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Leo Matiz: el muralista de la lente en el Antiguo Colegio de San Ildefonso

 

2017-06-23

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Leo Matiz: el muralista de la lente en el Antiguo Colegio de San Ildefonso

Foto: Fundación Leo Matiz, Antiguo Colegio San Ildefonso

La Universidad Nacional Autónoma de México, la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, el Gobierno de la Ciudad de México, el Antiguo Colegio de San Ildefonso y la Fundación Leo Matiz, presentan la exposición Leo Matiz: El muralista de la lente. A cien años de su nacimiento 1917-2017. La muestra fue inaugurada en el marco del Año Dual México-Colombia y los festejos de los 25 años del Mandato Antiguo Colegio de San Ildefonso.

 

La muestra se realiza también en celebración del centenario del nacimiento del renombrado fotógrafo colombiano, cuya estancia en México tuvo una repercusión significativa en el desarrollo de la fotografía latinoamericana. Leo Matiz: El muralista de la lente. A cien años de su nacimiento 1917-2017 es un homenaje a la maestría técnica del fotógrafo colombiano, hacedor de imágenes que revelan aportaciones fundamentales al discurso estético de su tiempo.

 

La exposición está integrada por 81 fotografías, dibujos, caricaturas y notas periodísticas que muestran el arte creativo de este artista. Las fotografías muestran las relaciones y el intercambio que sostuvo Matiz con los artistas de su tiempo, así como el estilo desarrollado en la etapa de su residencia en México: el gusto, los retos, la adversidad de circunstancias involuntarias y los cánones de la estética vigente a la que se adhería; incluso se daba licencia de evocar resonancias de la pintura religiosa o composiciones identificables en la pintura italiana renacentista, o bien referirse a las transgresiones formales que abrevaban de la abstracción y del constructivismo encontrados en los instantes irrepetibles.

 

La exposición reúne una selección de obras que forman la primera parte de un gran corpus que, en conjunto con el que exhibirá el Museo del Palacio de Bellas Artes, dedicado a las aportaciones de la fotografía de Matiz a la pintura mural mexicana, ofrecen una visión integral que retrata las cualidades estéticas en la obra de este genio de la lente que llegó a México en la década de 1940.

 

Leo Matiz vivió en nuestro país entre 1940 y 1947, en un momento de enorme actividad cultural. Jorge Volpi, Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, señaló que Leo Matiz estuvo en México en un momento clave en el que el país fue centro artístico e intelectual del mundo. “En particular entró en contacto con el grupo de muralistas mexicanos; fue acogido por muchos de ellos, trabó relaciones de amistad y trajo una mirada nueva y distinta que podía dialogar con estos artistas y con un grupo de fotógrafos que articulaban el retrato mexicano del momento”, agregó.

 

Durante su presencia en México, Leo Matiz se integró rápidamente a la comunidad artística, intelectual y social de ese tiempo. Fotógrafos, escritores, actores, músicos, cantantes, galeristas, pensadores e ideólogos, críticos de arte, cineastas y diplomáticos, un grupo de personas que formaban un ambiente intenso que enriqueció la visión del fotógrafo.

 

Se relacionó con los muralistas mexicanos Diego Rivera y José Clemente Orozco, con quien mantuvo una relación de mutua admiración y amistad. Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura de la Ciudad de México, mencionó  que Matiz se volvió “un enamorado de la luz, de la fotografía, de la música mexicana; quiere encontrarse con este país y se encuentra con los muralistas, y, sobre todo, tiene el gran deslumbramiento de encontrarse con José Clemente  Orozco. Y con David Alfaro Siqueiros unió su talento creativo y al final de su relación, tuvo un desencuentro intelectual.

 

Retrató a los pintores Frida Kahlo, Manuel Rodríguez Lozano y Francisco Zúñiga; convivió con las grandes personalidades del cine de oro mexicano como María Félix, Dolores del Río, Cantinflas, Gloria Marín, Lupe Vélez, Agustín Lara, los hermanos Soler, Emilio “El Indio” Fernández, Gabriel Figueroa, Julio Bracho y Luis Buñuel; además, de relacionarse con un selecto grupo de diplomáticos, fotógrafos y escritores, entre ellos Efraín Huerta, Pablo Neruda y Manuel Álvarez Bravo.

 

“Fotógrafo, dibujante, pintor, caricaturista, publicista, galerista, conocedor de las reglas clásicas de composición y enterado de la actualidad por su ejercicio de reportero gráfico ligado a la prensa y a organismos internacionales, fueron muchas las cualidades de este ciudadano del mundo. Matiz fue un trotamundos que con su cámara capturó la diversidad de los momentos decisivos de la historia del siglo XX y las constancias que amalgamaron la condición humana de su época. Su estadía en el México posrevolucionario y su relación con los artistas e intelectuales del país, enriquecieron el lenguaje visual de Matiz, lo que significó un desarrollo en su criterio estético y un refinamiento de las posibilidades expresivas de su arte fotográfico.”

