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Artes Escénicas en México

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El cine de Ignacio López Tarso

Pedro Páramo


Con John Gavin

México, 1966

Producción: CLASA Films Mundiales y Producciones Barbachano Ponce.
Dirección: Carlos Velo.
Argumento: sobre la novela de Juan Rulfo; adaptación: Carlos Fuentes, Carlos Velo y Manuel Barbachano Ponce.
Fotografía: Gabriel Figueroa.
Música: Joaquín Gutiérrez Heras.
Escenografía: Manuel Fontanals.
Edición: Gloria Schoemann.
Intérpretes: John Gavin (Pedro Páramo), IGNACIO LÓPEZ TARSO (Fulgor Sedano), Pilar Pellicer (Susana San Juan), Julissa (Ana Rentería), Graciela Doring (Damiana Cisneros), Carlos Fernández (Juan Preciado), Alfonse Arau (Saltaperico), Roberto Cañedo (Toribio Aldrete), Jorge Rivero (Miguel Páramo), Narciso Busquets (Bartolomé San Juan), Augusto Benedico (padre Rentería), Beatriz Sheridan (Eduviges Dyada), Claudia Millán (Doloritas Preciado), Rosa Furman (Dorotea La Cuarraca), Joaquín Martínez (Abundio Martínez), Jorge Russek (Tilcuate), Eric del Castillo (Perseverancio), Amparo Villegas (madre Villa), Graciela Lara (Chacha Margarita), Álvaro Ortiz (Cacarizo), Juan Ferrara (Florencio), Claudio Obregón (licenciado), José Torvay (Terencio), Victorio Blanco (Galileo Aréchiga), Ramiro Orci (Casildo), Dolores Linares (Sixtina Cisneros), Javier Ruán (minero), Armando Acosta.
Filmación: desde enero 17, 1966, estudios Churubusco y en Hidalgo, Guerrero y estado de México.
Estreno: enero 26, 1967, cines Alameda, Las Américas, Carrusel, Polanco, Nacional, Tlacopan, Álamos, Lindavista, Apolo y Morelia (tres semanas).
Duración: 105 min.

Para realizar el ambicioso proyecto de adaptar al cine la extraordinaria y muy dificultosa novela de Juan Rulfo, la poderosa empresa productora logró conjuntar un equipo de lujo, encabezado por Carlos Fuentes y Gabriel Figueroa, respaldado por una cuantiosa inversión. La película, que fue el debut como director de largometrajes de ficción, de Carlos Velo, tuvo un tiempo inusitadamente largo de preparación (casi seis años), durante el cual quizás intervinieron demasiados puntos de vista. El resultado fue una fallida superproducción que dejó frustrado al realizador y provocó un serio descalabro económico a la empresa. LÓPEZ TARSO recibió El Heraldo a la mejor coactuación masculina.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: Esta es una película que tuvo todo para ser buena, pero que no salió. Lástima porque costó mucho y porque Barbachano y Velo le dedicaron mucho tiempo y esfuerzo. Cuando leí la adaptación me pareció que sí lograba ese misterio de Rulfo, ese ambiente fantasmal; luego, Velo me invitó muchas veces a platicar con él a su oficina que era asombrosa, parecía un museo dedicado enteramente a Pedro Páramo: tenía una documentación enorme, fotografías de la época, del vestuario, del tipo de sombreros que se usaban, sobre la vida en el campo, las haciendas, los muebles. El quería dar una idea muy precisa para que supieras dónde iba a andar y cómo debía ser cada personaje; el mío sería el Fulgor Sedano, la mano armada de Páramo, que era bonito, complejo, tenía de dónde asirte y sacarle buen partido. Todo era lujoso y en abundancia; para mi personaje, que según yo no tenía por qué andar estrenando a cada rato, hicieron una cantidad de trajes de charro elegantísimos, con botonaduras preciosas, sombreros galoneados y botines al por mayor. Bueno, pues a la hora de la hora, todo el acopio de material, la documentación de Velo y ese derroche de recursos, sirvieron de poco. El primer error grave: el reparto secundario estaba muy bien, pero para el Pedro Páramo, contratan a John Gavin, un actor gringo de segunda, que se vería muy bonito disfrazado de charro, pero que jamás pudo con el personaje...El estaba entonces en una serie de televisión en Estados Unidos en la que salía de marinerito, y de seguro pensaron que eso le abriría a la película el mercado internacional, pero no fue así. Por otro lado, Velo, quizás abrumado por el paquetazo que tenía encima, como director se volvió muy indeciso, dudaba muchas veces y cuando te pedía algo lo hacía sin convicción. Sin embargo, la película, que tenía eso sí, una apariencia preciosa, fue a Cannes; la pasamos de maravilla, pero la proyección fue horrible. El público salía en grandes oleadas y si no hubiera sido porque estábamos muy a la vista, creo que todos los de la delegación nos hubiéramos ido al hotel a llorar.

 

 

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