular al objeto su uso cotidiano, resignificándolo al haberlo elegido y propuesto como obra de arte. Ya no se está hablando de una pintura, de una escultura o de algún grabado, sino de la substancia y sentido de un objeto común y corriente para estructurar un novedoso y moderno discurso de crítica e invención. Dadá, también participó en el desarrollo de la producción de objetos y collages. Desde su posición antiartística, los dadaístas crearon artefactos con una profunda ambivalencia, característica que prevalece en el arte objeto. Un ejemplo es la obra de Man Ray Obsequio, realizada en 1921, en la que inutilizó una plancha al pegarle una hilera de tachuelas en su base, creando un objeto paradójico. Si Duchamp fue quien abrió la brecha de la producción de objetos, los surrealistas, con Breton a la cabeza, fueron quienes lo cultivaron de manera constante. Su inclinación por la sorpresa, junto al gusto de subvertir los conceptos y las imágenes, son patentes en obras como Objeto, de Joan Miró, realizada en 1936. La pieza se compone de un sombrero negro con un pez en el ala, un mapa y un cilindro sobre el sombrero con una oquedad en el centro, en su interior una pierna femenina con un zapato, todo coronado por un perico disecado sobre una rama. Otra obra con gran fortuna crítica es Objeto, de Meret Oppenheim, hecha en 1936; se trata de un terno de té con su respectiva cuchara, que al estar forrado de piel se vuelve inutilizable. En ambos casos, la utilización de objetos cotidianos transgredidos es evidente, como también la nula función práctica de todos sus componentes. Es claro que el fin de las obras es recomponer nuestras ideas en torno a la realidad inmediata. El mismo guía y pontífice del surrealismo participó en la construcción de objetos; en ellos, la preponderancia de los elementos poéticos y el encuentro de cosas aparentemente sin concesión es evidente. En Pan hoplie, de 1953, Breton utiliza una caja a manera de marco para conservar y tener objetos que seleccionó entre los muchos que coleccionó a lo largo de su vida -escarabajos, una pluma, una reproducción de pictografías egipcias- a la par de versos y palabras a manera de anclaje poético de la pieza.

Los surrealistas apostaron a la libertad, exploraron la relación implícita entre las palabras y las cosas, descontextualizaron para recontextualizar. Al abrir otras posibilidades de armar nuestra realidad, posibilitaron la invención de un mundo ambiguo y paradójico, pródigo en circunstancias alguna vez incompatibles. A partir de los años treinta llegó a México un importante grupo de surrealistas: Wolfgang Paalen, Alice Rahon, César Moro. Entre 1941 y 1942 se les sumaron Leonora Carrington y Remedios Varo. Todos trabajaron aquí aportando una nueva visión a los universos artísticos de nuestro país; el surrealismo se fascinó con la naturaleza, la política y el arte en México. Aunque existía en la tradición popular la producción de objetos (juguetes sobre todo) no tenían el carácter artístico que los surrealistas daban a sus creaciones. Entre los ejemplos más destacados podemos mencionar De homo rodans, realizado con huesos y alambre por Remedios Varo en 1959. La pieza representa un ser fantástico con alas y un apéndice inferior que se convierte en una rueda similar a la de una bicicleta. También podemos mencionar la famosa pistola hecha de huesos de Wolfgang Paalen (acaso una premonición de su trágico suicidio) El genio de la especie.3 Otros artistas también produjeron objetos, en especial la pareja de Kati y José Horna. José Horna realizó junto con Carrington La cuna, un velero de madera pintado con una procesión de seres fantásticos que descansa sobre dos cilindros apoyados a su vez en un soporte cóncavo visualmente inestable. Durante las décadas de los sesenta y setenta algunos seguidores de los surrealistas en México se abocaron a producir objetos en ocasiones entremezclados con pintura, como Alberto Gironella. Al hacer cajas otros siguieron más de cerca a Breton, como es el caso de Alan Glass, artista de origen canadiense avecindado en México desde hace varias décadas. Unos más, en cambio, han violentado los enseres cotidianos, como sillas o mesas para crear figuras con un sentido lúdico; este es el caso de Pedro Friedeberg .

En las dos décadas pasadas los objetos comienzan a tomar un carácter kitsch, mostrándose cada vez más abigarrados. Empiezan asimismo a complicarse y muchos son realizados a partir de desechos de lo más diverso. Los hay estructurados a partir de cajas; en otras ocasiones, son objetos exentos o creaciones de carácter híbrido que configuran nuevas estructuras. Hay también los que son armados con apariencia de reliquias o de fetiches de culto popular, en contraposición con otros que tratan de ser sofisticados en todos sus detalles, llegando, algunos a tener, gélida apariencia por sus formas y materiales. La característica principal que distinguía a la escultura de los llamados objetos radicaba en que estos últimos eran ensamblajes de cosas con características ya definidas por sus formas y materiales, pero en la actualidad las fronteras han comenzado a borrarse. Una escultura puede ser o no un ensamblaje, en cambio el arte objeto siempre lo es. De la misma manera, la apropiación de diversos materiales, casi siempre encontrados o recolectados, no se modelan o se desbastan sino son pegados, agregados, estructurados de la misma forma que lo hacen algunos escultores. Durante los últimos años las raíces del surrealismo en México se han diversificado, el género arte objeto ha cobrado cierta importancia dentro del medio artístico, cada día se producen más artefactos, cajas o ensambles. Con Duchamp, los objetos proporcionaban al artista un pretexto para negar algunas de las añejas tradiciones del arte occidental. Ya no se producen ready mades. Quizá su creador agotó sus posibilidades (como la pretensión de toda vanguardia). Los surrealistas problematizaron algunas de sus inquietudes poéticas contrastando diversos objetos que se repelían en su naturaleza pero que creaban un discurso afín. En México se contrastan y acercan hoy día algunos de los caminos transitados por el arte del siglo XX. El carácter del arte objeto no es la excepción, carga sobre sí la resquebrajada idea de modernidad, se atiene a la asociación de imágenes, materiales y conceptos en un complejo discurso plástico sin timón.

1 Paz, Octavio. Apariencia desnuda, 2a. edición corregida y ampliada, Era, México, 1978, p. 183.

2 Citado por Ramírez,Juan Antonio. Duchamp ,el amor y la muerte, incluso, Siruela, Madrid,1993, p. 26. 

3 Paalen realizó una serie de objetos en los años treinta de los cuales conocemos algunos como Nube articulada y Cadalso con pararrayos. Ver Wolfgang Paalen, Retrospectiva, INBA, México, 1994.

Carlos-Blas Galindo.

 

 

 

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