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Lunes, 12 de septiembre de 2016

100 años de arquitectura y diseño en Alemania: Deutscher Werkbund 1907-2007
Escrito por Bettina Cetto

Bettina Cetto

 


 

EL CONTEXTO

 

El momento en que se presenta esta magnífica exposición en el MUCA —el museo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM— es perfecto.  De manera providencial, coincide con el escándalo del anillo de compromiso que propone la neoyorquina Jill Magid a Federica Zanco, directora de la Fundación Barragán de Basilea, Suiza.

 

Tanto ruido en México por el anillo de diamante es curioso. Por un lado, el adecuado manejo y conservación de archivos de arquitectos no suele ser tema y, por el otro, en nuestra ciudad capital tranquilamente se destruyen obras icónicas de la arquitectura moderna  —incluso algunas que presumen son de Barragán—  para dar pie a condominios horizontales, sin que casi nadie diga nada.

 

Yo observo todo este escenario desde afuera, en virtud de que tampoco soy arquitecta. Hija y madre de arquitecto, sí. Por lo mismo, quizás, me siento más cerca de archivos y de arquitectura que las plumas que antes escasamente habían volteado a verlos.

 

¿Y ENTONCES?

 

Si empieza a existir un interés más amplio por la arquitectura en nuestro país, bueno, eso me parece excelente. Y los columnistas, ni hablar, están ante un mundo extraordinario que no dejará de brindarles tema para escribir. Para muestra, empecemos por esta exposición de la que pretendo platicar un poco hoy.

 


 

Muy de celebrarse, opino, es que del 27 de julio al 27 de agosto se pudiera apreciar en el Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA-Campus) la exposición 100 años de arquitectura y diseño en Alemania. Deutscher Werkbund 1907-2007 y que en el marco de esta muestra se llevara a cabo un coloquio internacional denominado “Deutscher Werkbund: materialidad, ideas, redes”.

 

 

 

Uno de los temas de este coloquio fueron los trasvases técnicos y artísticos entre Alemania y México. En qué medida y de qué manera llegó a nuestro país la influencia tanto del Deutscher Werkbund como de la Bauhaus, y de otras escuelas de artes y oficios alemanas, ya que la Bauhaus no fue (como habitualmente se piensa) la única en su género en Alemania. La más conocida, sí, pues la asociamos con nombres grandes. Se atribuye a su fundador, Walter Gropius el siguiente dicho fundacional: “Arquitectos, escultores, pintores ... debemos regresar al trabajo manual ... Establezcamos, por lo tanto, una nueva cofradía de artesanos, libres de esa arrogancia que divide a las clases sociales y que busca erigir una barrera infranqueable entre los artesanos y los artistas”.

 

DEUTSCHER WERKBUND

 

El Deutscher Werkbund (DWB) precede a la Bauhaus y, a su vez, está influenciado o inspirado en enseñanzas traídas de Inglaterra. Estamos hablando de un momento histórico en que ya preocupaban los efectos del proceso de industrialización y de la creciente aglomeración en ciudades. De manera que en 1907, y bajo la batuta de Hermann Muthesius, se unieron doce artistas y arquitectos con doce empresas para dar vida, en la ciudad de München, al DWB.

 

La misión del DWB quedó establecida como: "el refinamiento del trabajo industrial en la interacción de arte, industria y artesanía, por medio de la educación, la publicidad y una postura unánime frente a todas las cuestiones pertinentes".

 

La meta de embellecer el mundo industrial "desde el cojín del sofá hasta las ciudades” siguiendo criterios artísticos, y el propósito de educar a los ciudadanos a través de objetos con “buena forma”, orientó el trabajo del Deutscher Werkbund.

