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El cine de Ignacio López Tarso

Bajo el volcán


Con Jacqueline Bisset durante el rodaje

E.U., México 1984

Producción: Ithaca-Conacine.
Dirección: John Huston.
Argumento: sobre la novela de Malcolm Lowry; adaptación: Guy Gallo.
Fotografía (Eastmancolor): Gabriel Figueroa.
Música: Alex North.
Escenografía: Gunther Gherzso.
Edición: Roberto Silvi.
Intérpretes: Albert Finney (Geoffrey Firmin), Jacqueline Bisset (Yvonne Firmin), Anthony Andrews (Hugh Firmin), IGNACIO LÓPEZ TARSO (doctor Vigil), Katy Jurado (señora Gregoria), James Villiers (Brit), Dawson Bray (Quincey), Carlos Riquelme (Bustamante), René Ruiz Tun Tun, Jim McCarthy (gringo), Salvador Sánchez, Hugo Stiglitz (sinarquista), Araceli Ladewuen Castelun (María), Emilio Fernández (Diosdado), Eleazar García Jr., Sergio Calderón, Arturo Sarabia, Roberto Martínez Sosa, Ugo Moctezuma, Isabel Vazquez, Gustavo Fernández Xochitl (travesti), Alberto Olvera, Irene Díaz de Dávila, Eduardo Borbolla, Alejandra Suárez, Juan Ángel Martínez, Ramiro Ramírez.
Filmación: desde agosto 8, 1983, en Yautepec, Cuernavaca y Emetepec, Morelos.
Estreno: marzo 28, 1985, cines Latino, Pedregal 70, Apolo Satélite.
Duración: 110 min. 

México, 1938, el último día en la atormentada vida del alcohólico cónsul inglés Firmin, coincide con la ritual celebración del Día de Muertos. Con esta adaptación que sigue un planteamiento lineal de la trama, el legendario cineasta estadunidense John Huston pudo cumplir uno de sus más ambiciosos sueños: llevar a la pantalla la dificultosa novela de Malcolm Lowry. Aunque discutible y polémica -la fiesta de muertos es otro ejemplo de la visión turística de la que Huston tampoco pudo escapar no obstante su conocimiento de México-, la película tiene méritos muy destacables: la creación de una atmósfera densa y sombría. una factura de elegante clasicismo y excelentes actuaciones.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: De las experiencias que he tenido con directores extranjeros -que han sido pocas por el idioma en primer lugar y porque en general, para las películas gringas te ofrecen buen dinero pero papeles muy menores- esta es, sin duda la que más me ha gustado. John Huston sí era un señor director, su experiencia, su larguísima trayectoria, le daban una seguridad, una autoridad natural que se imponía inmediatamente, sin necesidad de gritos, ni aspavientos, ni poses. Desde su facha, era magnífico: un viejo muy alto, largo, largo y esquelético; cuando se hizo la película él ya estaba enfermo, tenía enfisema, y como Buñuel, buscaba en momentos la soledad, se apartaba por allá, y se sentaba en una silla muy alta, inclinado hacia adelante, con los huesos de los hombros salidos... parecía un buitre, quieto, observando todo alrededor y también cosa curiosa, comía algo así como nueces. Con los actores era estupendo, hasta amoroso, como trataba a Jacqueline Bisset y a Finney, así nos trataba a todos, con el mismo respeto y cuidado nos llamaba a cada uno -inclusive a los que tenían papeles muy pequeños- para explicar, para pedir un movimiento, para precisar una mirada. Muy meticuloso, muy detallista y siempre muy tranquilo, seguro de lo que quería. Con Gabriel Figueroa tenía una vieja amistad, se entendían de maravilla, así que fue una película hecha con agrado, muy placentera y con gente a la que se podía admirar por su trabajo. Además de todo, recuerdo con particular gusto Bajo el volcán porque conocí a Albert Finney, un estupendo actor y estupenda persona, y nos hicimos muy amigos. Coincidimos en muchas cosas, primero, él acababa de hacer en cine El vestidor y yo empezaba en esa época a ensayar con Héctor Bonilla la obra en México, dirigida por José Luis Ibáñez; entonces durante los viajes a la locación, platicábamos de teatro y ahí fueron surgiendo más intereses en común. Una cualidad que me encantó de Finney .

 

 

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