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Arte en México

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12 escultores finimilenaristas en México

Entrevista



Dulce María de Alvarado: Háblame un poco de tus "maquetas".

Pawel Anaszkiewicz: De alguna manera mis piezas son gestuales. Las comparo con las de Antony Gormley. Muchas de sus esculturas tienen bien definida la relación con el cuerpo humano. En el proceso de creación hace moldes de su cuerpo y del espacio que lo rodea. En mis piezas la relación con el cuerpo humano no es tan evidente, pero no pierdo la fe en que uno puede expresar mucho con la escultura que se relaciona con la gestualidad humana. Leemos escultura inconscientemente con el cuerpo y la acomodamos a él. En toda la sagrada postmodernidad, en el arte postmoderno se habla mucho sobre el arte como lenguaje. Uno tiende a percibir este arte como se lee el lenguaje de la ciencia. No estoy de acuerdo con que actualmente esta sea la única vía posible. Hay ciertas maneras de relacionarse con el arte que no consisten solamente en percibir las verdades verbales. Existe un modo de percibir el mundo por medio de nuestro cuerpo, incluso pensar con él. Hago un poco de yoga. Su teoría y práctica expresan cómo nos relacionamos con el mundo a través de varias partes del cuerpo.

Dulce María de Alvarado: Además de todo eso dibujas. ¿Tus dibujos son proyectos de escultura o gestos que luego llevas al volumen?

Pawel Anaszkiewicz: Parte es que nos relacionamos fuertemente con algo que nos sacude un poco, cuando vemos alguna pieza que encaja en nuestro sistema de percepción pero no del todo. Me di cuenta que tiendo más y más a realizar piezas geométricas que tienen una fuerte gestualidad. Geométricas, pero no de manera obvia.

Dulce María de Alvarado: No son estrictamente geométricas.

Pawel Anaszkiewicz: Estoy muy lejos de hacer composiciones. Esa era la estrategia artística válida del modernismo. Hay gente que hace cierto tipo de "florero", incluso con placa de metal. Le llamo estrategia de la composición. Yo me sirvo de la composición, pero no es mi fin. Uno compone siempre de manera intuitiva. Es difícil para mí explicar esto, pero mi posición contra la composición no es dogmática como lo fue la de los minimalistas: desquitarse de la composición produciendo series de elementos iguales. Esta fórmula ya está tan vista que pierde sentido.


Dulce María de Alvarado: ¿No te quedas con el concepto porque consideras que no es válido?

Pawel Anaszkiewicz: A los artistas conceptuales los llamo neocientíficos, por que utilizan algunos procedimientos científicos sin el rigor y sin la responsabilidad de un científico. Los mejores crean cierta área gris entre ciencia y arte, y de eso surge una rara poética, como la de Bill Viola, quien desde cierto punto de vista hace experimentos con la percepción humana. Trabajé largo rato en laboratorios y escuché buenas presentaciones científicas que logran provocar experiencias estéticas. Hay una región común en la percepción de la buena obra científica y artística pero sus regiones de operación son diferentes. Creo que la región del arte es más amplia. La ciencia siempre intenta estar en lo correcto. Las hipótesis falsas son desechadas y nunca se regresa a ellas. En el arte no desechas nada, incluso intentas ampliar las regiones de la verdad.

Manuel Centeno Bañuelos: Vives fuera de la ciudad ¿pensarías que tu escultura en rigor es urbana o esta ligada ecológicamente a un entorno natural?

Pawel Anaszkiewicz: Sé que mi escultura no teme a la naturaleza, la resalta, se ubica bien en ella. También se asienta bien en un espacio urbano, pero eso no significa todavía que mi arte sea urbano.

Manuel Centeno Bañuelos: ¿Sientes que tu escultura tendría más características intimistas que masivas? ¿El arte sería para ti, en esta misma línea de pensamiento, no democrático?

Pawel Anaszkiewicz: Obviamente el arte no es democrático. Pero con todos los cambios de hoy no creo que hablemos de una élite económica sino de una que se autoeduca, que tiene necesidades distintas al poder económico. En esa élite son muy escasos los hombres de negocios. Las élites de las cuales hablo traspasan fronteras de grupos sociales y nacionales.


Manuel Centeno Bañuelos: Sin querer hablas de la globalización, tan famosa hoy en día. En ese sentido, ¿te desvincularías en algún sentido de la globalización, de las formas internacionales en la escultura? ¿Entre tus colegas, por ejemplo, hay una diferencia radical?

Pawel Anaszkiewicz: Antes existían centros de vanguardia ubicados en de terminadas ciudades. Hoy no se necesita estar físicamente en un centro. Basta con una buena información y comunicación. Hace unos días leí un discurso de Andrzej Wajda, cineasta polaco; hablaba de un sentimiento común de vacío y desubicación entre estudiantes de la postguerra y los estudiantes de la época del postsocialismo. Les daba consejos, por ejemplo evitar permanecer como provincianos en la nueva Europa. Viviendo en un lugar te impregnas de su historia, de sus cosas y esas influencias entran en tu trabajo, incluso sin tu consentimiento.

Manuel Centeno Bañuelos: Hablando un poco de tu historia personal, acusas una política, una estética, cierto intelectualismo al que, paradójicamente, te resistes.

Pawel Anaszkiewicz: Mis influencias cambian. Hablando de filósofos hay muchos textos de Heidegger que siguen siendo válidos para mí; algunos textos de Derrida que me recuerdan teólogos de la vía negativa; Iris Murdoch... ¿Quién más? Textos de Kantor, que es teatrero principalmente.


Manuel Centeno Bañuelos: ¿Te consideras un artista romántico?

Pawel Anaszkiewicz: Algunos me dicen eso. Ciertos textos del poeta Alberto Blanco me abrieron los ojos ante aspectos de mi obra que ignoraba: mi escultura puede ser un punto de partida de un vuelo narrativo, un vuelo poético.

 

 

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