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El cine de Ignacio López Tarso

La vida inútil de Pito Pérez


Con Lilia Prado

México, 1969

Producción: César Santos Galindo y Roberto Gavaldón.
Dirección: Roberto Gavaldón.
Argumento: sobre la novela de José Rubén Romero; adaptación: Edmundo Báez y Roberto Gavaldón.
Fotografía (Panavisión, Eastmancolor): Alex Phillips, Jr.
Música: Carlos Jiménez Mabarak.
Escenografía: José Rodríguez Granada.
Edición: Gloria Schoemann.
Intérpretes: IGNACIO LÓPEZ TARSO (Jesús Pérez Gaona o Pito Pérez), Lucha Villa (Soledad), Lilia Prado (Jovita Josefina de Jiménez), Lupita Ferrer (Jesusita), Carmen Salinas (Pelagia), Eleazar García Chelelo (presidente municipal de Santa Clara), Pancho Córdova (Fulgencio), Enrique Lucero (padre Pureco), Alfonso Arau (hermano de Pito, loco y dizque cura), Virma González y Alejandra Meyer (hermanas de Pito), Mario Alberto Rodríguez (J. de J. Jiménez), Ricardo Fuentes (recaudador de rentas), Delia Magaña (Clarisa, tía de Soledad), Juan Antonio Edwards (monaguillo), Víctor Alcocer (jefe de guardia), Margie Bermejo, Elizabeth San Román, Jorge Fegan, Ramón G. Larrea (cantinero español), Rubén Márquez, Luz María Reyes, Arturo Silva, Amado Zumaya, Víctor Eberg, Alejandra del Moral, Margarita Delgado, Alicia Echeverría, Jorge Patiño, Jesús Gómez, Armando Gutiérrez, José Luis Avendaño, Ignacio Solórzano, Jorge Casanova, Pepe Nava, Alberto Longoria, Ricardo Martínez, Humberto Olivares.
Filmación: desde octubre 6, 1969, en el estado de Michoacán (Pátzcuaro, Santa Clara del Cobre y Tacámbaro).
Estreno: septiembre 15, 1970, cine Diana (nueve semanas).
Duración: 149 min.

La tercera ocasión que se adaptó la novela costumbrista de José Rubén Romero (la primera con Manuel Medel, fue dirigida por Miguel Contreras Torres, 1943; la segunda, con Tin Tan, por Juan Bustillo Oro, 1956), fue en esta producción hecha con muchos medios y rodada por entero en los lugares en que se desarrollan originalmente las andanzas del filosófico vago, siempre en problemas por las mujeres y el alcohol. A pesar de la cuantiosa inversión y de una hermosa fotografía de Alex Phillips Jr., la película decepcionó en buena parte debido a que el estilo del realizador, poco dado a la ligereza y el humor, no cuadró con el asunto tratado. Pito Pérez fue el último personaje que LÓPEZ TARSO desempeñó para Roberto Gavaldón.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: Sabía que se preparaba esta película. El personaje siempre me encantó y yo deseaba hacerlo, de modo que cuando me lo propusieron, acepté de inmediato y el reparto y todo lo demás, el fotógrafo que era Alex Phillips chico, el plan en general, me pareció excelente. Nos fuimos a filmar a Michoacán en locaciones bellísimas. Andábamos para arriba y parta abajo, en Pátzcuaro -como aquella escena en la que Pito Pérez le reclama a Lucha Villa que se case con otro, con el lago y aquel paisaje atrás que parece casi increíble de tan hermoso-, en Santa Clara del Cobre que fue donde hicimos todas las escenas de la iglesia y lo de la feria, cuando yo me descolgaba desde la punta del campanario por un cable que iba a dar como a la boca del infierno. Hacer esta película fue de lo más divertido: con Arau y Virma -que eran muy chistosos- que hacían de mis hermanos loquitos, con Lucha y Lilia Prado, nos la pasábamos entretenidísimos, muy a gusto; fue una filmación alegre. La película con Medel, de la que recuerdo mucho la escena en la cárcel donde canta El abandonado, que era muy buena, no la volví a ver para esto porque Gavaldón y yo preferimos buscar otra visión del personaje. Como José Rubén Romero documenta, Pito Pérez era un hombre de cierta cultura, que había estado en el seminario -esto para mí era importante, pues ahí encontré muchas similitudes con mi propia experiencia- donde había aprendido latín y griego. Por cierto, un tío de Pito Pérez que todavía vivía en Santa Clara del Cobre, me enseñó varias cartas que él le mandó, bien escritas, con una caligrafía muy cuidada como se usaba en esa época. La familia era muy pueblerina pero no pobre ni ignorante, los hermanos estaban locos, pero todos tenían sus aspiraciones y él, fue un hombre que nunca conoció la capital, se quedó siempre en Michoacán, puebleando. Yo me lo imaginaba pues, como un tipo al que le gustaba su tierra, que era un personaje popular, pero nada populachero, y más reflexivo que chistoso. Pero la película tampoco resultó bien, creo que es la más fallida de las que hicimos juntos Gavaldón y yo. No sé muy bien qué pasó, tal vez mi trabajo como actor no fue lo suficientemente convincente; quizás fue también que tenía unas salidas de tono -algunas escenas muy grotescas, como de farsa- en la dirección. El caso es que a pesar del gusto con el que la hicimos, no es un trabajo redondo. Ahora que para saber exactamente cuáles errores tiene, tendría que volverla a ver y eso, en general no me gusta. Muchas de mis películas las conozco sólo en rushes (N. de A:el material sin editar que se ve directamente cuando se revela lo filmado durante el día) o primeros cortes porque no me gusta verme, por esa sensación rara, de extrañeza que mencionaba yo al principio; y las he visto con más gente sólo cuando es ineludible. Ir a un cine, jamás, me da vergüenza y pienso ¿qué tal si me reconocen y me chiflan?

 

 

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