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Carlos Villanueva

Estandartes y pendones



Después, el cuerpo empezó a desplegarse en metáfora de lo individual y lo colectivo, y como medio de identificación el espacio personal con el territorio geográfico, eligiendo un formato plástico poco convencional de marcadas connotaciones históricas, como estandartes y pendones. En ambos casos estos objetos estaban relacionados con la milicia y con grupos laicos y religiosos que depositaban en los símbolos que portaban la síntesis de su ideología, sistema de creencias e identidad.

La fuente explícita en que abreva el trabajo de Villanueva podemos rastrearla en los textiles medievales y novohispanos, ejemplo del refinado trabajo artesanal de tejer, teñir y bordar telas y brocados empleados en la configuración de estos objetos suntuosos. Si bien esta práctica ha sido interpretada por el artista para subrayar el peso conceptual de su obra con una factura sobria e incorporando procedimientos propios derivados de los lenguajes plásticos contemporáneos.


La función esencial de un pendón o estandarte era, pues, concentrar y comunicar mensajes visuales que afianzaran la historia, tradición y valores del grupo que representaban. En el nuevo conjunto de obras, Villanueva plantea un discurso en tres direcciones relacionadas: la persona, la familia y lo social. No como temas generalizados sino, por el contrario, centrados en la individualidad del artista. De tal suerte que sus obras registran experiencias y reflexiones de vida que llevan el asunto de la identidad al terreno del yo y su circunstancia. Temas como la paternidad, la procreación, la maternidad, la pareja, el peligro de muerte y personajes y símbolos de nuestra historia son tratados de forma no narrativa incorporando, a veces, símbolos o sugerencias para llevar la auto-referencia a una posición de diálogo con el otro, el espectador. Es una forma de llevar lo privado al ámbito de lo público pero despojando también al soporte empleado de su función didáctica, al tiempo que se invierten sus valores estructurantes, pues no se rememora la vida social o del grupo, o se busca reproducir su ideología, sino las experiencias de vida de un individuo.

Su interés por lo singular encontró en el trabajo manual de bordar, coser e incorporar aplicaciones diversas -en sintonía con el dibujo y el trabajo pictórico- excelente medio para subrayar este valor en un momento en el que el tema del ¿oficio artístico? -que tiene que ver con asuntos de habilidad, control, precisión, destreza manual, conocimiento de las posibilidades expresivas y comportamiento de los materiales- está siendo discutido ante el surgimiento de distintas actitudes plásticas afiliadas en el común denominador de neo-conceptualista. Aunque es importante señalar que en la obra de Villanueva no existe polaridad entre habilidad artística-expresiva y conceptualizadora; más aún, la elección de soportes y recursos técnicos está estrechamente relacionada con el planteamiento icónico y discursivo de cada obra.

 

 

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