 

 

 

 

 

El éxito del DWB pronto condujo a la fundación de otras agrupaciones como el Werkbund austríaco (1912), el Werkbund suizo (1913) y organizaciones similares en Suecia o Inglaterra. En 1914 el Werkbund presentó una gran muestra en Colonia. Tres edificios de esta “exposición modelo”, el teatro de Henry van de Velde, el edificio de oficinas de Walter Gropius y la casa de cristal de Bruno Taut, fueron pioneros en la historia de la arquitectura moderna.

 

De 1925 a 1935 el DWB publicó su propia revista bajo el título “Die Form”. Se trata de una de las revistas culturales alemanas de época de la República de Weimar, donde podemos aprender más acerca de los ideales artísticos y educativos de la Werkbund, y de los debates de la época.

 

 

Si hoy en día las grandes empresas buscan una imagen corporativa, sin duda que el mérito es del DWB. Basta mirar los carteles publicitarios que lucieron en la exposición y que produjeron hace más de un siglo.

 

 

Tenemos aquí, por ejemplo, la AEG. Se trata de una empresa alemana fundada en 1883 por Emil Rathenau, quien en ese año adquirió la licencia de las patentes de Thomas Alva Edison en Alemania.

 

En sus inicios, la empresa se dedicó a la fabricación de calentadores eléctricos, planchas eléctricas, teteras eléctricas y otros aparatos. A partir de 1907, comenzó a trabajar como asesor el diseñador Peter Behrens, quien diseñó la imagen corporativa de la empresa. En otras palabras: el logotipo, catálogos, publicidad, los edificios de sus fábricas, así como una serie unificada y sistémica de productos eléctricos.

 

 

Y si a nivel mundial se estableció una aceptación generalizada del buen diseño de productos industriales, nos damos cuenta al visitar esta muestra que en gran medida ello deviene del DWB, al igual que el hecho de que se enseñe diseño industrial en universidades, que existan empresas que se dedican a su desarrollo y que se exhiba en museos.

 

La muestra, que por cierto está itinerando por el mundo desde el 2007, nos lleva de la mano por las distintas etapas, altibajos, éxitos y logros de esta asociación mixta de arquitectos, artistas e industriales que es de las más importantes e incluyentes instituciones del siglo pasado en Alemania, y que asimismo marcó la vida cultural de otros países europeos.

 

También a mí me tocó mis fibras más sensibles al encontrarme con tantos utensilios que me eran familiares desde la infancia. Sin embargo, lo más destacado de toda la muestra y probablemente el momento más importante del DWB es aquella exposición de arquitectura moderna en Stuttgart en 1927.

 

 

 

Ahí se presentó la Weissenhofsiedlung. Se trata de un barrio, un desarrollo, donde se invitó a doce grandes figuras de la arquitectura moderna  —Le Corbusier, Walter Gropius, Max Taut, Hans Poelzig, Peter Behrens, Victor Bourgeois,  Pierre Jeanneret, Richard Döcker, Josef FrankLudwig HilberseimerHans Scharoun, A. G. Schneck, Mart Stam, Bruno Taut,  y Ferdinand Kramer,  entre otros—  a diseñar y realizar viviendas aplicando las nuevas ideas de arquitectura y diseño. Entonces, bajo la dirección de Mies van der Rohe se promovieron cerca de una treintena de actuaciones singulares (básicamente viviendas unifamiliares, pero también bloques y viviendas pareadas o en hilera) en un área de la entonces periferia de Stuttgart.

 

 


 

Se pretendía con estas viviendas propagar las nuevas pautas estéticas (reducción a las funciones elementales) y ofrecerlas a la sociedad a precios accesibles. Se trataba de un campo de experimentación de avanzada que aún hoy sigue fascinándonos, en el que se conjugan máximas de estandarización y tipificación con una elevada conciencia del estilo y de las formas.

 

Les dejo con éste, para mí, momento culminante de la expo y agrego un enlace a la conferencia magistral, dictada en el marco del coloquio por el Dr. Joaquín Medina Warmburg, en virtud de la calidad y el interés que considero presenta. 

 

 




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