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Arte en México

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Armando Eguiza

Macario Matus

La estampación y el grabado en madera, principalmente, se inventaron en Oriente, en el siglo X. Conectados en épocas posteriores con los ilustres nombres de Hokusai y Utamaro. El lenguaje del grabado es más táctil que visual por la manera de su realización. Por las incisiones, salidas del alma y las manos e imaginación, y plegadas sobre la superficie, esplenden luz y sombra cuando son tocados por talentosos maestros como Alberto Durero, Gustave Duré (ilustró maravillosamente El Quijote, Gustavo Damier, Francisco de Goya Los Caprichos, Edvard Münch el Grito, Inmortal, nuestros José Guadalupe Posada, Manilla y Leopoldo Méndez, entre otros más.

El grabado es otra técnica de expresión humana que puede ejecutar todo artista, sólo que requiere una alta sensibilidad y disciplina casi benedictina y paciencia de Job. Estas condiciones sublimes son magnificados y expresados en las obras de Armando Eguiza, grabador nato. Así lo confirma su trayectoria que está perlada con distinciones nacionales e internacionales.

Su iconografía es la continuación de aquéllos maestros. Sin duda alguna Goya en primer lugar ocupa su predilección. Aquél hizo las Majas, desnudas y vestidas, Eguiza realizó La Casada Infiel tomado del poema de Federico García Lorca. Más, la imaginación fértil y la destreza ilimitada en la impresión - de claroscuros y grises alucinantes - de las placas y el buril de este original grabador, surgen, brotan, nacen todo tipo de mujeres que caminan, descansan, esperan, posan, anhelan placenteramente, desesperadamente para ser gozadas visualmente tal como las produjo el autor.

 

 

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