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Jueves, 04 de agosto de 2016

Arte Contra Natura
Escrito por Ernesto Zavala

 Los dos movimientos principales son el movimiento rotativo

 y el movimiento sexual, cuya combinación

 se expresa mediante  una locomotora

 compuesta de ruedas y pistones”.

El Ano Solar George Bataille 

 

Para iniciar la ruta del arte contemporáneo, el punto de partida es Kasteel van Gaasbeek, en Bélgica. Un castillo de sangrienta memoria que data del siglo XIII, destruido casi cien años después y reconstruido en el XVI. Actualmente luce una remodelación que data del XIX y fue donado por su última propietaria al estado Belga en el XX. Es un punto estratégico en la región de Flandes que actualmente expone a un selecto grupo de artistas que muestran cómo el arte contemporáneo no puede ser leído desde una visión lineal. Sin embargo, la exposición en sí misma es una combinación de estilos y formas que plantean un cuestionamiento radical a la propia definición de contemporáneo, aderezada con notas apocalípticas.

El texto paradigmático del DecadentismoÀ rebours (Traducido como Contra Natura) de Joris-Karl Huysman, es el punto de partida para el planteamiento de la exposición. El espectador hace la exploración de la desilusión de un personaje hastiado de la sociedad a todos los niveles, desde ambientes intelectuales a burdeles, planteada en el auto exilio en una mansión que se dedica a adornar con exquisitez. Ese es el recorrido planteado en el que se pueden encontrar piezas de Roberto Ferri, LaChapelle, Gérard Rancinan, Félicien Rops, Al Farrow, David Nicholson, Terry Rodgers, sólo por mencionar parte de la pléyade de artistas que la componen.

El caso de Roberto Ferri es de particular importancia en la muestra puesto que su obra ocupa la sala principal, inaugurada una semana después del opening, reconociendo a este artista, que muchos llaman el nuevo Caravaggio, como continuador de una cierta escuela flamenca. El barroquismo de sus piezas en combinación con el origen italiano de este joven pintor nacido en 1978, son avasallantes. Muchas de sus piezas inspiran una lectura clásica, por sus propias investigaciones en pintura antigua, pero que por ello se le etiquete para bien y para mal, como un nuevo Michelangelo Merisi es muestra de un ciertofanatismo.

El problema de la temporalidad es notorio no sólo en la sala principal. La fotografía  en casos como el de Gérard Racinan o LaChapelle lleva a contrapunto el tema. Escenas que en ambos artistas evocan el exceso desde el erotismo fuertemente publicitario. Son visiones de una época dorada, una paráfrasis radical de Urbi et orbi. Imágenes fotográficas que empatarían mediante una muestra de libertinaje en Roma y Hollywood. Un fragmento de la fotografía Decadence (2011), de Gérard Rancinan, fue empleada como imagen de la propia exposición. Es una bacanal en la que los pecados son mostrados con elocuencia en una composición manierista en la que predomina un blanco limpio y luminoso que sugiere el día. Las columnas muestran el falo-centrismo clásico que se remata con una escena homoerótica entre un par de policías de un lado, mientras un andrógino se inyecta heroína montando una columna.

La fotografía de LaChapelle Hollywood Nights (2001) es una toma de Pamela Anderson en tacones, desnuda y cubierta por estrellas, recostada en una alfombra. Como parte del “camino de las estrellas” hay una suerte de ángel caído de Victoria´s Secret, es un objeto, parte del camino en el que otros y otras grabarán sus nombres. Una grabadora contrasta con el fondo verde, los ojos están abiertos pero no hay mirada en ellos. Está sola.  

La exposición incluye numerosas piezas e instalaciones, que ambientadas en el Castillo de Gaasbeek, permiten saborear con impunidad la decadencia y también la idea de la divinidad. La aliteración es poética y reversible. La decadencia es divina y la divinidad es decadente. Es por ello que al ser expulsados del castillo no es posible volver al mundo de la misma manera. El propio Dorian Gray, después de leer À rebours,se vino a menos. Es una exposición que parte de la decadencia de la figura clave de la modernidad, el individuo como una cápsula del tiempo en la que se contienen muchas formas de esa batalla perdida por controlar la realidad. La idea de la Muerte de Dios es el preludio del arte contemporáneo como fin de la metafísica. La posibilidad de alcanzar cierta divinidad en el exceso es la otra cara de la moneda.

El movimiento propuesto por George Bataille es una forma de realizar esa inversión “Estábamos anonadados, haciendo el amor sobre un cementerio estrellado….yo bien hubiera creído, maravillado, que caíamos en el vacío del cielo”. La oportunidad de entrar en un Castillo a ser parte de una exposición como esta depende solamente de escuchar el llamado sexual de la naturaleza contra sí misma.

 

Divine Decadence 27 Marzo-26 Junio 2016

Kaastel Van Gaasbeek, Bélgica

 

Ernesto Zavala

Junio 2016



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