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Obras maestras del arte europeo en el Museo Nacional de San Carlos

 

2017-09-01

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Obras maestras del arte europeo en el Museo Nacional de San Carlos

Foto: Adoración de los Reyes Magos, Maestro de Perea. Cortesía MNSC INBA

El Museo Nacional de San Carlos en junio inauguró una de las exposiciones más importantes del año: una muestra pictórica de los grandes maestros del arte europeo correspondiente a los periodos renacentista, manierista y barroco, a través de la exposición Del Pontormo a Murillo. Entre lo sagrado y lo profano. Las piezas, reunidas por su alta calidad y belleza, fueron seleccionadas -de acuerdo al criterio curatorial- para establecer un diálogo entre éstas y las que integran el acervo del Museo Nacional de San Carlos.

 

Por otro lado, se trata de cerca de veinte obras que nunca antes han sido expuestas en México, y que forman parte de la Colección Colnaghi, una de las galerías más antiguas e importantes del mercado de arte con sede en Londres, con presencia también en Madrid y Nueva York. Son piezas realizadas por pintores como los españoles el Maestro de Perea, Alonso Cano, Bartolomé Esteban Murillo, Juan Ruiz Soriano, Juan de Valdés Leal e italiano Giovanni Francesco Barbieri, entre otros.

 

Del Pontormo a Murillo exhibe cerca de 50 piezas que corresponden al Renacimiento, Manierismo y Barroco, provenientes de los acervos ya mencionados y del Templo de San Felipe Neri La Profesa y del Museo de Guadalupe, Zacatecas, así como de las colecciones Pérez Simón, Franz Mayer y Salazar. Buena parte de la exposición está dedicada a la fuerza y pasión del Barroco con una especial atención a los artistas del Siglo de Oro español y a los pintores italianos.

 

Hay diversas piezas que merecen atención especial, como el Retablo de la Adoración de los Magos del Maestro Perea, pintor valenciano activo a fines del siglo XV, obra singular y magnífica con una gran cantidad de detalles. Destacan, además, la Expulsión de los mercaderes del templo de Giovanni Francesco Barbieri, más conocido como el Guercino, exponente de primer orden del clasicismo boloñés, creado en 1634 y se creyó perdido durante mucho tiempo (descubierto hace unos años en una colección particular española). El curador de la muestra señalaba: “Viendo la calidad, los expertos se la atribuyen sin duda a Francesco Barbieri, quien la pintó por un encargo del duque Alfonso I de Este, siendo el cuadro más caro que vendió”. De la variada escuela napolitana se confrontan dos obras tempranas de José de Ribera, recientemente restauradas y que son parte del acervo del Museo de San Carlos: San Juan Bautista en la fuente y San Sebastián.

 

Como exponentes del Barroco, la muestra dedica una sección a la escuela madrileña, con ejemplos de Mateo Cerezo (Ecce Homo), Juan Antonio de Frías y Escalante (Inmaculada Concepción), Andrés Deleito (San Jerónimo penitente escuchando la trompeta del Juicio), Juan Carreño de Miranda (Inmaculada Concepción) y el lienzo Cristo y la samaritana en el pozo de la etapa madrileña del pintor granadino Alonso Cano, firmado con su anagrama que sigue de cerca la composición del mismo asunto de la Real Academia de San Fernando.

 

Este singular cuadro de la Colección Colnaghi se compara con los dos lienzos de Cano del MNSC (San Juan Evangelista con la copa envenenada y La comunión de la Virgen, que perteneció antaño al célebre retablo de la iglesia de Santa Paula de Sevilla).

 

De las obras pertenecientes al acervo del Museo Nacional de San Carlos, se exhiben obras de Jacopo Carrucci el Pontormo, Pedro de Campaña, Lucas Cranach o Tintoretto, la pieza Astrónomo de la antigüedad de Luca Giordano, que se puede apreciar junto a dos obras del mismo pintor, de la Colección Colnaghi: el Alquimista y el Arrepentimiento del rey David.

