Blogs Artes e Historia México
compartir en facebook  compartir en twitter

 

Lunes, 14 de noviembre de 2016

Rogelio Naranjo nos dejó su poético y agudo trazo
Escrito por Angélica Abelleyra

Cada ser humano relata a su manera el mundo. Rogelio Naranjo lo ha hecho con un trazo puntilloso y contundente para relatar su visión del poder de la política y la grandeza de la imaginación. Para lanzar dardos claros y certeros contra caciques, empresarios, políticos y personajes presos de corruptelas e indiferencia. Para relatar la belleza de las ideas, de los paisajes y los cuerpos. Para delinear los intersticios de los sueños y los pliegues que contienen pieles, libros, letras.

 

Todo eso es y será siempre Rogelio Naranjo.

 

Ayer murió ese hombre cabal. El corazón paró su ritmo en don Naranjo y sin su presencia nos quedamos huérfanos de un íntegro ser humano: buen hombre, amoroso a rabiar, GENEROSO, honesto como pocos, riéndose con su trazo de todo eso que significó y significará "el poder" en México y en cualquier rincón de este mundo atribulado y gris, tan empañado.

 


Mi corazón está hecho trizas por esos trazos que él ya no hará más. Tuve el honroso privilegio de convivir con Rogelio por un año y cachito de mi vida profesional, y algunos más, ya en el encuentro amistoso para alguna fiesta. Junto con la historiadora del arte, Aurea Ruiz Rodarte, acudimos puntualmente muchas mañanas y tardes a su casa-estudio para revisar los dibujos y cartones que por 10 mil donó generosamente a la UNAM y dieron origen al Fondo Reservado Rogelio Naranjo que se localiza en el Centro Cultural Tlatelolco.

 


Esa revisión generó la exposición Vivir en la raya que ocupó el CCU Tlatelolco en 2013. Miles de dibujos que nos develaron a un oficioso artista que dibujó los vicios políticos, las mañas empresariales, los sueños eróticos, la cotidianidad urbana y las desgracias humanas con ese filo crítico y perspicaz, como pocos. Pero también nos descubría unos mundos imaginativos, sensuales y luminosos en collages, historietas y retratos que eran menos recordados por sus seguidores.

 

Contribuir a la confección de Vivir en la raya ha sido uno de los mayores aprendizajes de mi vida; estar cerca de sus amigos, organizar textos y cartones que homenajearon al artista. Pero lo mejor fue charlar y reír con este señorón del trazo agudo y sentido del humor acidito, aunque en el fondo era un pan dulce y tierno el que ocupaba su corazón.

 

Para organizar esa muestra, lo mejor de cada jornada era la comida compartida con Naranjo: él, siempre atento a la charla, memorioso por su amado Michoacán, desconfiado al principio del proyecto porque no entendía que hacían dos señoras en su casa, a diario -bueno, tres, porque Mayra Uribe Eguiluz también cubría jornadas con su sonrisa a flor de piel y sus buenos oficios en la organización de los contenidos visuales-, hurgando en todos los cajones, preguntando una y cien veces el origen de dibujos, sus motivaciones, los disparadores. Luego, su bonhomía y generosidad le ganaba la partida y en medio de su cartón diario para El Universal, o el semanal en Proceso, salía de su restirador ordenadísimo para ofrecer una historieta escondida o uno que otro boceto en el fondo de un baúl en la que fue por muchos años su casa en Tepetlaoxtoc. Y, eso sí, no había vuleta de hoja en su decisión férrea de hacer por "desaparecidos" algunos dibujos que no creía dignos de ponerlos a la vista del público. Estricto con él mismo, siempre, como lo fue los últimos tiempos en que afloraba su desánimo por los problemas de vista que le impedían hacer con tanta precisión cada cartón.

 

Su amor por el cine, la comida, un wisky, el café, su adorado Arvo Part... todo eso que lo conforma quedará en nuestra memoria más cálida. Gracias. Toda la luz en tu nuevo camino, queridísimo y admiradísimo Rogelio Naranjo. Te abrazo, Ericka Martinez querida. Te abrazo, pequeña Alina, tan dulce en tu hermoso crecimiento. Pocos podrán construir el universo, los universos que trazó Naranjo. Descansa en paz.

 


Rogelio Naranjo

 

 


Lo último en Cambio de luces

 

Héctor Xavier: el trazo de la línea y los silencios
Laurie-duende-Anderson
Bicis en la Alameda
Arte y memoria desde el sur, sur, sur...
Niños de la guerra

 

 

 

Redes sociales