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Artes Escénicas en México

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El cine de Ignacio López Tarso

Nazarín

México, 1958

Producción: Producciones Barbachano Ponce, Manuel Barbachano Ponce.
Dirección: Luis Buñuel.
Argumento: sobre la novela de Benito Pérez Galdós; adaptación: Julio Alejandro y Luis Buñuel.
Fotografía: Gabriel Figueroa.
Música: Dios nunca muere de Macedonio Alcalá en organillo y tambores de la Semana Santa en Calanda.
Escenografía: Edward Fitzgerald; títulos: Vicente Rojo.
Edición: Carlos Savage.
Intérpretes: Francisco Rabal (Nazarín), Marga López (Beatriz), Rita Macedo (Andara), IGNACIO LÓPEZ TARSO (el sacrílego), Ofelia Guilmáin (Chanfa), Luis Aceves Castañeda (el parricida), Noé Murayama (El Pinto), Rosenda Monteros (La Prieta), Jesús Fernández (el enano Ujo), Ada Carrasco (Josefa), Antonio Bravo (ingeniero), Aurora Molina (La Camella), David Reynoso (Juan), Pilar Pellicer (Lucía), Edmundo Barbero (don Ángel, cura), Raúl Dantés (sargento), Lupe Carriles (prostituta), Manuel Arvide (acompañante del ingeniero), José Chávez Trowe (capataz), Ignacio Peón (cura), Arturo Bigotón Castro (coronel), Victorio Blanco (viejo preso), Cecilia Leger (mujer de la piña).
Filmación: desde julio 14, 1958, estudios Churubusco y en locaciones del Distrito Federal y Cuautla, Morelos.
Estreno: junio 4, 1959, cine Variedades (seis semanas).
Duración: 95 mn.

Para esta película, una de las más inquietantes e impactantes de todo su obra mexicana, el cineasta aragonés Luis Buñuel, adaptó la novela de Benito Pérez Galdós al México de comienzos de siglo. Sobre su elección del asunto y su decisión de hacerlo así, Buñuel (en el extraordinario libro-entrevista de Tomás Pérez Turrent y José de la Colina Luis Buñuel. Prohibido asomarse al interior ), explica: " Nazarín...un Quijote del sacerdocio...me intersaba como tipo humano, como conflicto espiritual, religioso, moral, etcétera. Era una obra escrita ochenta o noventa años antes pero que podía situarse en México en el periodo del dictador Porfirio Díaz y las situaciones seguirían siendo parecidas. Además, podría introducir muchos elementos personales, y más de hoy, sobre el cristianismo, la caridad... La ambigüedad siempre flota por ahí, Nazarín me es muy cercano...y me intriga tanto como a ustedes." La película por su enorme riqueza visual y conceptual ganó en el festival de Cannes, el Premio del Jurado Internacional.

IGNACIO LÓPEZ TARSO: En realidad no tengo mucho que decir de Buñuel como director. El personaje era pequeño pero muy importante, el del reo que sale en defensa de Nazarín y luego le siembra la duda, tenía muchas ganas de hacerlo y de trabajar con Buñuel, pero nuestro primer contacto fue lamentable. Yo llegué allí por Gabriel Figueroa, a quien le tengo una gran admiración y un enorme respeto -luego me enteré que él me había recomendado varias veces y como su opinión pesaba mucho en CLASA y con cualquier productor de México, eso fue valiosísimo en mi carrera, pues por él hice Macario y muchas películas más; él que siempre ha sido tan discreto, tan caballeroso, nunca me lo dijo, pero yo lo supe después y se lo agradezco- y si no hubiera estado él con Buñuel la noche de mi llegada a Cuautla, me corren de la filmación. Me presenté después de la cena, que seguramente había sido pésima para poner a Buñuel de ese humor, venía directo de la carretera, con un sweater y una cachucha y que me ve Buñuel y dice: ¡No, imposible, no puede hacerlo, no es el personaje! No me dejó explicarle que yo había estudiado el papel, que conocía la novela y que ya me había imaginado cómo era su aspecto y su actitud. Total que Figueroa fue el que lo tranquilizó y le aseguró que yo podría con el personaje. Al día siguiente, cuando me vio ya con el sombrero roto, la media barba tupida, mugroso y en personaje, su actitud fue totalmente distinta, me dijo que estaba estupendo; ensayamos y sólo me hizo alguna pequeña indicación; en adelante se portó amabilísimo y al final de mi trabajo -él tenía la costumbre de apartarse a ratos de todos e irse por allá, mientras comía nueces o algo parecido- me llamó y como cancelando el incidente, me dijo que le había gustado. Después, a través de Alvaro Custodio tuve oportunidad de conocerlo mejor, de oirlos platicar muy sabroso pues ellos tenían muchas cosas en común sobre la Guerra Civil, sobre García Lorca, y hasta probé varios de sus famosos martinis...

 

 

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