 

Otro apartado de esta sección está formado por algunos ejemplos de la pintura en Sevilla entre las que destacan Job y su esposa, de Bartolomé Esteban Murillo. Este año se cumplen 400 años del natalicio del pintor exponente de la pintura sevillana y a quien se le rinde homenaje al mostrar el lienzo mencionado.  También hay piezas de Juan Ruiz Soriano y Juan de Valdés Leal. De la rica y variada escuela napolitana se exhiben piezas de José de Ribera y Luca Giordano.

 

En el conjunto de la muestra, merece atención por su importancia y dimensiones la Expulsión de los mercaderes del templo (259 x 245 centímetros) de Giovanni Francesco Barbieri, el Guercino, uno de los pintores más distinguidos del Barroco en Italia y exponente de primer orden del clasicismo boloñés junto a su contemporáneo Guido Reni.

 

A los periodos del Renacimiento y el Manierismo, que cuentan con importantes ejemplos en el MNSC con obras de Jacopo Carrucci el Pontormo, Pedro de Campaña, Lucas Cranach o Tintoretto, entre muchos otros, se añadió al discurso expositivo un inédito y raro Concierto del francés Jacob Bunel, pintor de la época del rey Enrique IV, además de Alegoría de las estaciones, espléndida obra profana de Girolamo Dente, conocido también como Girolamo de Tiziano.

 

De la rica y variada escuela napolitana se confrontan dos obras tempranas de José de Ribera recientemente restauradas por el MNSC: San Juan Bautista en la fuente y San Sebastián, con el gran lienzo Adoración de los pastores, pintado por Ribera hacia 1640.

 

No menos interesante resulta el cotejo entre el magnífico Astrónomo de la antigüedad de Luca Giordano, conservado en el MNSC, con las dos obras pertenecientes a la Colección Colnaghi de este célebre pintor napolitano: el Alquimista –en el que refleja la individualidad del modelo tanto física como psíquicamente– y el Arrepentimiento del rey David, obra maestra del pintor, procedente de la colección Salazar.

 

Susana y los viejos del pintor genovés Orazio da Ferrari –perteneciente al acervo del MNSC– ofrece claros débitos al artista flamenco Van Dyck, quien residió durante una época en Génova.

 

El público podrá cotejar esta importante obra del corpus pictórico de Ferrari (que recibió el título de Caballero de la Orden de San Miguel por Onorato II de Múnich en 1652) con las dos obras compañeras datadas en la década de 1640 que representan el Martirio de San Andrés y el Martirio de San Blas. En estas piezas de gran formato se aprecia el naturalismo caravaggiesco y las influencias de Rubens, Van Dyck y del propio José de Ribera.

 

En suma, esta importante exposición que presenta el Museo Nacional de San Carlos reúne a los grandes maestros del arte europeo con obras pertenecientes a la Colección Colnaghi y que, con el invaluable apoyo de Callia, a través de los Premios Iberoamericanos de Mecenazgo –que apoyan el estímulo y el enriquecimiento de los acervos de los espacios culturales–,  se logró el diálogo con piezas de las prestigiosas colecciones mexicanas Franz Mayer y Pérez Simón, así como las  del Templo San Felipe Neri La Profesa y del Museo de Guadalupe, además de selección de obras de la propia colección del recinto museístico del Instituto Nacional de Bellas Artes.

 

Como es habitual, se contará con un espacio de inmersión, lugar de creación, imaginación y juego donde el público de todas las edades –especialmente el infantil– profundizará sobre algunas de las obras de la exposición de una manera lúdica y divertida. Los visitantes podrán adentrarse en La boda de Sara y Tobías gracias al vestuario, los distintos objetos que componen la obra y los diálogos imaginarios que existen entre los personajes. Asimismo, a partir de distintos objetos, el público hará una reinterpretación personal de la Alegoría de las estaciones y, ya que el ser humano es un aficionado natural al coleccionismo, se reflexionará acerca del papel que esto tiene en nuestras vidas y en el mundo del arte.

 

Del Pontormo a Murillo. Entre lo sagrado y lo profano permanecerá abierta hasta el 1 de octubre en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera, Ciudad de México.

Autor/Redactor:Redacción Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala Alonso

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