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El color de los dioses. Policromía en la Antigüedad Clásica y Mesoamérica

 

2016-10-14

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Foto: INBA

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), por medio del Museo del Palacio de Bellas Artes y el Liebieghaus Sculpture Collection de Frankfurt am Main, presentan El color de los Dioses. Policromía en la Antigüedad clásica y Mesoamérica, presentada en el marco del Año Dual Alemania-México 2016-2017. Después de presentarse en recintos como el Getty Museum, el British Museum y el Harvard Art Museum, llega por primera vez a Latinoamérica abriendo un interesante diálogo entre la cultura clásica y mesoamericana.

 

La exposición está integrada por 118 piezas: 66 piezas de la Antigüedad clásica y 52 mesoamericanas, entre originales y reproducciones policromadas, que resaltan la importancia del color en el arte antiguo y su implicación en la cosmovisión de diversas culturas, mostrando la manera en la que grandes civilizaciones utilizaron el color.  Las piezas seleccionadas representan distintos periodos que dejan al descubierto los cambios que hubo en el uso de la policromía y el simbolismo que representaba y permiten apreciar los colores que habrían tenido las esculturas y que desaparecieron por el paso del tiempo.

 

El concepto original de la exhibición es del arqueólogo Vinzenz Brinkmann, investigador de la Stiftung Archäologie. También participó el Instituto Nacional de Antropología e Historia, por medio del Museo Nacional de Antropología y de investigadores del Proyecto Templo Mayor. Para su edición en México se realizó una adecuación de la idea inicial de la exhibición con el fin de incluir una serie de esculturas mesoamericanas. A partir de 1995, investigadores del Proyecto del Templo Mayor y el Museo Nacional de Antropología, han realizado diversos trabajos inspirados por los estudios de Brinkmann, y que hoy favorecen futuras investigaciones conjuntas entre científicos alemanes y mexicanos.

 

La exhibición es resultado de investigaciones que a lo largo de dos décadas ha dirigido Vinzenz Brinkmann, en las cuales la aplicación de recursos científicos de vanguardia ha traído a la luz sorprendentes descubrimientos. La exposición está basada en la investigación científica realizada desde hace más de treinta años por el Liebieghaus Sculpture Collection de Frankfurt am Main en torno a la policromía en la escultura clásica.

 

El curador de la muestra, Vinzenz Brinkmann, refirió que el estudio realizado sobre la policromía en la escultura clásica tiene alrededor de 35 años. “En las primeras excavaciones arqueológicas que se realizaron en Europa, en Pompeya y Atenas, se podían ver todavía los vestigios del color, y es por eso que en el siglo XIX hubo una gran discusión acerca de la policromía. Es realmente a partir de la reconstrucción experimental que podemos ver el color”.

 

En su oportunidad, Leonardo López, director del Proyecto Templo Mayor, aseguró que la muestra representa una “oportunidad de establecer un diálogo que no solo una y genere un diálogo entre el arte, sino también entre la ciencia. En 1995 descubrí las investigaciones del doctor Brinkmann y vi en esos trabajos un ejemplo a seguir.

 

En palabras de Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas Artes y Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología: “… esta exposición profundiza en el hallazgo de la antigüedad clásica y mesoamericana mostrando ésta como fundamental en tanto que nos da noticia de un mundo diametralmente opuesto al que concebimos: un mundo donde esplenden los colores de la antigüedad. Así, a estas nuevas nociones pictóricas y cromáticas, se suman modos recientes de comprender los elementos narrativos, expresivos, estéticos y simbólicos, que nos otorgan un conocimiento novedoso y una distinta relación sensible con el pasado clásico”.

 

A través de cuatro diálogos temáticos, la exhibición muestra cómo la invención de la tradición occidental ha planteado cánones con los que miramos el arte antiguo, el problema del color y las primeras aproximaciones a su estudio. Además, enfatiza el papel que juegan los análisis técnicos y el uso de nuevas tecnologías para identificar restos de policromía y la forma en la que el color aporta datos que permiten ahondar en las implicaciones de representación y significación, para que los visitantes puedan reformular la manera en la que se nos ha enseñado a ver la escultura clásica y la prehispánica.

 

En Cánones de la Antigüedad clásica y Mesoamérica, preámbulo de la exposición, se exponen cuatro figuras que permiten mostrar los cánones clásicos occidentales de la belleza masculina y femenina, junto a representaciones que cumplen con estereotipos que identificamos con lo mesoamericano, revirando una mirada hacia lo preestablecido, donde el blanco fue asociado con la racionalidad, mientras que el color se vinculó con lo primitivo-irracional.  Este apartado busca revivir la experiencia del color a través de piezas como dos torsos antiguos; el primero de ellos, de un atleta masculino de la Antigua Grecia (siglo I), y el segundo de la divinidad mexica de la lluvia, realizada durante el posclásico tardío.

