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Fotografía en México

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Laura Barrón

Sala 3


L´Orangerie I
 

José Antonio Rodríguez (JAR): ¿Qué te habrá hecho llegar especialmente al paisaje? porque el paisaje ha sido un género sumamente explotado, y que de tan explotado llegó un momento, evidentemente en la fotografía contemporánea, que ya nadie recurría a él o muy pocos. ¿Tú estabas conciente de esto, de que el paisaje aparentemente había llegado al agotamiento y que ahora de alguna forma tú estabas renovando las visiones sobre éste?

Laura Barrón (LB): De alguna forma sí sabía eso, concientemente no en el sentido en que yo me haya sentado a ver qué se había hecho y qué no se había hecho para después decidir un tema. Yo comencé a trabajar en un proceso que me llevó de una cosa a otra: a eliminar cosas que no me interesaban y a retomar lo más importante. Cada vez como algo más personal. Si yo hubiera sabido que había diez personas en México haciendo paisaje me hubiera dado lo mismo que si hubieran veinte o tres. Eso no es lo importante porque ese es tu trabajo y no puedes estar pensando en eso. Sí tenía claro que no me interesaba el paisaje tradicional, o el pictorialismo. Posteriormente conocí la obra de Michael Kenna del que en un viaje que hice encontré un libro y me encantó; sabía que estaba muy lejos técnicamente de su trabajo pero me identifiqué con él. Después conocí el trabajo de Sugimoto con el que quedé maravillada, especialmente por sus marinas: la repetición constante con una composición tan simple que te lleva a la contemplación, no es sólo una referencia al mar sino a lo que tú eres.

 


L´Orangerie II
 

JAR: Pero creo que en el trabajo aparentemente reiterativo de Sugimoto, o como en el caso tuyo, la riqueza visual, se encuentra en los detalles. Esos negros que tu trabajas frente a esa luminosidad con velocidades muy lentas hace contrastes a veces dramáticos, fantasmales. Pero además el tuyo es un paisaje que estás construyendo, esto es, al oscurecer, al hacer fotomontaje, al insertar otros elementos que naturalmente otra mirada no elabora. O sea, estás construyendo tu propio paisaje, lo que llamas tu paisaje ideal.

LB: Intencionalmente ahora sí los construyo. Es como crear mis propios lugares, inventarlos. Ahora encuentro paisajes que me interesan que no necesariamente cuando los veo tienen que ser iguales a cómo me los estoy imaginando; o cómo los voy a trabajar en el laboratorio, cómo va a quedar la imagen, ya los estoy construyendo dentro de mí. Todos estos paisajes tienen una carga muy fuerte de nostalgia. No es algo romántico como me han dicho algunas veces. Son muy nostálgicos, y encuentro una parte una parte de mí en esas imágenes. No es que mi vida sea trágica; como alguien me dijo alguna vez, que eran imágenes muy tristes para una persona tan joven. No pretendo demostrar que mi vida es así, ni mucho menos. Inevitablemente uno se refleja en el trabajo que hace, es un proceso en que vas encontrándote, viendo desde afuera una parte de ti. 

JAR: ¿Hay algo en ti en el alejarte de la figura humana, que casi no vemos en tus imágenes? 

LB: No sé, supongo que sí. Alguna vez trabajé el paisaje con personajes y no me gustó, no me gustaba la idea de que hubiera algún signo de vida humana porque eso cambiaba todo el sentido, era una referencia a otras cosas. Mi búsqueda iba por otro lado, era y es como una obsesión por los lugares deshabitados, a veces desolados, aislados, lugares que te alejan de un mundo conocido.

JAR: Son ciudades y territorio, porque no nada más trabajas la ciudad, vacíos; y esta enorme carga vacía los vuelve fantásticos, y en tanto no hay ser humano en ellos es un trabajo de absoluta desolación ¿no?. Entonces, lo interesante sería saber cómo te ves en ellos, si tú te asumes como tus paisajes, ¿qué tanto eres una persona desolada? 

