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12 escultores finimilenaristas en México

Entrevista


Roberto Turnbull
 
Manuel Centeno Bañuelos: Básicamente se te conoce como un espléndido dibujante, grabador y pintor. ¿El dibujo te dio armas para hacer escultura?

Roberto Turnbull: Sí, por supuesto. Para mí la escultura es dibujo.

Manuel Centeno Bañuelos: Tu dibujo ¿sería escultórico?

Roberto Turnbull: No necesariamente, no dibujo esculturas, es decir, no dibujo para la escultura. Hago algunos bocetos para las esculturas pero con un afán solamente de estructurar y de resolver, pero no todos mis dibujos son escultóricos.

Manuel Centeno Bañuelos: Teóricamente ¿cómo percibes tu trabajo escultórico?

Roberto Turnbull: ¿Teóricamente? No, no lo teorizo, no lo racionalizo. Me basta con resolverlas espacialmente y ya. No voy más allá.

Manuel Centeno Bañuelos:¿Entiendes por qué se te ha dicho en algunas ocasiones que eres un artista transvanguardista?

Roberto Turnbull: No, no lo entiendo pues me parece que me acerco a muchas cosas, a la transvanguardia o al expresionismo antes, o al minimalismo ahora. No me identifico con ninguna nomenclatura. Tengo bastante trabajo como para nada más pensarlo. Es decir, pienso cómo resolverlo, tengo racionalizaciones de tipo estético, funcionales, pero no como para ponerle nombres genéricos a lo que estoy haciendo, no me interesa. Creo que tanto rollo ha jodido mucho.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Trabajas simultáneamente grabado, dibujo, pintura y escultura?

Roberto Turnbull: Ahora estoy trabajando pinturas y esculturas, poquitas, muy lentamente. Me toma mucho tiempo resolver y destruyo mucho de lo que hago. Las cosas van sobreviviendo porque lo piden y otras piden de plano ser destruidas o transformadas.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Estableces alguna diferencia entre la instalación y tu escultura?

Roberto Turnbull: Yo creo que la instalación es un concepto de escultura mucho más amplio, que recurre tanto a la escultura como a lo teatral, lo escenográfico, lo ambiental, etc.; la escultura, como una cosa más aislada, más unitaria, por decirlo de alguna manera, más cerrada.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Con qué artistas te identificarías?

Roberto Turnbull: Con muchísimos, empezando por los de mi generación, Germán Venegas, José Antonio Hernández, Alfonso Mena; con otros que no son precisamente de mi generación o que no fuimos a la escuela juntos, con Pablo Rulfo, por supuesto con Paul Nevin. Yo empecé a trabajar mucho a raíz de mi amistad con Nevin.


Manuel Centeno Bañuelos: ¿En las artes plásticas tus gustos son muy amplios?

Roberto Turnbull: Sí. Me gustan unas cosas y otras me dejan de gustar, es como una actitud viva respecto al arte. Antes me gustaba mucho [Roger] von Gunten y ahora no tanto, y así. Puedo ir al Museo de Antropología, al Museo de Historia Natural y estar fascinado, y mentar madres en una galería con cosas de cualquier gente. La escultura es un lenguaje mudo, no es otra cosa. No recurre a la literatura, para eso están los poetas y la gente que puede hablar, yo no tengo esa capacidad.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Sientes más cercano tu trabajo a una especie de conceptualismo?

Roberto Turnbull: No. Lo mío es totalmente poético, totalmente intuitivo, azaroso, fortuito, emocional. Yo hago las esculturas, ensamblo, pego, consigo los materiales, busco por todos lados, mucho en la basura. Esto me lo encontré en un edificio, es un tronco de madera tropical arrumbado en un estacionamiento, claro, estaba lleno de cemento, no veías lo que era. A veces voy a comprar mármol, lo pago y me lo cortan y ahí está; otras veces rescato cositas con los fierreros.

Dulce María de Alvarado: Eso me hace pensar en el fin de milenio, en lo que estás rescatando del siglo XX para el siglo XXI.


Roberto Turnbull: A mí no me interesa tanto el cambio de siglo, el año 2000 me importa un comino. Sigo haciendo mi vida. Yo no creo que vaya a pasar nada. Hay tantas expectativas absurdas con respecto al año 2000, al siglo XXI. Es una convención, una falsa expectativa, una cosa creada.

Manuel Centeno Bañuelos: Quisiera que nos dijeras tu concepto de museo.

Roberto Turnbull: Algo vivo, flexible, que realmente le está ofreciendo al espectador posibilidades. Esta pieza, por ejemplo, es un juego de material frío con material caliente, está puesta casi para tocarla, lo está pidiendo. Estaba pensando en eso para escuelas, para niños. Los museos siempre son tan asépticos, solemnes.

Dulce María de Alvarado: ¿Tus trazos los llevas al volumen?

Roberto Turnbull: Sí, puede ser. Por otro lado no tengo conflicto entre hacer pintura y hacer escultura, siento que se complementan. Disfruto mucho pasar de una a otra, no me angustia, si tuviera más tiempo haría grabado. No lo voy a dejar, me fascina. Es lo único que yo tendría como formación: el grabado. No soy pintor de formación, me ha costado mucho trabajo aprender, y eso a través de amigos y de consultas; me refiero al oficio, a la técnica, a la cocina, todo, como Germán (Venegas). Otra de las cosas que he hecho es trabajar en Zona, en la galería de artistas para artistas.

Manuel Centeno Bañuelos: Pero no te percibes en estos últimos proyectos como un promotor.


Roberto Turnbull: Pues de alguna manera todo esto funciona como promoción. En Zona hicimos una exposición de escultura que no se había hecho en muchos años. Es cien por ciento promoción porque además estuvo pensada para provincia. Es itinerante, se fue a Oaxaca y va a ir hasta Yucatán.

Manuel Centeno Bañuelos: Por ejemplo se me ocurre ver una pieza tuya en alguna calle, en algún jardín de la ciudad. Monumental.

Roberto Turnbull: Sí, pero mi trabajo no es monumental. Aunque tengo el proyecto de un obelisco. Los obeliscos normalmente son grandes, pero este se llama Obelisco chico, mide entre 7 y 10 metros de altura. El obelisco venía a cuento con lo de un monumento porque la escultura está muy ligada a la arquitectura.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Qué piensas del arte efímero?

Roberto Turnbull: Pienso que todo el arte es efímero, más o menos.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Crees en la universalidad del arte?

Roberto Turnbull: Si, pero eso no le quita lo efímero.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Crees que estamos en un tiempo revival?

Roberto Turnbull: Sí, totalmente. Estamos repitiendo y recreando modas.

Manuel Centeno Bañuelos: Hoy en los 90 ¿cómo ves los 60?
Roberto Turnbull: Pues nada más estamos tomando lo que fue la moda, pero no algo esencial de los 60. Estamos recreando sólo la cáscara, la envoltura.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Qué tan autocrítico eres?

Roberto Turnbull: No sé, a veces muy poco y a veces mucho.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Eres repulsivo al endiosamiento?

Roberto Turnbull: No sé, no creo que nunca se me vaya endiosar ni se me haya endiosado. Sí. Yo soy el rey palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Nada más.

 

 

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