 

El objetivo de Primeras aproximaciones al problema del color, primer apartado de la exposición, queda plasmado en piezas como la reconstrucción de color del Kuros de Tenea, que requirió de una comparación con otras esculturas del mismo tipo, así como en la restitución de color de una divinidad del pulque y de la lluvia de la cultura mexica. Es así como la información obtenida sirve para corroborar la identificación de restos materiales que en ocasiones fueron interpretados de manera incorrecta.

 

Por otra parte, Experimentación científica, muestra el producto de múltiples análisis realizados a base de diversas tecnologías y de metodología científica, donde piezas como la estatua griega de la musa Talía (figura divina de las artes) de finales del siglo II a.C. convive con su reconstrucción policroma cobijada por la investigación del Liebieghaus Sculpture Collection. Mención especial merecen la réplica in situ de la Tlaltecuhtli, realizada con impresión 3D y pigmentos sintéticos al temple, y la reconstrucción de color de la Kore del Peplo, de la Acrópolis de Atenas, Grecia.

 

Finalmente, en Representación y significación del color, se aborda al color como un elemento distintivo de las obras, que permite la identificación de algunas cualidades de los personajes representados y que revalora al pigmento como una característica fundamental que dotaba de sentido a la escultura dentro de una civilización. La escultura femenina totonaca de Cihuateotl, proveniente del clásico tardío (500-900 d.C.), junto con la reconstrucción de color de Artemisa de Pompeya (siglo I d.C), son piezas clave de esta sección.

 

El conjunto de piezas proviene de seis colecciones nacionales e internacionales, entre ellas: el Liebieghaus Sculpture Collection de Frankfurt am Main, museos pertenecientes al INAH, como el Museo Nacional de Antropología, el Museo del Templo Mayor y el Museo Nacional del Virreinato, además del Museo de Antropología de Xalapa.

 

El color de los Dioses cuenta con una publicación compuesta por imágenes de las obras que se exhiben, gráficas de los análisis de laboratorio obtenidos de las muestras de policromía, además de los ensayos de los especialistas Vinzenz Brinkmann, George Roque, Ulrike Koch-Brinkmann, Heinrich Piening, Oliver Primavesi,  Heike Stege, Richard Posamentir, Jan Stubbe Ostergaard, Irene Fiedler, Ursula Baumer, Sylvia Kellner-Ulrike, Adolfo Mantilla, Élodie Dupey, Bertina Olmedo, Rebecca González, Patricia Ochoa, Daniel Juárez, Martha Carmona, Stephen Castillo, María Teresa Uriarte y Leonardo López Luján.

 

El volumen podrá adquirirse en la tienda del Museo, ubicada en la Sala Internacional del recinto, librerías del Fondo de Cultura Económica y Educal. Cabe resaltar que, para la realización de este catálogo, el Museo del Palacio de Bellas Artes contó con el apoyo de la Fundación Mary Street Jenkins.

 

En el marco de la exposición, se presentará un programa de actividades paralelas conformado por charlas y ponencias con especialistas, cuentacuentos, y visitas guiadas. Adicionalmente, para su edición en México, el Museo del Palacio de Bellas Artes realizó diversos recursos mediáticos como videos que muestran los procesos de análisis para definir el color de las esculturas, y las “ventanas al tiempo”, interactivos digitales que exponen la degradación del color en las piezas.

 

Asimismo, debido al continuo interés por ofrecer contenidos innovadores, y para enriquecer la experiencia del espectador, el Museo del Palacio de Bellas Artes presenta la lista de reproducción musical elaborada en colaboración con Spotify y Porter (banda de rock experimental mexicana). La manera en la que el usuario podrá disfrutar esta experiencia es a través del perfil del museo (mbellasartes) en Spotify, ya sea desde su tablet, smartphone o computadora.

 

La exposición, que se presentará por primera vez en América Latina, estará abierta a todo público hasta el 8 de enero de 2017, de martes a domingo de las 10:00 a las 18:00. El costo del boleto es de 60 pesos. La entrada es gratuita a estudiantes, maestros, mayores de 60 años, menores de 13, discapacitados y pensionados. Domingos entrada libre a público en general.

 

Para mayor información se puede consultar el sitio web del recinto (www.museopalaciodebellasartes.gob.mx), donde se encuentra un micrositio de la muestra con textos, imágenes y materiales complementarios, así como sus redes sociales: Twitter e Instagram como @mbellasartes, Google Plus y Facebook como Museo del Palacio de Bellas Artes. Hashtag: #ElColorDeLosDioses

 

El Museo del Palacio de Bellas Artes agradece el apoyo para realizar esta exposición a Max Hollein, director del Fine Arts Museums of San Francisco, al Städel Museum, Amigos del Museo del Palacio de Bellas Artes, Fundación Mary Street Jenkins, Liebieghaus Sculpture Collection de Frankfurt am Main, el Stiftung Archäologie y el Instituto Goethe, México. 

 

 

Autor/Redactor:
Editor: Manuel Zavala Alonso

El color de los dioses. Policromía en la Antigüedad Clásica y Mesoamérica

 

 

 

 

 

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