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Antropología e Historia de México

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Gobiernos de México

Francisco I. Madero, 1911-1913



(Coahuila 1873 - ciudad de México 1913)

Tras la publicación de la entrevista de Díaz con James Creelman, del “Pearson’s Magazine”, de Nueva York, en febrero de 1908, donde declaró que “vería con gusto la aparición de partidos políticos de oposición”. Madero escribió un pequeño libro llamado La sucesión presidencial en 1910, en el que proponía la participación del pueblo en las elecciones próximas. En la capital, su libro despertó una respuesta favorable, y pronto se dirigió hacia allá para fundar el Centro Antireeleccionista, y formaron la mesa directiva don Emilio Vázquez Gómez, como presidente; don Francisco I. Madero y don Paulino Martínez, don Félix F. Palaviccini y don José Vasconcelos, como secretarios y don Luis Cabrera, don Octavio Bertrand, don Bonifacio Guillén y don Félix Xochihua, vocales. 

Madero llevó a cabo una gira de propaganda por Veracruz y el sureste. En Progreso conoció al licenciado don José María Pino Suárez, con quien hizo firme amistad. En diciembre del mismo año de 1909 llevó a cabo una segunda gira por el centro del país, el occidente y el noroeste. Durante su tercera gira, ya como candidato, Madero fue arrestado por ser encubridor de Roque González, quien a su vez estaba acusado de injuriar y amenazar a Díaz. Encarcelado en San Luis, Madero se enteró de que ya se había declarado a Díaz como el presidente de la República para el siguiente periodo. Sólo hasta entonces se le dio la libertad bajo caución. Los antirreeleccionistas se quejaron de fraude electoral y pidieron la anulación de las elecciones, a lo que el Congreso se negó. El 6 de octubre de 1910 se dirigió a San Antonio Texas, donde se reunió con varios de sus partidarios y entre todos formularon el Plan de San Luis que contenía una serie de graves acusaciones contra el régimen e invitaba al pueblo para que a partir del domingo 20 de noviembre de 1910 se levantaran en armas “para arrojar del poder a los audaces usurpadores”. 

El carácter sangriento de esta lucha se dio a conocer desde su inicio, cuando Mauricio Martínez, gobernador del estado de Puebla mandó arrestar a Aquiles Serdán, un fuerte difusor de las ideas antireelecionistas, pero como éste se resistió a la policía, el gobernador mandó a una tropa que en ese momento mató a 18 partidarios de Madero. Pronto toda la República respondió al llamado del Plan de San Luis. El gobierno solicitó al Congreso la suspensión de algunas garantías individuales, y en marzo de 1911 los ministros renunciaron para permitir las reformas que Díaz considerara convenientes para la crisis. El 1° de abril el presidente propuso algunas reformas e incluso el restablecimiento del principio de la no reelección. Esto no fue provechoso para Díaz, pues él mismo otorgaba razón a quienes se rebelaban contra él. 

En el sur se levantaron también los campesinos, al mando de Emiliano Zapata, cuyas peticiones se encerraban en la frase: "¡Tierra y Libertad!" Cuando cayó Ciudad Juárez en manos de los rebeldes, Díaz permitió la negociación de la paz de cualquier modo. El 21 de mayo se firmaron los tratados de Ciudad Juárez, en los que Díaz renunció a su cargo; Francisco León de la Barra sería el presidente interino que convocaría a las elecciones; las hostilidades cesarían y quedaría resuelta la situación política de cada estado. Madero asumió el poder con su amigo José María Pino Suárez como vicepresidente el 6 de noviembre de 1911. Ese mismo mes quedó restituido el principio antireeleccionista en la Constitución. 

Sin embargo, las rebeliones no tardaron en brotar. Zapata, quien se había negado a desarmar a su tropa fue reprimido por el ejército, al mando de Victoriano Huerta. Los hermanos Vázquez Gómez, se levantaron en armas en Ciudad Juárez. Pascual Orozco, que había sido enviado a combatir a los rebeldes, se sublevó contra Madero con el Plan de la Empacadora en Chihuahua. Huerta pudo derrotar a los orozquistas en Estación Conejo, Rellano y Bachimba; los sublevados Francisco Villa y Félix Díaz fueron vencidos y condenados a muerte, pero no ejecutados. Los partidarios de la revolución, insatisfechos por el comportamiento de Madero ante los porfiristas, la presencia de la rebelión zapatista en el sur y la fuerte crítica de los medios impresos provocaron que el gobierno de Madero decayera en una guerra civil muy sangrienta. El 9 de febrero de 1913, Manuel Mondragón y Gregorio Ruiz lograron sublevar a la Escuela Militar de Aspirantes y marcharon con ella a la prisión de Santiago donde se encontraba Bernardo Reyes. Liberado éste, fue nombrado jefe del pequeño ejército, y se encaminaron al zócalo. Ahí ya lo esperaba para combatir Lauro Villar, comandante de la guarnición de la plaza de México. Villar ordenó a Reyes que se detuviera, pero como éste no hizo caso, una descarga de balas lo mató al momento. Inició entonces un enfrentamiento en que las principales víctimas fueron quienes salían de la misa en la Catedral. Gregorio Ruiz fue capturado y sin previo juicio fue fusilado, al parecer, por órdenes de don Gustavo A. Madero hermano del presidente. Nombrado Victoriano Huerta comandante de la guarnición de la plaza, una serie de combates y bombardeos afectaron gravemente a la población civil. El día 19 de febrero algunos diputados y senadores pidieron a Madero su renuncia, a lo cual respondió éste con una contundente y orgullosa negativa. Sin embargo, por la tarde el teniente Riveroll y el mayor Izquierdo, invadieron el Palacio con el fin de arrancarle la renuncia a Madero. Los ayudantes de éste dispararon contra ellos, mientras que los sublevados abrieron fuego también contra Marcos Hernández, pariente de Madero. Finalmente Madero y su gabinete salieron del Palacio y fueron obligados a firmar su renuncia, recibiendo a cambio la promesa de que se les permitiría salir del país con sus familias.
 
 
Autor: Manuel Zavala (concepto), Angélica Barrientos y Beatriz Bezares (textos)

 

 

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