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El cine de Ignacio López Tarso

Días de otoño

 


Con Pina Pellicer
(antes Luisa)

México, 1962

Producción: CLASA Films Mundiales, Felipe Subervielle.
Dirección: Roberto Gavaldón.
Argumento: sobre el cuento "Frustration", de B. Traven; adaptación: Julio Alejandro y Emilio Carballido.
Fotografía: Gabriel Figueroa.
Música: Raúl Lavista.
Escenografía: Manuel Fontanals.
Edición: Gloria Schoemann.
Intérpretes: Pina Pellicer (Luisa), IGNACIO LÓPEZ TARSO (Albino), Evangelina Elizondo (Rita), Adriana Roel (Alicia), Luis Lomelí (Carlos), Graciela Doring, Enrique García Álvarez (cura), Hortensia Santoveña (doctora), Eva Calvo (cliente de la dulcería), Guillermo Orea (fotógrafo), José Chávez Trowe (chofer).
Filmación: desde diciembre 3, 1962, estudios Churubusco y en el Distrito Federal.
Estreno: octubre 31, 1963, cine Variedades (cuatro semanas).
Duración: 95 min.

En su tercer trabajo bajo la dirección de Roberto Gavaldón, LÓPEZ TARSO interpreta al dueño de una pastelería que se enamora de una joven empleada que luego de ser abandonada por el novio el día de la boda, se inventa un matrimonio y un embarazo falsos. Se trata de un melodrama de ciertas ambiciones artísticas, como lo denota la producción de CLASA, que volvió a apoyar la reunión de un equipo muy competente -buenos actores, fotografía de Figueroa, y a los escritores Carballido y Julio Alejandro- para adaptar otro relato, de tono totalmente distinto, de B. Traven.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: Bueno, esta sí me gusta, me dejó mucho más satisfecho y pude volver a estar con quienes me interesaba realmente trabajar, fue una filmación grata y cómoda, sin ningún problema. ¡Ah!, sí hubo un problema: el personaje que yo hacía debía tener un cochecito y cuando Gavaldón vio el mío, le gustó y decidió que lo usáramos en la película; era un Fiat nuevo que se veía bien, pero tenía una cantidad de defectos, se le metía el aire por abajo y si pasaba por un charco se me mojaban los pantalones, me tenía harto el maldito coche. Entonces ahí en la filmación, un señor que estaba de mirón me dijo que si se lo vendía y rápido hicimos el trato y se lo llevó. Al día siguiente llego tranquilamente en taxi a la pastelería donde filmábamos y me preguntan por el coche y me acuerdo: ¡ah carajo, estaba en secuencia! Pues ni así me puso pinto Gavaldón, nada más muy serio, me dijo que consiguiera que el nuevo dueño se los alquilara; con muchos trabajos lo localicé, pero el señor muy contento de tener un coche famoso, lo prestó para el resto de la filmación... El papel mío era bueno a secas, pues el central, el interesante, era el de la muchacha, un personaje delicado y sensible que le iba a la perfección a Pina Pellicer -hermana de Pilar- que había hecho conmigo Macario, y que era una actriz inteligente, llena de emotividad y dulzura. Quise mucho a Pina y me impactó y lamenté mucho su decisión de quitarse la vida. Era tan joven...

 

 

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