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Luis Barragán, Jill Magid, Cuauhtémoc Medina y el verdadero dilema: el Archivo Barragán

 

2017-05-02

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Luis Barragán, Jill Magid, Cuauhtémoc Medina y el verdadero dilema: el Archivo Barragán

Foto: La propuesta (The Proposal, 2016), el anillo de plata con un diamante de 2.02 quilates creado con las cenizas del arquitecto Luis Barragán. Cortesía UNAM

La recién inaugurada exposición Jill Magid: "Una carta siempre llega a su destino”. Los Archivos Barragán, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUCA-UNAM), es un proyecto multimedia integrado por objetos, instalaciones y performance, desarrollado a lo largo de varias etapas por la artista norteamericana Jill Magid. A lo largo de este proyecto, Magid, basándose en los archivos profesionales y personales de Luis Barragán (Guadalajara, 1902–Ciudad de México, 1988), examina el legado del gran arquitecto mexicano ganador del Premio Pritzker, para analizar temas relacionados con la accesibilidad a los acervos, los derechos de propiedad y de autor y las formas de poder que esto conlleva, pero sobre todo, abrir la discusión en torno al acceso al legado y, buscar, finalmente reunir los archivos de Barragán en México.

 

La pieza culminante que integra el proyecto es La propuesta, el anillo de diamante industrializado hecho con un porcentaje de las cenizas exhumadas del arquitecto mexicano -525 gramos de sus cenizas, equivalentes a 25 por ciento de los restos-, además de un video (The exhumation, 2016) y cuatro caballitos pintados.  A raíz de La propuesta, el 1 de agosto de 2016 The New Yorker publicó el artículo “The Architec who became a diamond” desatando en México una fuerte polémica, que ha estado centrada principalmente en el tema de la exhumación de las cenizas de Barragán –acusaciones de haber “profanado” la tumba y con dicho acto, a la artista de ser casi la extensión del imperialismo estadounidense- y su conversión en anillo,  aunque también, en pocos casos, el cuestionamiento del concepto de arte que hay detrás de la propuesta de Magid. Esto ha desviado la atención del objetivo de La propuesta, del proyecto de Jill Magid y de la preocupación de Cuauhtémoc Medina: recuperar el archivo profesional de Luis Barragán o, al menos, hacerlo accesible.

 

Luis  Barragán  falleció en 1988 en  su  casa  de  Tacubaya.  Sus  restos  fueron  cremados  y depositados en la cripta familiar del cementerio de Mezquitán, en Guadalajara, y en 2002 fueron trasladados a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Barragán, al no tener descendencia, heredó su biblioteca a su amigo y colega Ignacio Díaz Morales para que la entregara  a  una  institución  dedicada  a  la arquitectura. Así, en 1990, se creó la Fundación  de Arquitectura Tapatía Luis Barragán, que custodia el acervo en la Casa Luis Barragán, donde vivió el arquitecto hasta su muerte y que en 1994 fue abierta al público como museo.

 

Como relata el boletín del MUAC, Barragán heredó a  su  socio  y  amigo  Raúl  Ferrera  los  derechos  de  autor  y  su  archivo profesional con documentos, fotografías, dibujos y maquetas de sus obras. En 1993 Ferrera falleció, y su viuda, Rosario Uranga, se convirtió en propietaria del legado y lo vendió al galerista en Nueva York Max Protetch por más de un millón de dólares. ¿Por qué las autoridades culturales en México no lo reclamaron o adquirieron? Aparentemente, porque ninguna institución pública ni privada pudo alcanzar el precio de venta para su compra, según lo relata el MUAC. 

 

Poco después, en 1994, la coleccionista italiana Federica Zanco –historiadora de la arquitectura que quedó fascinada con la obra de Barragán- visitó México con su entonces prometido, Rolf Fehlbaum, propietario de la empresa suiza de muebles de diseño Vitra. Al año siguiente, Fehlbaum compró a Protetch el archivo Barragán, los derechos de su nombre y su obra, como regalo de compromiso –relata Magid en una entrevista realizada por la revista Código- a Zanco, por un costo de cerca de 2.5 millones de dólares. Al año siguiente Zanco creó la Fundación Barragán, que ella dirige, en la sede de Vitra, en Suiza.

 

La teoría de que el archivo Barragán fue un regalo de compromiso para Zanco (aunque ella lo ha negado) es el punto de partida para la obra titulada La propuesta. Jill Magid, citando sus palabras, se sintió intrigada por lo que considera “…una historia de amor gótica con un copyright y los derechos de propiedad intelectual como trama secundaria. Existe una relación post mórtem entre Barragán y Federica, y una relación triangular entre ambos y el esposo de ella, Rolf Fehlbaum.” (http://www.revistacodigo.com/luis-barragan-convertido-en-anillo-entrevista-con-jill-magid/).

 

Pero Magid también cuestiona el hecho de que el archivo Barragán se encuentre inaccesible “en un búnker debajo del edificio de Frank Gehry en la sede corporativa de Vitra”, y en torno a esto, la manera en la que la ley de derechos de autor es usada para proteger a los propietarios del archivo, en lugar de al creador, limitando también el acceso a la obra.

 

La artista estadounidense fundamenta su argumento en base a diversos testimonios que afirman que el acceso de los investigadores al archivo profesional de Barragán es difícil y selectivo –contrario a lo que señala la Fundación. Con la creación del anillo, que tanto escándalo ha provocado, el objetivo de Magid es crear una ofrenda que simboliza  un compromiso  mutuo:  que  Zanco  acepte  la  pieza - La propuesta hecha con las cenizas del arquitecto-, a cambio de que el archivo se abra al público y regrese a México.

