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Artes Escénicas en México

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El cine de Ignacio López Tarso

La estrella vacía

México, 1958 

Producción: Producciones Corsa, Emilio Gómez Muriel.
Dirección: Emilio Gómez Muriel.
Argumento: sobre la novela de Luis Spota; adaptación: Julio Alejandro y Emilio Gómez Muriel.
Fotografía (Eastmancolor): Gabriel Figueroa.
Música: Gustavo César Carrión.
Escenografía: Jesús Bracho.
Edición: Jorge Bustos.
Intérpretes: María Félix (Olga Lang), Tito Junco (Edmundo), Carlos López Moctezuma (licenciado Federico Guillén), Enrique Rambal (Rodrigo Lemus), IGNACIO LÓPEZ TARSO (Luis Arvide), Ramón Gay (Raúl Tovar), Carlos Navarro (Rolando Vidal), Rita Macedo (Teresa), Wolf Ruvinskis (Tomás Téllez), José Luis Jiménez (padre de Olga), Mauricio Garcés (Manuel Jiménez), Luis Aldás (abogado), Rosa Elena Durgel (Alma Peña), Fernando Wagner (director de teatro), Jorge Casanova, Enrique Díaz Indiano, Emma Roldán.
Filmación: desde diciembre, 1958, estudios San Ángel.
Estreno: mayo 5, 1960, cines Alameda, Continental y Polanco (cinco semanas).
Duración: 100 mn.

La novela de Luis Spota , que describía el ascenso y fatal caída de una bella mujer dispuesta a todo por conseguir el estrellato, protagonizada por María Félix rodeada de varones afamados y luciendo un lujoso vestuario, se transformó en una suerte de biografía apócrifa (el personaje central fue modelado según Spota con datos de las vidas de Gloria Marín, Dolores del Río y la propia Félix), pero eso sí, muy melodramática y ejemplarizante. El papel desempeñado por LÓPEZ TARSO, quien trabaja por segunda vez con la actriz y por primera y única ocasión para Gómez Muriel, ofrecía más atractivos que los meramente histriónicos.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: Como otras veces, la intervención de Gabriel Figueroa fue decisiva, a María le pareció bien y ella inmediatamente me apoyó para que hiciera uno de sus galanes románticos en la trama, el del periodista que representa el punto de vista de Luis Spota. A Emilio Gómez Muriel, que producía y dirigía, le gustaba mucho el teatro, por lo que conocía mi carrera, e incluso me tenía cierto respeto como actor, así que también él me dio su confianza y mira que llegué a necesitarla: había una escena en la que tenía que besar a la Doña y pues yo al principio, como su presencia imponía mucho, lo hacía con cierto temor, entonces ella me suelta un "bueno, qué pasa ¿por qué no me besas bien? bésame sabroso"...y no me lo tuvo que repetir.

 

 

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