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Artes Escénicas en México

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El cine de Ignacio López Tarso

Cri Cri el grillito cantor


Con Marga López

México, 1963

Producción: Carlos Amador.
Dirección: Tito Davison.
Argumento y adaptación: Tito Davison y Edmundo Báez.
Fotografía (Eastmancolor): Rosalío Solano.
Música: Gustavo César Carrión; canciones: Gabilondo Soler Cri Cri; coreografía: Constanza Hool.
Escenografía: Manuel Fontanals.
Edición: Carlos Savage.
Intérpretes: IGNACIO LÓPEZ TARSO (Francisco Gabilondo Soler Cri Cri), Marga López (Margarita), Lupita Vidal Pelusa (Chacha), Adriana Roel (Chacha, adulta), Carlos Amador (Carlos Martínez), Lori Martin Velvet (princesa Caramelo), Joey Scott (paje Pirulí), Guillermo Orea (Reyes), Eduardo Alcaraz (empresario de carpa), Luis Aragón (director artístico), Carlos Riquelme (señor Fuentes), Emilio Brillas (Gonzalito), Micaela Castejón (doña Amelia), José Peña Pepet (don Elpidio), Enrique Lucero, Amparo Arozamena, Fernando Wagner, María Teresa Rivas, Juan Antonio Edwards (Gabilondo, niño), Hugo Goodman (Gómez), Susana Cabrera, Aarón Hernán, Gloria Ramírez, Emilio Tuero (él mismo), Lucila de Córdova, voz de Pedro Vargas, aparición breve y voz de Gabilondo Soler, Ballet Holiday On Ice.
Filmación: desde junio 24, 1963, estudios Churubusco.
Estreno: diciembre 12, 1963, cines Variedades, México y Polanco (14 semanas).
Duración: 150 min.

Como la vida real, más bien discreta y muy reservada, del conocido y querido autor de canciones infantiles Gabilondo Soler, Cri Cri, no ofrecía mayores emociones, ni incidencias melodramáticas, el persistente empresario Carlos Amador, decidió rodear al personaje de lo que él consideró un espectáculo de grandes proporciones: una secuencia de dibujos animados de los estudios Walt Disney, un número con el inevitable ballet en patines Holiday On Ice, dos niños actores estadunidenses para una fantasía musical y las apariciones de algunas figuras del ambiente radiofónico.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: Lo mejor, para mí claro, de esta película fue que me dio oportunidad de conocer a Gabilondo Soler, un hombre muy simpático e interesante, al que bueno, creo que todos y no sólo los niños, admiramos mucho por la fantástica imaginación y la riqueza musical de sus canciones. Primero durante la filmación y luego ya lo tratamos, mi familia y yo, en un plan algo más personal. Mis hijos y ahora mis nietos siguen conociendo y les siguen encantando sus cuentos y sus canciones. El se tomaba todo este relajo del homenaje de manera muy flemática, pero nunca puso objeciones ni peros a la película. Carlos Amador era movidísimo y como productor, muy difícil para la discusión de condiciones del contrato. El personaje de acuerdo al guión, no era demasiado atractivo, pero al principio pensé que la idea era que yo cantara las canciones y eso me gustó; luego resultó que siempre no, que para no confundir a los niños se usaría la voz de Gabilondo -me quedé con la cosa de cantar y muchas veces se me antojó estar en un musical, pero no fue sino hasta hace muy poco que pude hacerlo, cuando Silvia Pinal me ofreció Hello, Dolly!-. El caso es que la confusión que Amador temía, ni siquiera se evitó, pues ese final en Bellas Artes, cuando aparecía Gabilondo y yo medio explicaba el asunto, dejaba a los niños muy confundidos; para colmo, cuando me veían en la calle, las mamás les decían: ¡mira, ahí va Cri Cri!

 

 

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