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Jueves, 04 de agosto de 2016

Despertares Iconoclastas
Escrito por Ernesto Zavala

Nosotros no nos guiamos únicamente por el color.

Nosotros vemos, sentimos, olemos, sabemos.

 Nosotros nos fijamos en todo,

pero vosotros sólo os fijáis en el color”.

La Isla de los Ciegos al Color, Oliver Sacks

 

Las siete piezas que integran la exposición de Claudia Pérez-Pavón en la Galería Arte Hoy, son  la búsqueda de ampliar los horizontes del color y la luz. Son imágenes que, por la forma en la que están construidas y porque, para verlas ofrecen más de una cara, juegan con la propia idea de cómo un cuadro es concebido. La apreciación de las obras excede las dos dimensiones en el recorrido y además, por la importancia del papel de la luz, establecen ya una clara cercanía con la escultura. La exposición de Claudia Pérez-Pavón, en la Galería Arte Hoy, ofrece yuxtaposiciones y sinestesias, que se van revelando conforme la transición de la luz. Son piezas capaces de ocultar y mostrar, catalizadoras de percepciones y espejismos. Hay en ellas también una iconografía que se rompe de forma impetuosa, recuperando la naturaleza indómita del signo.

 

Sus obras son pinturas sobre seda, nylon y una en papel de arroz. Hay dos obras pintadas sobre seda, están realizadas con tinta china y en ellas, la luz provoca diversos efectos en la vibración del color, que además están potenciados por marcos florentinos de madera, cubiertos en algunas partes de hoja de oro. La forma como se percibe la pieza es cambiante, la mirada es estimulada a una apreciación más exacta. Ambas piezas son retratos de animales que observan fijamente al espectador, Plutarco, el rey de las minas, y El ser y el tiempo. El manejo de tinta china sobre la seda implica precisión, a fin de que se aplique la cantidad exacta y la mancha no exceda. Son accidentes controlados, un cierto ejercicio de meditación sobre la tela. Luego, como si los gusanos de seda hubiesen dejado huevos, la naturaleza se apropia del retrato y los marcos también tienen el efecto de haber ramificado, coronados como el propioPlutarco. Las obras muestran un carácter iconoclasta y derrocan la idea de monarquía o las propiascategorías a favor de un vitalismo.                  

 

Respecto al segundo caso, se trata de cuadros que están hechos de líneas finas de nylon, enrollado de forma paralela, vertical u horizontal, creando urdimbre o trama y que son trabajados al óleo. Son pantallas analógicas donde se ve una imagen, pero en las que se puede leer entre líneas. Sus transparencias permiten que el anverso y el reverso de la pintura se combinen. La importancia de la luz, según sea natural o no, es determinante, pues dotará de cualidades diferentes a la imagen y mostrará diferentes caras de la obra, aunado a que, también pintada por la parte posterior, muestra un lado b. El color o la luz son empleados como signos que son también susceptibles a interpretaciones y diversos puntos de vista.

 

Kaopantopus es una pintura realizada sobre una de estas pantallas analógicas. Es un retrato de una colegiala japonesa que toca una flauta y lleva puesta como máscara una pantaleta. Alrededor de ella se van expandiendo, en olas sinestésicas los colores. Los tonos musicales se han vuelto visibles. La pieza puede considerarse una obra Superflat, corriente posmoderna fundada por Takashi Murakami en la que el manga y anime son elementos primordiales. La aproximación a oriente de Claudia Pérez-Pavón muestra en esta pieza el fetichismo, o loli-con para un japonés, mediante una imagen que no es sexual. Con este cuadro se puede dar un giro en la lectura de la exposición, Ánima-Velocity, por ejemplo ofrece también una lectura Superflat.

 

La iconografía occidental es derrocada por la transición de la luz de oriente que propone Claudia Pérez-Pavón. Es el mismo hilo, la tensión es precisa. Los cuadros cuelgan como piezas de Shibari, bondage japonés. La construcción de esas pantallas nos muestra una exposición plástica de la teoría de cuerdasen la que nuestra existencia son vibraciones que tienen realidad también en dimensiones inobservables. Después de todo el Superflat podría ser una forma más de iluminación del budismo esotérico o una estética de la física de partículas

Ernesto Zavala

Junio 2016



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