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Antiguos teotihuacanos pudieron haber desenterrado restos de gobernante: Sergio Gómez

 

Fecha: 2017-11-17

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Antiguos teotihuacanos pudieron haber desenterrado restos de gobernante: Sergio Gómez

Foto: Proceso de exploración. Imagen Sergio Gómez. INAH.

 

*** En la 6ª Mesa Redonda de Teotihuacan, el arqueólogo expuso una nueva hipótesis sobre el simbolismo de la Ofrenda 46 y la función del túnel hallado en 2003

 

*** Aledaño al pasadizo se localiza una estructura cuya forma y elementos sugieren que podría tratarse de un juego de pelota; de ser así, sería el primero de la antigua urbe

 

Tea en mano, luego de bajar por un tiro vertical de 14 metros y tras recorrer un amplio túnel sacralizado en toda su extensión por múltiples ofrendas, un teotihuacano nacido en los primeros años de nuestra era, se habría encontrado ante un paisaje mágico: un lecho de agua permanente, un cielo ennegrecido con lodo para simular la negrura eterna y tres cavernas modificadas para representar el paisaje montañoso e insular de su inframundo, a la vez que con las tumbas de sus primeros gobernantes.

 

Esta visión hipotética, expuesta durante la 6ª Mesa Redonda de Teotihuacan por el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, director del Proyecto Tlalocan, está basada en los más recientes trabajos de exploración y análisis de materiales realizados por más de 60 especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y otras instituciones, en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada.

 

Descubierto en 2003 y con avances dados a conocer en distintos momentos y escenarios —entre ellos la edición anterior de la mesa redonda, en 2011— el pasaje subterráneo de 102.64 metros de longitud ha sido estudiado casi en su totalidad. Actualmente, señaló el experto, se realizan pequeñas excavaciones vinculadas con calas estratigráficas y si bien se continúan localizando ofrendas, estas son “mínimas en volumen y elementos” por lo que se anticipa que en 2018 concluirán las exploraciones.

 

Al entrar en la fase de análisis de materiales, el académico teoriza que este inframundo, construido acorde con fechamientos por carbono 14 en una época anterior al año 70 u 80 d.C., era un sitio al que los gobernantes descendían para hacerse del poder y el conocimiento de sus deidades y ancestros. De ahí que pese a no haber encontrado una tumba en el túnel, no se descarta que el sitio haya alojado los restos de algún jerarca.

 

“Existen tres posibilidades que explicarían porque no hemos localizado tumbas. La primera es que los regentes fueran incinerados y que sus restos se hubiesen diseminado a lo largo del tiempo; la segunda es simplemente que la hipótesis sea errónea; y la tercera es que en efecto hayan sido inhumados pero en algún momento desenterrados por los propios teotihuacanos”.

 

Gómez Chávez considera esta última opción como la más viable pues, dijo, existen evidencias de al menos tres clausuras simbólicas que, en un lapso de 200 años, fueron hechas para sellar el túnel con hasta 20 muros de tres metros de espesor cada uno. “Estos eventos eran rituales, vinculados con la renovación del poder central, dado que los trabajos arqueológicos muestran que al entrar, los teotihuacanos no saquearon las ofrendas colocadas con anterioridad entre los muros o en la parte final del túnel”.

 

Una excepción es la tercera y última clausura, ocurrida entre el 200 y 250 d. C., en la cual se sabe fue alterada la Ofrenda 46 (encontrada en 2014 y reconocida como la más vasta de todo el túnel) y se extrajo un objeto de gran tamaño, según refieren las huellas de arrastre y de cuerdas dejadas a lo largo del pasaje.

 

El arqueólogo sostiene que en Teotihuacan se realizó un ritual de iconoclasia, pues mientras que cuatro grandes esculturas femeninas de aproximadamente 60 centímetros de altura se dejaron intactas en la parte nodal de la ofrenda —dado que representarían a las antecesoras míticas que fundaron la ciudad—, una efigie masculina que se presume medía más de 80 centímetros, fue destrozada y extraída del contexto sagrado.

 

“Romper imágenes asociadas a figuras de poder es una práctica común en la historia humana, sucede incluso en la actualidad. Esta escultura pudo representar a una persona, quizá a uno de los primeros gobernantes de la ciudad. Su destrucción y el cierre final del túnel coinciden con cambios urbanísticos, como la modificación de la traza urbana y el inicio de la construcción del Templo de la Serpiente Emplumada hacia el año 300 de nuestra era”.

 

Habría existido juego de pelota contemporáneo al túnel teotihuacano

 

De acuerdo con el titular del Proyecto Tlalocan, el antiguo túnel de los primeros años de Teotihuacan habría sido contemporáneo a otras dos estructuras: un edificio previo que se sabe subyace al actual Templo de la Serpiente Emplumada y una cancha de juego de pelota.

 

Aunque este última aún se maneja como probabilidad, la teoría del arqueólogo refiere que una estructura de 123 metros de longitud, orientada de norte a sur y localizada en 2011, pudo haber alojado a la cancha en función de evidencias como una pelota de piedra localizada dentro de este espacio, un yugo de piedra verde (elemento que se asociaba a los implementos necesarios para dicho juego), así como las múltiples pelotas de hule pertenecientes a la citada Ofrenda 46.

 

“Creemos que una posibilidad de no haber encontrado hasta ahora juegos de pelota en Teotihuacan puede deberse a que los habitantes de la ciudad construyeron su propia versión del juego, lo que explicaría que esta estructura sea distinta a las canchas de otras ciudades mesoamericanas”.

 

Para Sergio Gómez, el que esta probable cancha se ubique a solo cinco metros del acceso del túnel, indica que convivió y probablemente tuvo un simbolismo asociado con el dado al acceso subterráneo. Sin embargo, aclara que al igual que el túnel, gran parte de la estructura fue destruida y desacralizada por los propios teotihuacanos hacia el segundo siglo de nuestra era, para iniciar sobre ella  la construcción del complejo conocido actualmente como La Ciudadela.

 



Autor/Redactor:Dirección de Medios INAH
Editor Fundador:Manuel Zavala Alonso †

 

 

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