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Contradanza

La Ciudad de los engaños



La Ciudad de los engaños o el arribo al territorio del miedo, la desesperanza y la ausencia de confianza: nuestro ámbito. Con su nueva coreografía, Cecilia Appleton reflexiona coreográficamente sobre el desconcierto y la angustia que produce la circunstancia de vivir en una realidad agreste, cuyas lógicas de sentido, de existir, no se transparentan con facilidad.

Enfrentarse a la negación del prójimo que el miedo, las rutinas y las exigencias de eficacia de un mundo como el nuestro implican, sin que nada o nadie nos conceda un atisbo de justificación a la irrupción del dolor que tal desconocimiento del otro supone, no hace sino magnificar la angustia, multiplicar el azoro, ahondar la desazón.

Para darle cuerpo escénico a la atribulante situación descrita, la coreógrafa ha hecho aparecer, en una ciudad metáfora de la mayoría de nuestras ciudades, a un ser angélico, a un individuo cuya íntima naturaleza le impide la asunción de los hábitos de violencia y negación del otro

Se trata de un individuo incapacitado para la asimilación, si aprender a "vivir" es aprender a desatenderse del otro, el personaje protagónico de la coreografía de Appleton no sabe "vivir", es su propia naturaleza ética la que se lo dificulta. Y es desde la hondura de su sustancia ética que el personaje pregunta sobre el sentido de haber sido enviado en medio de nosotros. 

Appleton ha creado un personaje especie de agrimensor celestial, como él, con tareas a realizar que parecen no tener sentido, como él arrojado a un medio que lo desconoce y hostiga. El personaje protagónico de la Ciudad de los engaños es todo él una persistente pregunta, o mejor, una sostenida demanda de sentido, de justificación, de la manera en cómo se encuentra organizado nuestro mundo. 

Es también, y fundamentalmente, un llamado a modificar esta realidad nuestra que no soporta la coherencia ética. Es una realidad así la que debería ser inaceptable.
Javier Contreras.

 

 

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