 

En una de las cartas que Jill Magid escribe a Federica Zanco, aborda otro punto fundamental, el resguardo de los archivos:

 

“Sé que el archivo profesional [de Barragán] pudo haberse dispersado o deteriorado de no ser por ti, del mismo modo que ha sucedido con su arquitectura. No pongo en duda el compromiso que has mostrado hacia el archivo. No llego siquiera a vislumbrar la enorme y dedicada labor con que lo has organizado y preservado. Eso es extraordinario y lo agradezco. Pero también te has convertido en su obstáculo. Tú y sólo tú decides quién tiene acceso a la obra de Barragán y quién no”.

 

Cuauhtémoc Medina  y  Alejandra  Labastida, curadores de la exposición que alberga el Museo Universitario de Arte Contemporáneo –MUAC UNAM-, comparten la misma preocupación de Jill Magid en torno al archivo Barragán y su accesibilidad. A través de esta exposición y una serie de mesas de debate, se han propuesto abrir la discusión y el debate  político  y  ético  sobre  “las condiciones presentes y futuras de la transferencia de la cultura patrimonial de un modelo de estado-nación a uno de entidades corporativas.”

 

Las obras que integran la exposición (información tomada del MUAC):

 

Auto retrato pendiente

En 2005, Jill Magid firmó un contrato con una empresa para ser convertida en diamante cuando muera. El contrato especifica el acuerdo para su transformación y los detalles de su futuro diamante. Tras su muerte, el diamante será elaborado con el carbono de sus restos cremados. Hasta el momento de la creación del diamante, el anillo vacío, el contrato corporativo, el preámbulo de la artista y el Contrato del Beneficiario constituyen la obra de arte.

 

Mujer con sombrero

Mujer con Sombrero, Parte I de los Archivos Barragán, es el título de una serie de obras que exploran lo que sucede con el legado de un artista cuando es propiedad de una corporación y está sujeto a las leyes de un país donde no existe ninguna de sus obras arquitectónicas: ¿quién tiene acceso a él? O, lo que es más importante, ¿quién no lo tiene?

 

La artista explora complejas situaciones personales e históricas a través de muebles, esculturas, fotografías y material filmográfico que hacen referencia al hogar y la vida del arquitecto. Sin acceso al archivo profesional, la artista inserta en su lugar gestos e invitaciones con el fin de hacer espacio para aquello que no sabe y no puede ver. Tomando la ley de derechos de autor como materia prima de la obra, Magid enmarca libros como artículos prefabricados, evitando reproducir copias protegidas. Las ideas de obsesión y de propiedad frente a las de autoría y preservación del legado, se confrontan en esta investigación.

 

Cuarteto

Cuarteto es una instalación y un performance a través del cual Magid analiza las relaciones y negociaciones que se forman en torno al legado de un artista. La pieza fue inspirada en una carta que Zanco le escribió a Magid: "Si es cierto que un libro es un diálogo con uno mismo, y con el autor, también es cierto que ahora, gracias a tu obra y empatía, este diálogo podría convertirse en un trío, o más bien en un cuarteto. Interpretémoslo juntos”.

 

Homenaje

En "Homenaje", Magid explora el concepto de uso compartido en el arte a través de la relación respetuosa que se desarrolló entre el modernista de la Bauhaus, Joseph Albers, la diseñadora cubano-mexicana Clara Porset y el propio Barragán, en relación a la silla de Butaca. Magid rinde homenaje a estos artistas replicando las obras de Albers según las instrucciones del modernista. En los años cuarenta, Porset había estudiado la silla mexicana y realizó un modelo con ajustes ergonómicos. Más tarde colaboró con Barragán en otra versión de la silla y también permitió a Albers, su amigo, trazar una de sus sillas y crear su propia versión. Inspirada por estos actos de compartir, Magid creó su propia versión de la silla Butaca basada en la de Albers.

 

Ex-Voto

Un Ex-Voto, a menudo realizado como una pintura narrativa o una placa de estaño, es una ofrenda votiva presentada a un santo o a una divinidad en cumplimiento de un voto. En la exhumación de las cenizas de Barragán de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, Magid hizo a Barragán una ofrenda votiva: un caballo de plata pura, equivalente en peso a los 525 gramos de las cenizas que retiró de la urna, el cual quedó colocado de forma permanente en ella. Los Ex-Votos de Magid, colectivamente titulados Los Milagros, son una serie de cuatro caballos de estaño pintados que agradecen a la familia Barragán, al gobierno de Jalisco, al caballo de plata y al diamante. Un quinto caballo, el Milagro del Legado, será producido cuando el anillo sea aceptado, y el archivo profesional compartido con el público mexicano.

 

La propuesta

En este segmento, La propuesta, Parte II de los Archivos Barragán, Jill Magid presenta a Federica Zanco el regalo de un anillo que contiene un diamante de dos quilates creado con una porción de los restos cremados del cuerpo de Barragán, a cambio del regreso de su archivo a México.

 

“La Barragán Foundation posee los derechos completos de la obra de Luis Barragán y de todas las fotografías de Armando Salas Portugal relativas a la obra de Luis Barragán. Cualquier publicación de tal obra, sin importar el propósito o tipo de reproducción, y cualquier uso comercial de la obra o nombre de Luis Barragán para publicidad o comercialización está sujeta a consentimiento previo por escrito de la Fundación Barragán.” (http://www.barragan-foundation.org/)

Autor/Redactor:Redacción Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala Alonso

Jill Magid, «Una carta siempre llega a su destino». Los Archivos Barragán

 

 

 

 

 

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