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Transilvania, el tiempo detenido, exposición de fotografías de Nadja Massün en la Galería Malafama

 

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<i>Transilvania, el tiempo detenido</i>, exposición de fotografías de Nadja Massün en la Galería Malafama
Foto: cortesía Nadja Massün, Galería Malafama

 

El interés de Nadja Massun está enfocado en el retrato y en la fotografía instantánea: los rostros, los gestos, los movimientos del cuerpo que remiten a un estado de ánimo y cuentan una historia El viaje constituye la oportunidad y el momento privilegiado para la fotografía y el paisaje es como la tela de fondo; su función es enfatizar lo que intenta captar: una mirada, una anécdota, un momento de gravedad, una interioridad.

“Algunas fotografías nos remiten a la memoria involuntaria, esa memoria que aflora a la consciencia como resultado de un estímulo, ya sea visual, olfativo o auditivo. Así como la magdalena de Proust, el sabor que evoca inmediatamente recuerdos, la fotografía también juega ese papel.

La postura filosófica del novelista francés defiende a ‘la memoria involuntaria’ y argumenta que la tarea del artista es desenterrar de la memoria inconsciente esa eterna realidad que la sociedad no nos deja ver.”

Transilvania, el tiempo detenido es un proyecto resultado de una serie de viajes realizados entre 2009 y 2016 por los pueblos de Transilvania, en Rumania, en los que se concentran minorías húngaras importantes. La primera vez viajé con el propósito de conocer la tierra donde creció mi abuela materna y visitar unas comunidades en donde cada verano se organizan talleres para enseñar los bailes y canciones campesinos húngaros, así como a tocar los instrumentos musicales tradicionales.

El primer viaje fue tan impactante para mí que regresé sistemáticamente los veranos siguientes. Lo que descubrí en estas tierras, aparte de la música, con la cual tengo un especial apego y lazos profundos, era una sociedad que se desenvolvía a contra corriente de la globalización mundial y del proceso de estandarización cultural. Me encontré con un modo de vida muy alejado del ritmo alocado de las grandes ciudades en donde prevalecen el individualismo y la competitividad, y no sólo por tratarse de una región muy rural, sino porque me hallaba ante una sociedad con una verdadera consciencia de lo colectivo, que valoraba y reafirmaba su identidad cultural y sus tradiciones, sin caer en exaltaciones chovinistas. En este mundo -que me fascinó- descubrí que la música y la danza son parte importante de la vida cotidiana, y que así como el fandango en Veracruz procura un momento de exaltación colectiva, y es para los jarochos, chilangos y chicanos un hilo conductor que los conecta hacia sus orígenes, la música folklórica húngara ejerce ese mismo poder. Su práctica se ha vuelto un movimiento que no deja de crecer, el Tánc Ház, o casa de la danza.

La serie de fotografías que se presentan habla del encuentro y de la convivencia -a través de la danza y de la música- entre minorías húngaras, gitanos y la población rumana, así como de la transmisión de la cultura popular húngara a las nuevas generaciones. Siendo ésta una minoría étnica que sufrió años de contención, si no de franca represión durante el régimen autoritario de Ceaucescu, tuvo que encontrar formas de resistencia para conservar su cultura viva y no desaparecer como pueblo.

Para mí, Transilvania evoca un mundo aparte, que se desarrolla con valores distintos al resto del mundo globalizado, en el que me interesa indagar sobre la noción de la identidad y la fuerza de la cultura tradicional para reforzar el sentido colectivo.

(Sobre el Tánc Ház,  http://www.unesco.org/culture/ich/es/BSP/metodo-tanchaz-un-modelo-hungaro-para-la-transmision-del-patrimonio-cultural-inmaterial-00515)

Nadja Massun es de origen franco-húngara y nacida en la República Democrática del Congo. Desde 1983 vive en México y, en Oaxaca, de forma más permanente, a partir de 1998.

Realiza estudios en Ciencias Políticas y trabaja en las Naciones Unidas en México y posteriormente en Oaxaca, donde asesora a comunidades campesinas indígenas en proyectos productivos. Aunque siempre ha estado interesada en la foto y en el cine de arte, desde 1991 empieza a dedicarse a la fotografía de forma independiente y paralelamente a su trabajo, enfocándose en el retrato y, en particular, en sus hijas como primer sujeto en sus distintas etapas. A partir de 2006 también se dedica al video documental. 

 

 

 

 

 

Autor/Redactor: Nadja Massün, Galería Malafama
Editor:Manuel Zavala Alonso

 

 

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