LB: Es un poco difícil esa parte porque a mí me daba miedo. Bueno, no es precisamente miedo sino cierto temor de ir más adentro. Como que de pronto para mi el éxito de las imágenes es eso justamente: que yo logre aislarme y meterme en medio de esos lugares después de estar tanto ahí; sentía que formaba parte de ellos y reparé en una parte de mí que no había visto antes, algo que sólo pude hacer a través de las imágenes. Pero a veces me es difícil seguir. Creo que tiene mucho que ver con el momento por el que tú estés pasando, por las circunstancias de tu vida. Ahí me veía, encontraba cierto placer en esa desolación, en la inmensidad del espacio, o en la idea de que el lugar no tuviera fin y que yo quería creer que de alguna forma era así.

 


L´Orangerie III
 
JAR: La vastedad y la desolación la remarcas con el desierto y el laberinto. Es como el estar perdido, no encontrarse.

LB: Esa es justamente la intención. Establecer un vínculo entre todos estos conceptos: la ciudad como si fuese el mar, el mar como el desierto y el laberinto como la forma en que yo concibo la ciudad y todo esto como un símbolo de algo infinito. Comencé a investigar sobre jardines y laberintos y encontré un libro, que en otra época había leído, "Las ciudades invisibles", y descubrí esa parte fantástica de la ciudad: uno puede inventarse sus propios lugares aún cuando tú vas ahí y ves otra cosa. Yo empecé a retomar todo eso en la medida en que mis imágenes fueran así; yo encontraba un lugar y lo transformaba pero creo que difícilmente la gente podría ver como yo lo vi. Nunca nadie va a ver las cosas de la misma forma, creo que cada quien tiene su propia concepción de la ciudad y siempre lo vas a entender de acuerdo a tus propias vivencias. Encontré una forma de darle otro giro al trabajo, quiero decir, otra forma de construir el paisaje, como tú dices, de inventarlo, hasta hacerlo parecer a veces fantástico, a veces como una escena de ciencia ficción aunque no necesariamente fuera esa la intención.

JAR: Has mencionado a Michael Kenna, pero ¿qué fotógrafos te habrán nutrido? Kenna te fascinó porque evidentemente había una relación entre lo que él había hecho y lo que tú estabas haciendo, o bien, ¿con qué otro fotógrafo habrás podido compartir la creación de sus propios mundos?

LB: El gusto por cierto trabajo a veces depende de como tú te relacionas con ese trabajo, qué encuentras de ti en ellos. Eso me pasaba, y me sucede aún; veía cosas en las que yo encontraba algo o a lo que yo quería llegar pero a mi modo. 

JAR: ¿Por cosas nos estamos refiriendo a paisajes?

LB: Sí, pero también a otro tipo de imágenes. Me gustaba mucho la sensación de las imágenes deterioradas con el paso del tiempo, como cuando ves fotografías antiguas. A veces hay personajes, pero yo no veía tanto a los personajes sino lo que había detrás o a su alrededor, los tonos, las atmósferas, sus escenarios. Cómo puedes meterte en esa parte. Hubo cosas que me atraían mucho pero en otra época que creo que eran más cuestiones técnicas. Recuerdo que Ansel Adams me impresionaba; por eso, vi muchas imágenes de los años 30 sobre paisaje industrial que aún me gustan pero las encuentro frías; también me atraen las panorámicas de Koudelka, los paisajes marinos de Lartigue; toda clase de marinas del siglo pasado o principios de siglo; más contemporáneo Gerhard Richter, y por supuesto Sugimoto quien conmueve profundamente.

JAR: Muchos fotógrafos hacen sus mejores imágenes en estados anímicos muy especiales que se reflejan en las fotos. 

LB: Definitivamente de eso sí estoy convencida, siempre la situación en la que te encuentres definirá tu trabajo, no es gratuito que a veces puedas llegar a ciertas partes, quiero decir que necesariamente tienes que ver hacia adentro de ti mismo para poder pasar a otro lado y no quedarte en la forma o en la superficie. También creo que todo depende de tu personalidad. Yo siempre he sido una persona aislada e inevitablemente esto se refleja en mi trabajo; siempre me gustó tener mi propio mundo, eso me hacía feliz, un mundo en el que tú ves a todos desde adentro pero nadie te ve a ti. Yo descubrí que podía trabajar mejor estando sola, cuando comparto tanto no puedo trabajar de la misma forma. Y también creo que todo se tiene que dar de manera natural, la reflexión es parte de tu proceso creativo como también el tratar de sacar provecho de ciertas situaciones especiales.

 

 

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