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Fotografía en México

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Mario Mutschlechner

Galería 4


MUCHACHA CON PEINE, 1968

JHG: La entrada al país implicó un conocimiento muy cercano de poblaciones no urbanas de México, ¿no?

MM: Así es, fue un viaje de meses por el sureste.

JHG: ¿Usted qué profesión tenía en Alemania?

 


TORSO CON COLLAR Y CABELLOS 1968
 

MM: Era fotógrafo, había hecho el aprendizaje de tres años en Colonia, la ciudad de la Photokina, y después había trabajado como asistente de Ludwig Windstosser, uno de los más destacados fotógrafos industriales de Europa, trabajamos para la industria del acero, del carbón, para grandes empresas alemanas; eso me gustó mucho, pero a la vez veía mi porvenir bloqueado y decidí irme por un año para conocer a México. Esto fue el plan. Después, por la muerte de mi madre decidí no regresar, ya que era hijo único. En 1976, siete años después, regresé por primera vez a Alemania, pero sólo de visita. Quería publicar Ñundeui, pero el trabajo se quedó inconcluso en el archivo. Regalé algunas imágenes, pero como tantas otras fotografías que he realizado y que acumulamos los fotógrafos, se quedó archivado y olvidado. Es milagroso que treinta años después, con la revolución digital de la fotografía, revisé los negativos Ektacolor 6X6cm, los escaneamos, los retocamos y finalmente presenté «Ñundeui, al pie del cielo» con sus textos y pies de fotos como se puede ver hoy enwww.mmfotografia.com, o en www.antecamara.com.mx y enwww.zonezero.com/exposiciones/fotografos/nundeui/index.html

 


MUJER CON COLLAR TRADICIONAL 1968
Por fin lo comprende mi corazón:
contemplo una flor . . .
¡Ojalá que no se marchiten!
Poesía náhuatl

JHG: Platíquenos un poco de su vida de joven en Alemania. ¿En Colonia nace usted?

MM: No, nací en Bonn a fines de la Segunda Guerra Mundial, de madre alemana y padre tirolés, del norte de Italia, de ahí mi apellido impronunciable Mutschlechner. Viví con mis padres en Alemania hasta el fin de la guerra, mi papá fue al frente, fue prisionero de guerra y mi madre huyó conmigo a los Alpes Italianos, con mis familiares de los Dolomiti en el norte de Italia, una de las regiones más bellas del mundo. Ahí pasé seis años de mi niñez, de los tres a los nueve años, en la alta montaña, hablando ladino, italiano y un poco de alemán; después regresé con mi madre a Bonn, Alemania, y a partir de entonces me quedé en Alemania. En otras palabras, no me considero exclusivamente alemán, me considero europeo, y una perspectiva cosmopolita siempre ha sido mi ideal. En Bonn concluí la primaria, y en el internado y monasterio de padres salvatorianos, el Kloster Steinfeld, hice la rama greco-latina de secundaria y prepa como educación de sacerdote. No obstante que fueron años claves de mi formación no iba para sacerdote. Hoy no me guío por ninguna religión. Creo en la ciencia y en la teoría de la evolución. Aunque seguimos frente a mundos desconocidos la ciencia es, a fin de cuentas, lo único confiable que tenemos. Y el pilar de nuestra convivencia a través de todas las razas, credos y clases sociales es el humanismo.

 


RETRATO DE MUJER MADURA, 1967

JHG: ¿A su papá lo dejó de ver en la guerra?

MM: Si, lástima, conviví muy poco con él. Mis padres se separaron cuando yo tenía 9 años de edad, por eso mi madre regresó conmigo a Alemania y mi padre se quedó en Italia. Después vi a mi padre dos veces, la última vez en 1976, y poco después falleció.

JHG: ¿En Alemania lo que hizo fue trabajar en la fotografía industrial?

 


LOS OJOS DE LICHA, 1968
¿Dónde iré, ay, dónde iré?
Las dos cosas se levantan difíciles, difíciles:
¿Allá acaso, a tu morada donde se baja, o al interior del cielo?
Poesía náhuatl
 

MM: En Alemania concluí primero mi formación humanista y después el aprendizaje de fotógrafo en Colonia, en un estudio donde aprendí el oficio, sólido y al estilo alemán. Realizamos fotografía industrial y publicitaria y hasta bodas y retratos con cámaras desde 35mm hasta 5X7 pulg. Al concluir busqué empleo con un fotógrafo de mucha creatividad y allí surgió Ludwig Windstosser, destacado especialista industrial, quien solicitaba un asistente. Lo leí en una revista de fotografía y lo visite en Stuttgart, al sur del país. Aun no sabía a cual rama de la fotografía dedicarme, pero las imágenes industriales de Windstosser me impactaban. Además era exitoso, tenía los clientes más grandes del acero y carbón y era un excelente negociador. En los viajes de trabajo nos hospedamos a veces en castillos con meseros en frac y con cuadros originales de grandes maestros en las paredes.

JHG: ¿Por qué el interés por la fotografía?

 


MANGLARES DEL CHICAL, 1969
 
MM: Es muy sencillo. Me atrae la pintura, soy visual, dibujaba mucho al pastel. A los 17 años compré una Rolleiflex, una cámara 6X6cm de calidad. Tiene un cristal esmerilado grande, que permite componer, construir imágenes. Me dije: esto es maravilloso, esto me interesa. Y entonces me metí al aprendizaje. Un estímulo fundamental de aquellos años fue el clásico libro "The Family of Man" creado en 1955 por Edward Steichen con 500 fotografías de 68 países para el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Esta gran obra humanista presenta la humanidad como familia y demuestra, que somos iguales. Ahí surgió, entre otros, un fotógrafo que acaba de morir, para mí uno de los grandes maestros, Henri Cartier-Bresson, cuyo lema era: entrenar el ojo a ver, la mente a analizar y el corazón a entender. Él nunca hizo foto construida, hizo lo opuesto, captando el momento decisivo, que es sumamente difícil. Sus imágenes reflejan a un humanista, que entiende la condición humana y la visualiza con respeto, compasión, amor y maestría.
JHG: ¿En este interés influyeron su padre o su madre, cosas que ellos hicieran o pensaran del mundo?

MM: Bueno, con mi padre tuve poco contacto porque mis padres se separaron. Mi madre me transmitió muchos valores. Fue una mujer culta con muchos conocimientos, leía literatura de primer nivel, coleccionaba música folklórica, chansons, hablaba cuatro idiomas, manejaba una empresa, era una mujer de negocios. No me encaminó hacia la fotografía, esto salió de mí, pero me dio muchos impulsos en toda clase de campos y me transmitió una visión cosmopolita y humanista de la vida. 
 
Fuente: http://www.remo.ws

 

 

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