 

La curaduría estuvo a cargo de Ery Camara, Coordinador de Exposiciones del Antiguo Colegio de San Ildefonso y la asesoría de Miguel Ángel Flórez Góngora, biógrafo del fotógrafo y gestor cultural de la Fundación Leo Matiz.

 

La exposición Leo Matiz: El muralista de la lente. A cien años de su nacimiento 1917-2017, se divide en cinco núcleos temáticos: El oficio del reportero; México en la mirada de Leo Matiz; El entorno intelectual y artístico en el México de Leo Matiz; Leo Matiz se despide de México y José Clemente Orozco y Leo Matiz.

 

El oficio del fotógrafo

 

Leo Matiz logró forjar un rico lenguaje estético gracias a los múltiples oficios que desarrolló a lo largo de su trayectoria. En sus obras, logró conjuntar sus criterios pictóricos con la percepción, la poética, la sensibilidad y la imaginación del fotógrafo. La narrativa de sus imágenes se concentra en el enfoque de un fragmento, un instante, un suceso, el personaje o la forma que no requiere identificación por ser gestora de nuevas realidades, esto con el fin de revelar lo que Matiz quiso captar, la realidad que quiso interpelar antes de que se desvaneciera.

 

A Leo Matiz le atrajeron los enigmas de las sombras y los secretos que revelan las formas cuando la luz apenas las roza; el campo de profundidad, el juego del claroscuro, los matices y las siluetas que, al entretejerse, dibujan mapas y constelaciones de grises que se disuelven en la imagen. La mirada del oriundo de Aracataca dotó a sus obras de destellos, contraposiciones y altos contrastes que revelan el potencial expresivo imposible de desprender de la excepcional resolución formal de la toma. En su oficio, el fotógrafo buscó el equilibrio logrado entre el brillo y la penumbra, la quietud y el movimiento, la atmósfera envolvente del encuadre y la alegría del propio autor al encontrarse con los furtivos fulgores del lenguaje que lo interpelaba. Su idioma de palabras, en un eclipse del obturador, arrojó una poesía convertida en la imagen develada para siempre.

 

México en la mirada de Leo Matiz

 

Leo Matiz registró sin compasión lo que ante él transcurría y se transmutaba en signos; anticipaba soluciones que convirtieron una composición desequilibrada, por azares del instante, en la sustracción de la ceguera de su modelo. Su ojo escrutador y su infalible velocidad lograron captar momentos irrepetibles que irradian fuerza y una gran verdad. Enfocó su lente en México para registrar los sucesos y fragmentos de la vida cotidiana de los campesinos, el desencanto de la vida rural y los oficios humildes. Encontró en la historia, el paisaje y la cultura popular mexicana, la inspiración necesaria que le dio sentido a sus propias búsquedas artísticas.

 

Supo destilar, de todas sus vivencias en México, lo que necesitaba, abrevó de cada lección para consolidar y depurar una mirada singular, un lenguaje propio que determinó su contundencia en el quehacer fotográfico moderno. Como el propio Matiz comentó:

 

México agudizó mi visión para la fotografía. Antes de hundirme en la corriente vital de ese 

país, el poeta colombiano Porfirio Barba Jacob me ofreció un consejo interesante:

-Observe y escuche. Vaya a los bares, las peñas y tertulias. Visite las exposiciones de arte. Si usted desea ser derrotado en México, precipítese. Si quiere conquistar a este país, cálmese y mire.

 

El entorno intelectual y artístico en el México de Leo Matiz

 

Leo Matiz, de personalidad alegre y bullanguera, se adaptó de forma rápida y natural a la intensa y exclusiva comunidad intelectual, artística y social mexicana de ese tiempo. Fotógrafos, escritores, actores, músicos, cantantes, galeristas, pensadores e ideólogos, críticos de arte, cineastas y diplomáticos; un grupo de personas que, sin duda alguna, formaban un ambiente intenso que enriqueció la visión del fotógrafo.

 

Como señala Miguel Ángel Flórez Góngora, biógrafo de Leo Matiz, el fotógrafo colombiano plasmó en sus obras el legado estético y la visión estilística de las producciones del cine mexicano, durante la llamada época de oro; que fueron fuente de inspiración y que enriquecieron el imaginario de la cultura popular, no sólo de México, sino de América Latina.

 

Fotografías con enfoques en contrapicado, perfiles y rostros vigorosos entre nubes, ojos escrutadores, así como gracia y equilibrio en las composiciones, fueron características integradas al mundo visual de Matiz, para consolidar su proyecto creativo y ampliar las posibilidades expresivas de su arte.

 

Las imágenes producidas por Leo Matiz, en la década de 1940, revelan el entorno de las grandes celebridades del cine, la pintura y las artes de México; son retratos dotados de intimidad, fascinación y profunda penetración sicológica.

 

Leo Matiz se despide de México

 

Después del desencuentro intelectual entre Leo Matiz y David Alfaro Siqueiros, el fotógrafo colombiano dejó México en 1947. Se vinculó profesionalmente con la revista Selecciones de Reader's Digest y viajó por varios países de Centro y Sur América, registrando fotografías a color para las portadas de esa publicación, en su edición en español. Matiz siguió con su vida de trotamundos, teniendo estancias significativas en Colombia y Venezuela.

