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Literatura en México

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Cinco Décadas de Cuento Mexicano. Antología. Perea, Pitman, Taylor, Tedeschi, Valenzuela

Seymour Menton Angelina Muñiz-Huberman: Las confidentes*

 

Los quince cuentos están ligados estructuralmente por dos narradoras confidentes, que son personalidades alternativas de la autora. A través de ellas se establece una pauta de dobles temáticos: España/México, pasado/ presente, hija/madre, realidad/fantasía. Muñiz expresó abiertamente su predilección por los dobles en su libro Magias y Prodigios (1987): ¿Siempre el duplicado. El doblete. El doblez. El dúo. Dos. No existe la unidad.¿ (12) La mayor parte de las protagonistas de Las confidentes son españolas transterradas a México a raíz de la Guerra Civil de 1936-1939. No obstante, un sentimiento de nostalgia por España predomina sobre sus dificultades de adaptación y desplazamiento. En ¿El mensaje¿, Paula, a los setenta años y en México, recuerda cariñosamente su infancia española. El giro insólito ocurre durante una corrida de toros, cuando se separa de sus padres y una pareja casada la invita a vivir con ellos. Pasa dos días felices en su casa hasta que irrumpe la policía y la regresa a sus padres. Sigue visitando a sus padres ¿adoptivos¿; en realidad, los prefiere a los reales. Ahora que se prepara a morir, sus hijos y nietos se han fastidiado de oír sus historias. La última línea explica el título. Paula deja el mensaje bajo el mantel: ¿Los hijos no significan nada¿ (63). Una piezas más sencilla que acompaña a ésta, ¿Regalo esperado¿, se centra en la refugiada Aniella, de cincuenta años. Mujer liberada cuya madre y hermanos no habían podido salir de la España de Franco, Aniella revela la naturaleza del regalo al final de la historia: se dispone a ¿divorciarse¿ de su familia en México y a regresar a España.

El conflicto entre madre e hija es más explícito en otros tres cuentos. Puede decirse que el prototipo es el primero de la colección, ¿Los brazos necesitan almohadas¿. Después de divagar poéticamente durante dos páginas en torno al problema de cómo situar sus brazos mientras duerme, la narradora resume sin mayor énfasis el tema del cuento: su renuencia a identificarse con su madre. Mientras yace despierta en la cama, recuerda el éxodo de España, cuando era niña; el viaje por mar, impregnado de magia; los recuerdos igualmente mágicos de los tres años pasados en Cuba y el viaje en avión rumbo a Mérida y a la Ciudad de México. En ese momento la narradora revela la posible causa de su rechazo a sus padres. Recuerda haberse avergonzado de su acento español, de su vocabulario, que ocasionaba problemas de comunicación con los vecinos mexicanos. La construcción cerrada del problema de los brazos (necesita una almohadita de plumas para cada uno) contrasta estos fantaseos aparentemente triviales con sus conflictos sociales y sicológicos, que son reales, pero están soslayados.

En ¿Fragmentos de madre o la imposibilidad de hacer preguntas¿, la narradora confiesa cómo odiaba a su madre por haberla dominado y adoctrinado con historias negativas respecto a su padre y a la familia de éste. En ¿Soy bruja¿, una refugiada española llamada Cervantina, dotada del poder de predecir el futuro, adivina la competencia de su hijita que empieza a andar. El conflicto desaparece cuando Cervantina llega a ser la dueña de una famosa pastelería en México. A medida que envejece, sus predicciones pierden importancia.

Aunque predomina en la colección la relación entre madre e hija o entre dos mujeres, no se trata necesariamente de una relación hostil. De hecho, en ¿Una prima en Casablanca¿, la narradora se identifica tanto con su protagonista, cuya vida aventurera conoce sólo a través de rumores, que desarrolla una relación esquizofrénica con ella. Los episodios están entrelazados con trozos metafictivos y la historia de la prima está mediada por dos películas de Humprey Bogart, Casablanca y El halcón maltés. Una relación más o menos similar aunque más realista entre la narradora y la protagonista da forma a ¿La niña de Auschwitz¿. En una escuela particular de la ciudad de México, la narradora se siente atraída hacia su nueva compañera, que es algo mayor. Poco a poco, la protagonista revela sus experiencias trágicas en un campo de concentración. Se siente mejor al desahogarse, pero la narradora sufre en su lugar.

En otros dos cuentos, la narradora está obsesionada con los recuerdos de su pueblo en la Riviera y de un pequeño puerto de Cataluña, que son evocados por cuadros. En ¿Paul Klee en Heyeres¿, la narradora se identifica con Klee porque éste vivió y pintó en el mismo pueblo donde ella nació, aunque la sacaron de ahí a los cinco días. Es aún más conmovedor el hecho de que Klee murió de la misma enfermedad que ella sufre. En ¿Un pequeño puerto catalán¿, la protagonista (no la narradora) está obsesionada con un cuadro que representa un pequeño puerto catalán y simboliza para ella su pasado español. Su obsesión es tan fuerte que la lleva a perder al hombre que ama. El lector decide el fin del cuento al asistir a un diálogo entre las dos confidentes.

Con la publicación de su quinto libro de cuentos, además de sus tres novelas lírico históricas situadas en la España medieval o en el Siglo de Oro, dos libros sobre la cultura hispano-hebrea y dos colecciones de ensayos y memorias autobiográficas, Angelina Muñiz ha establecido ya una sólida reputación como una de las mejores escritoras mexicanas, una de las mejores escritoras judías en México, una de las mejores escritorias refugiadas españolas, y, en suma, una de las mejores escritoras contemporáneas en el país. 

* México, D.F. Tusquets. 1997. 161 páginas. ISBN 968 7723-23-8.

Traducción: Adriana González Mateos

 

 

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