 

Leo Matiz continuó su intensa labor con la lente capturando las imágenes instantáneas de la vida que sólo su mirada experimentada reconocía en el preciso momento; así como composiciones abstractas que, como señala Miguel Ángel Flórez Góngora, “sintetizan un diálogo íntimo […] entre las tramas y sombras que pueden surgir de un conjunto de objetos y estructuras... La poesía de sus imágenes abstractas evidencian la profunda y sensible mirada de un artista sobre el mundo maravilloso que se gesta en los objetos más insospechados, expuestos al cambio infinito que proyecta sobre ellos la metamorfosis de la luz…”

 

José Clemente Orozco y Leo Matiz

 

Aún no se sabe con precisión la fecha y el lugar del encuentro entre José Clemente Orozco y Leo Matiz, pero se cuenta con el testimonio de muchas fotografías donde aparecen juntos; con dedicatorias diferentes, plácidas expresiones de convivencia y admiración recíproca.

 

Por otro lado, está la conjetura del poeta y crítico de arte Ernesto Lumbreras, que señala que el encuentro entre el muralista y el fotógrafo, probablemente, se debió a la intervención del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, colaborador de la revista Así, quien presentó a Matiz con Justino Fernández, crítico y curador de confianza del pintor, y uno de los pocos amigos de Orozco.

 

Los dos artistas compartieron afinidades de un pasado común, como caricaturistas y críticos de los ámbitos políticos y sociales en sus respectivos países; ambos también coincidieron en su formación como dibujantes.

 

Los críticos de José Clemente Orozco lo describieron como una persona de trato rígido. Su esposa Margarita señaló: “era a simple vista una persona adusta, severa, huraña, difícil de abordar”. Basta revisar los autorretratos del propio muralista, con bastante humor pero con una seriedad sin concesiones. Gran parte de la iconografía personal de Orozco lo revela entregado a su trabajo, más que registrando la esencia del individuo. Por el contrario, Leo Matiz supo filtrar al creador mortal e intensamente humano; al Orozco caminando, leyendo el periódico, subiendo a los andamios, sentado, pintando o en compañía de su hijo. Al Orozco sonriente a la cámara de su cómplice, colega y amigo.

 

La exposición estará abierta al público en el Antiguo Colegio de San Ildefonso del 15 de junio al 17 de septiembre de 2017 y en el Museo del Palacio de Bellas Artes del 27 de julio al 8 de octubre.

 

Programa de actividades complementarias

 

En el marco de la exposición, el Mtro. Miguel Ángel Flórez Góngora, biógrafo de Leo Matiz, ofrecerá la conferencia La poética de Leo Matiz, el jueves 15 de junio a las 17:00 horas. Asimismo, se ofrecerán conferencias con especialistas de diversos campos como: Antonio Saborit, Luis Martín Lozano, Juan Pablo Hernández de Alva, Gabriel Figueroa Flores, Manuel Ortiz Escámez y Gonzalo Celorio, entre otros. Todas las conferencias tienen entrada libre.

 

La Noche de Museos -el último miércoles de cada mes-, el 28 de junio, se ofrecerá el concierto Tributo a la música andina colombiana, con la Organización Musical María Candela; el 26 de julio se impartirá una clase de salsa con música en vivo a cargo de Estampas colombianas y, el 30 de agosto, Luis aponte y Guatapurí pondrán el toque musical colombiano.

 

Asimismo, el programa incluye actividades para toda la familia: el domingo 16 de julio habrá Gastronomía de Colombia con una cata de café y degustación de panadería colombiana; del 3 al 7 de julio se ofrecerá el curso de verano Dibujo para principiantes, dirigido a jóvenes de 12 a 15 años. Para los cinéfilos se proyectarán las cintas El circo (1943) de Miguel M. Delgado; La devoradora (1946) de Fernando de Fuentes y Las cinco advertencias de Satanás (1945) de Julián Soler. El programa completo y los horarios de las actividades pueden consultarse en www.sanildefonso.org.mx

 

Antiguo Colegio de San Ildefonso. Justo Sierra 16, Centro Histórico de la Ciudad de México. Horario: martes de 10:00 a 20:00 horas. Miércoles a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Informes al tel. 3602 0000 exts. 1028 y 1076, o en www.sanildefonso.org.mx

 

Admisión general a las exposiciones temporales: $50.00. Estudiantes y maestros con credencial vigente: $25.00. La entrada es libre para niños menores de 12 años, adultos mayores con credencial INAPAM, Programa de Membresías de San Ildefonso, Prepa Sí (CDMX) y En contacto contigo de la UNAM. Los martes la entrada es libre para el público general.

 

Fuentes: Página del Museo Antiguo Colegio de San Ildefonso, boletín de prensa.

Autor/Redactor:Redacción Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala Alonso

Leo Matiz: el muralista de la lente

 

 

 

 

 

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